JACK MICHAEL MARTÍNEZ, EL CARISMA HECHO JUGADOR

Por Daniel Mérida (@baloncestero)

Otoño de 2011. La ciudad mexicana de Guadalajara acogía la edición número 16 de los Juegos Panamericanos, uno de los mayores eventos deportivos del largo y extenso continente de América. La selección local de baloncesto masculino, el combinado mexicano, apoyado en su público y en la savia nueva y la frescura que había aportado la llegada de Sergio Valdeolmillos al banquillo, se convirtió en el equipo revelación de aquel torneo y consiguió llegar hasta una emocionante final donde cayó por 72-74 ante una brillante Puerto Rico comandada por Renaldo Balkman, JJ Barea y Daniel Santiago.

Sin embargo, el humilde autor de estas líneas realizó uno de los grandes descubrimientos desde que tiene uso de “razón baloncestística”. El dorsal 15 de esa camiseta azul de la selección dominicana, esa felpa característica, ese jugador carismático que contagiaba a sus compañeros y ejercía de líder en la cancha y en el vestuario. Era y es Jack Michael Martínez, uno de esos jugadores referencia que a cualquiera le gustaría tener en su equipo.

Todo aficionado al baloncesto debería buscar en Youtube y disfrutar esos vídeos donde el “Captain Jack” arenga a sus compañeros al grito de ese ya famoso “No Pueden”. No sólo es carisma y talento en la pista, el bueno de Jack también tiene una gran historia detrás, una historia que merece ser contada. Además de su natal tierra quisqueyana y un breve paso por el baloncesto español, otros países como Chile, Francia, Italia, Puerto Rico, México y Venezuela han podido disfrutar de su talento.

Hijo de una orgullosísima mamá Trina y sobrino de Soterio Ramírez, capitán y miembro de la selección dominicana de baloncesto entre 1990 y 2001, Jack Michael nunca se cansa de mencionar lo importante que fue su tío Soterio en su carrera. “Fue mi ejemplo en todo, como persona, como jugador, como tío. Fue mi soporte, porque siempre que yo lo necesitaba, estaba ahí… con los zapatos, con el uniforme y yo siempre me lo ponía muy orgulloso”

Sus inicios en Estados Unidos. El Artesia High School de California fue el primer paso de su carrera. Con promedios de 27 puntos y 18 rebotes en su primera temporada, Jack ya despuntaba y mostraba grandes aptitudes en aquel humilde equipo en “The Instant City”. Los largos tentáculos de la NCAA acechaban sobre el capitaleño. Las universidades de UCLA y Arizona tenían fijada su atención en Jack antes de aquel “affaire” donde tanto él como sus compatriotas Franklin Matos y Amaury Fillón y el ex-ACB Jon Stefansson fueron apartados del High School por un supuesto reclutamiento ilegal. Jack fue sancionado sin visado en Estados Unidos durante dos años, impidiéndole viajar a Puerto Rico para un preolímpico donde Pat Riley había recomendado a Miami Heat que fueron a verle jugar. Cuando apenas estábamos en el nuevo milenio, nuestro protagonista llegó a pensar que su carrera estaba terminada… y lo más duro estaba por venir.

Un accidente de tráfico que le cambio la vida. La vida del hijo de mamá Trina tuvo un gran punto de inflexión en aquel fatídico día del año 2000 cerca de la ciudad dominicana de Moca. Cada vez que Jack habla de aquel grave accidente de coche en una entrevista su semblante cambia, su gesto se compunge, fiel reflejo de lo que pasó en aquel momento.

“Estaba conduciendo, traté de esquivar un hueco un poco rápido y con los nervios pisé el acelerador en vez del freno. Me desmayé y cuando me desperté tenía el coche casi pisándome. Sentí un golpe en una vértebra y estuve a poco de que me pinchara la médula. Soy el único con esa clase de accidente que volvió a caminar, porque todo el que ha tenido ese accidente ha quedado paralítico. Hasta ese momento creía que el mundo giraba a mí alrededor, era un muchacho joven y lo asimilé como una señal que mandó Dios de que iba muy rápido en la vida y que tenía que echar el freno. Estuve tres meses con una faja desde la cintura hasta el cuello. Mucha gente me dio la espalda y pude ver la gente verdadera que estaban conmigo y me abrió los ojos”

Tras un accidente tan duro y grave como el que tuvo Jack, no sabemos si un milagro médico o si una muestra del pundonor del dominicano, pero en apenas dos meses y medio Jack ya estaba entrenando, con molestias, pero ya realizaba ejercicios. En ese momento, una primera llamada de España. La Universidad Complutense se hizo con su fichaje para la LEB 2, ganaron el título con él y fue nombrado MVP con unos promedios de 14.8 puntos y 8.2 rebotes en los trece encuentros que disputó. Esa experiencia le sirvió a Jack para volver a sentirse jugador y volver a caminar también a nivel profesional.

