Por Raúl Cedeño / @rjcerdeno
La noche de ayer se efectuó una reunión con varios actores del baloncesto masculino, dentro de los puntos discutidos con el ministro del deporte estaba el tiempo de duración de la SPB , tras llegar a varios acuerdos nos preguntamos: ¿El baloncesto «PROFESIONAL» femenino no debería tener la misma consideración?

Para nadie es un secreto las deudas que después de un año mantienen varios equipos femeninos con las jugadoras y personal de los cuerpos técnicos, del mismo modo el 2023 fue anunciada la 2da edición de la liga profesional femenina y nunca se logró concretar por lo cual tiene un año de retraso, el 9 de marzo fue anunciado en las redes sociales de la Superliga Femenina la fecha de inicio de la 2da edición pautada para el 20 de abril, con 5 equipos y dónde se jugarán tan solo «16» encuentros en la ronda regular.
Tras la polémica con la SPB el presidente de la FVB Hanthony Coello informó su postura en redes sociales :»Le manifesté a los jugadores profesionales la posición de la @FVBbasketball sobre el tema de los importados, situación que vamos a regular en función de nuestra normativa. Jugar con esa cantidad de extranjeros atenta contra el trabajo y desarrollo de nuestros criollos» finalizó.
Nos preguntamos: ¿Una liga con un año de retraso y tan solo 16 juegos en ronda clasificatoria «No Atenta con el trabajo y desarrollo de las mujeres»?, ¿Por qué no hay un pronunciamiento de la FVB al respecto cuando ellos son los encargados del «Desarrollo» en Venezuela?, ¿Es una liga o un Torneo?, ¿Las jugadoras «Profesionales» deberían manifestar su postura tal y como lo hicieron sus colegas masculinos? Pareciera que es la única forma que puedan ser escuchadas.
Desafortunadamente la balanza del baloncesto femenino se inclina más al lado de las interrogantes que al de las respuestas, no basta con sacar uno de miles «Proyectos» que se pueden ver año tras año para no cumplirlo en su totalidad , así como paso con la categoría U12 que tienen 2 largos años sin que se efectúe el nacional de la categoría, ¿como se le explica a esos niños que entrenan todo un año que no competirán con otros estados?, ¿En esos dos años cuántos niños se desencantaron y abandonaron la práctica del baloncesto?.
Si hubo deserciones se pudiera decir que en esos dos años se perdió el enorme esfuerzo que hacen los padres, representantes y entrenadores quienes con las uñas y sin recursos intentan mantener al futuro del país fuera del osio y los vicios.
Por eso, el discurso debe ser coherente, con igualdad y verdadera inclusión.