Muchos países en busca de estabilidad. Fueron años donde Jack Michael Martínez se convirtió en un trotamundos del baloncesto, un auténtico “globertrotter” como él mismo dice con ese acento dominicano tan característico, agradeciendo siempre a Dios por todas las oportunidades que le dio.

El baloncesto dominicano no es sólo su Liga Nacional. Multitud de torneos regionales y distritales de Baloncesto Superior inundan el panorama a lo largo de todo el año y la fanaticada del país le da siempre la misma importancia que el máximo torneo. Jack no podía faltar en esos torneos y participó en multitud de ellos en esa primera parte de la década. San Lázaro en el Distrito Nacional, Madre Vieja en el torneo de San Cristóbal, CDP de Santiago, Panteras del Distrito Nacional o La Villa en el torneo de la Vega, además de los Cocolos de San Pedro de Macorís en la propia Liga Nacional.

Lo de jugar mucho en los torneos de su país no es una simple casualidad, ya que Jack es un tipo familiar, una persona que nunca olvida sus raíces, alguien al que le gusta volver al barrio en el que se crió y pasar tiempo con sus amigos de toda la vida, como él mismo reconoce.

Más allá del baloncesto de la siempre impresionante Quisqueya, el eterno 15 de la selección pasó por dos etapas en el Provincial Llanquihue chileno en 2001 y 2005, dos experiencias en Francia con Bourg (2002) y Paris (2003) y tres equipos en el baloncesto italiano, como fueron Roseto, Scafati y Teramo entre 2005 y 2007, donde dejó buenos sensaciones. 12.8 puntos, 10.9 rebotes y 1.6 robos fueron los promedios de su carrera en el baloncesto italiano durante sus dos temporadas, pero esa consolidación definitiva no le llegaba.

2008, año de estrenos. Hay puntos de inflexión en la trayectoria profesional de Jack y todo lo que le sucedió en 2008 conforman uno de ellos. Esa temporada jugaría en tres países diferentes: vuelta a Puerto Rico para jugar con Mets de Guaynabo y Grises de Humacao, debut en la LNBP de México con Halcones Rojos de Veracruz, pero lo más importante sin duda fue su fichaje por Cocodrilos de Caracas, donde se convertiría en un ídolo del PNU.

Serían cinco temporadas con el equipo de la Cota 905, cinco temporadas de un idilio fiel con las finales de la LPB. En esa primera LPB de Jack en 2008, donde debutaban los equipos de Gaiteros del Zulia y Deportivo Táchira (que luego sería Bucaneros de la Guaira), el equipo capitalino venía del subcampeonato y se superó haciéndose con el título tras vencer en la final a Gaiteros del Zulia de Chris Jeffries y Askia Jones. Nuestro protagonista dominicano promediaría 16.7 puntos, 14.7 rebotes y 3.0 asistencias en esa primera temporada en el torneo venezolano.

El año siguiente empezaría un bonito duelo que se convertiría en clásico entre Cocodrilos de Caracas y Marinos de Anzoátegui. La primera final entre ambos quintetos llegó en la LPB 2009 y cayó del lado de los orientales después de una prórroga en el séptimo partido en unos de los desenlaces que la fanaticada venezolana tiene guardada a fuego en sus retinas. Los dos años siguientes se reeditaría la final, siendo la de 2010 para Cocodrilos y la de 2011 para Marinos. Carl Elliot, Jesús Centeno, Néstor Colmenares, Windi Graterol o Luis Bethelmy fueron algunos de los jugadores con los que Jack Michael Martínez compartió vestuario a las órdenes del mítico entrenador Néstor “Mamaosa” Salazar.

El grito del “No pueden” se haría fuerte en estos años con el equipo saurio y luego llegaría a la selección dominicana. Una rápida búsqueda en Youtube nos puede ayudar a deleitarnos con uno de los cantos más contagiosos para un pre o post-partido. “Eso nació con Cocodrilos después de un partido que jugamos contra Marinos. Uno de los jugadores dijo ‘no pueden’, entonces dije yo ‘coño, repite eso otra vez’ y vamos a sacar un coro. Empezamos con el ‘no pueden, no pueden’, entonces yo le puse un poquito más de sazón a eso, ahí nació y luego lo llevé a la Selección, donde ya se ha hecho mucho más fuerte”

2011 y 2012: años de éxito con la selección. Aunque ya fue campeón y MVP del Centrobasket en 2004 y ganó una plata en ese mismo torneo en el año 2010, los momentos más reconocibles y más reconocimiento de Jack Martínez con la selección de la República Dominicana llegaron a partir de 2011.

Ese verano Jack ya tenía más que un nombre y una reputación construida a base de trabajo y carisma. Jack era el alma de la selección dentro y fuera de la cancha pese a que jugadores NBA como Al Horford, Francisco García o Charlie Villanueva estaban en el equipo entrenado por el mítico John Calipari. Con ellos, disputó el FIBA Américas de 2011 y clasificatorio para Londres 2012.

“Los jugadores NBA me respetan muchísimo, saben acá lo dilatada de mi carrera”, explicaba el capitán de la selección. “Saben los años que llevo representando la selección, saben que donde sea voy con mi país, ya sea un torneo de las Islas, sea un Centrobasket, sea unos Panamericanos, siempre estoy con mi selección y por eso me he ganado el respeto”

Fue uno de los mejores torneos americanos que se recuerdan, con todas las selecciones llevando a sus grandes figuras: Arroyo, Barea, Santiago y Balkman por Puerto Rico, la Brasil de Huertas, Machado o Splitter los Greivis, Óscar Torres y Pepito Romero por una Venezuela que iba construyendo el germen de lo que iba a ser la exitosa Vinotinto de años posteriores y una Generación Dorada argentina que se encontraba en su momento de máximo esplendor y que además aprovechó su condición de anfitrión en Mar del Plata para llevarse el torneo.

Un torneo con tanta estrella sólo hizo dar más valor a la medalla de bronce conseguida en ese preolímpico, con el aliciente de vencer a Puerto Rico en ese partido del tercer y cuarto puesto, un equipo boricua que venía siendo su bestia negra en los torneos anteriores. Fue una gran primera parte donde borraron a su rival de la cancha, con un Al Horford en modo estrella y un fiel trío de escuderos formado por el propio Jack, Francisco García y Ronald Ramón. Ese bronce les dio plaza en el preolímpico del año siguiente, donde la física selección de Nigeria les apearía del sueño olímpico en el partido donde ambos se jugaron la tercera y última plaza que el torneo celebrado en Caracas ponía en juego.

Foto: FIBA Américas

Ese mismo año, semanas más tarde del FIBA Américas, llegaría la mencionada cita mexicana de los Juegos Panamericanos, con un equipo muy diferente y donde los más importante del torneo no fue el cuarto puesto final. Una derrota por la mínima en fase de grupos ante un combinado de Estados Unidos liderado por Marcus Lewis, Greg Stiemsma, Blake Ahearn o Donald Sloan o la lucha hasta el último segundo en la semifinal ante Puerto Rico y en el partido por el bronce de nuevo ante Estados Unidos, hizo que esa selección se ganase un gran respecto con Jack como líder de un equipo joven con jugadores como Juan Coronado, Ricky Solliver o Víctor Liz.

A la siguiente temporada, llegaría su paso por el San Martín de Corrientes argentino y su último año en Cocodrilos de Caracas como paso previo a otro gran éxito con el equipo nacional en el Centrobasket 2012. John Calipari volvió a juntar a un gran equipo, a buenos jugadores y un roster que tenía marcado a fuego sus opciones de levantar el título, como finalmente ocurrió.

Los integrantes de aquel equipo eran Al Horford, Francisco García, Eulis Báez, Jack Michael Martínez, Josh Asselin, Ronald Ramón, Gerardo Suero, Juan Coronado, Amaurys Fermín, Manuel Guzmán, Manuel Fortuna y un joven e imberbe Karl Anthony Towns que llegó a la selección con apenas 16 años y daría muestras en aquel torneo de que iba a para grande, al margen de que su progresión en Kentucky y en su primer año en la NBA han hecho crecer aquellas previsiones muy por encima de lo esperado.

México, Jamaica y Costa Rica cayeron con contundencia y las Islas Vírgenes de Walter Hodge mostró algo más de resistencia, pero no impidió que el equipo dominicano terminase como invicto durante la primera fase. Al Horford volvía a ejercer como líder en esos partidos, Jack sumaba como siempre y cada partido aparecían varios nombres dentro de ese grupo coral: Eulis Báez ante los aztecas, Juan Coronado y Manuel Fortuna ante los caribeños, mientras que ante los ticos fue Manuel Guzmán y su muela de oro sobre la que tantas veces bromeaba Jack.

La aparición estelar de Francisco García llegó en la semifinal ante una Panamá que empezó mejor, pero se fue diluyendo ante el empuje dominicano con el paso de los minutos.

La final fue una vez más ante un rival conocido y deseado como Puerto Rico. Tras la victoria en el FIBA Américas del verano anterior, había que continuar la racha triunfal ante los boricuas y Jack Michael Martínez ejerció como líder y sus 23 puntos, 11 rebotes y su gran acierto en el lanzamiento y en el contagio de intensidad a sus compañeros fue letal para sumar el triunfo y un nuevo título en su carrera. El Centrobasket 2012 se había teñido totalmente de color dominicano.

Segundas oportunidades que no se cerraron. Después de brillar con su selección en los Juegos Panamericanos donde empieza nuestro artículo y sobre todo el Centrobasket 2012, no ver a Jack Michael de vuelta al baloncesto europeo sorprendió mucho a todos los que lo veníamos siguiendo al dominicano y lo vimos brillar con luz propia en aquellos torneos.

Desde su paso por el Teramo italiano, que fue el último equipo de Jack en el viejo continente en el año 2007, se habló mucho del interés de varios equipos de la ACB durante la temporada 2012-13. Baskonia, los equipos canarios y sobre todo Valladolid, aquel Valladolid que sufrió tantos problemas económicos y que posteriormente desaparecería. Lo único que faltó para que Jack se convirtiera en jugador del equipo pucelano y pudiéramos disfrutar de él en la ACB fue un único documento de los necesarios para cumplimentar su visado y que el club no pudo conseguir por esa delicada situación en la que se encontraba. Años más tarde, el propio jugador reconocería que ganaba más dinero en Latinoamérica que en las ofertas que había recibido de Europa, un momento en el que la crisis económica ya empezaba a hacer tambalear a muchos de los equipos importantes de este lado del Océano Atlántico.

Las segundas oportunidades también llegaron de parte de la NBA. Aparte de aquellos acercamientos de Portland Trail Blazers en 2005 cuando Jack jugaba con Atléticos de San Germán en el BSN 2005, años más tarde, en ese famoso verano de 2011, también recibió invitaciones de Golden State y Milwaukee, pero ninguna de ellas llegó a concretarse.

2013: su llegada a Guaros y la clasificación al Mundial. Su último año en Cocodrilos tras cinco temporadas no fue el más agradable. Varias situaciones y el devenir deportivo rompieron la química interna del equipo y del propio equipo con la fanaticada y Jack tomó la decisión de cambiar de equipo.

“Cocodrilos no me garantizaba la temporada completa, porque decían que yo era un jugador muy caro y que muy pesado para su presupuesto”, me comentaba el propio Jack en una entrevista de hace unos años. “Yo tampoco me sentía conforme con los jugadores, ya no era como antes, algunos jugadores ya se hicieron un nombre, pensaban de otra forma y hablaban a las espaldas de uno. Eso no me gustó, así que hablé con la gerencia y le conté la situación que estaba pasando. Ellos lo entendieron y su forma de agradecerlo fue que no me retuvieron un año, sino que me dejaron que fuera a otra organización. En realidad, estos años lo pasé muy bien, jugando cuatro finales en cinco años, dos campeonatos y no me puedo quejar de nada. El tiempo que dure allá cumplí con mi trabajo”

El gran proyecto económico de Guaros de Lara fue su destino, pero sería uno de las primeras tentativas del gran equipo larense que construiría Jorge Hernández poco después. Además, Jack vio como sus Cocodrilos le arrebataba a Marinos en el último duelo entre ambos equipos hasta ahora en las finales de la LPB. Tras terminar su compromiso en el país vinotinto, Jack tuvo un breve paso por Capitanes de Arecibo en Puerto Rico, donde no tardó en volver a ganarse al vestuario y ejercer su liderazgo en el corto periplo con la “fiebre amarilla”

Tras LPB y BSN, llegó el tiempo de las selecciones y con ello el FIBA Américas 2013. Acostumbrados a los grandes éxitos de torneos anteriores donde se rascó medalla, el cuarto puesto de este torneo celebrado en Caracas podría saber a poco. Sin embargo, quedar fuera del podio no les impidió ganarse el cuarto y último billete para el Mundial de España y así quitarse el mal sabor de boca de la eliminación a última hora de la cita olímpica de Londres.

Esta clasificación tuvo mucho mérito, ya que el equipo se presentó en territorio venezolano con la ausencia de su NBA Al Horford, ausencia que fue muy criticada desde varios frentes del baloncesto venezolano, entre ellos la importante voz del propio capitán de la selección, Jack Michael Martínez.

“El que no está, no hace falta. Dios sabe por qué hace las cosas. Él faltó y hay jugadores que están haciendo el trabajo. Si no quiso estar, tendrá sus razones”, explicaba Jack en la zona mixta tras la clasificación a la cita mundialista a las respuestas de los periodistas sobre la ausencia del entonces jugador de Atlanta Hawks. “Nosotros estamos gozando esto, que es en realidad lo mejor que un jugador pueda tener en su carrera. Somos uno de los que mejor está jugando como equipo y sólo jugamos uno contra uno cuando hemos corrido la jugada entera. Estamos luciendo bien en defensa y ofensiva y por eso estamos saliendo por la puerta grande”

En lo deportivo, una ilusionante victoria en el debut ante Argentina al mando de Juan Coronado y James Feldeine vino sucedida con derrotas ante Venezuela y México y un triunfo cómodo ante Paraguay que le dio el pase a la segunda fase. Esa etapa del torneo fue el momento fuerte del conjunto entrenado por Orlando Antigua, con pleno de victorias sobre Jamaica, Puerto Rico, Canadá y Uruguay. El escolta nacionalizado volvía a ser el líder ofensivo, mientras Francisco García y Jack Michael ejercían de pegamento del bloque dominicano y de estelares complementos ofensivos del por entonces jugador del Fuenlabrada.

Para las semifinales, un deja vu, con un nuevo duelo ante la Puerto Rico de Carlos Arroyo y Renaldo Balkman. Los boricuas fueron mejores, los dominicanos no estuvieron acertados en ataque y el pase a la final se fue para los de la isla de Borínquen. En dicha final se vivió un bonito duelo español en los banquillos entre Paco Olmos y Sergio Valdeolmillo, que fue para el granadino, cuya revolución con éxito en el baloncesto del país centroamericano, merecería un capítulo aparte. Con la clasificación para el mundial ya cerrada, los dominicanos cayeron ante Argentina en el partido por el bronce a manos de un Facundo Campazzo que ya empezaba a despuntar internacionalmente y lideró a los albicelestes con 31 puntos, 11 asistencias y 5/6 en triples. ¡La siguiente etapa con la selección, en España!

2014: una nueva final de la LPB y el Mundial de España. Volviendo al baloncesto de clubes en la siguiente temporada, Jack Michael Martínez vistió su tercera camiseta en la Liga Profesional de Baloncesto con su llegada a Trotamundos de Carabobo. El ala-pívot dominicano volvió a vivir una gran temporada con el Expreso Azul (promedios de 17.4 puntos y 10.9 rebotes) y alcanzó una serie final donde la aparición inesperada de Germán Gabriel como jugador criollo en las filas de Marinos de Anzoátegui desequilibró todo planteamiento inicial el scouting de los carabobeños y dio un nuevo título para el Acorazado Oriental, por aquel entonces dirigidos por el español Iván Déniz.

Antes de la gran cita mundialista, Jack tuvo un breve paso por la Liga Nacional de su país con Leones de Santo Domingo y fue uno de los jugadores reservados por su selección en el Centrobasket de ese verano. Bilbao fue el lugar que acogería al combinado nacional quisqueyano en la primera fase y sus rivales serían Finlandia, Nueva Zelanda, Turquía, Ucrania y nada menos que la todopoderosa Estados Unidos, a la que se habían enfrentado en la preparación y con la que tenían ganas de volver a jugar tras el pique con algunos jugadores, como fue el caso de Andre Drummond.

La ordenada y correosa Ucrania de Mike Fratello fue el primer escollo de los de Orlando Antigua y ante ellos cayó la primera derrota. Los dos siguientes juegos ante Finlandia y Nueva Zelanda se pudieron contar como victorias con Francisco García y Eloy Vargas como jugadores más destacados y Jack tomando un papel secundario saliendo y aportando desde el banquillo. Estados Unidos y Turquía fueron muy superiores en el cierre de la primera fase y el triple empate entre ucranianos, kiwis y dominicanos dejó fuera al equipo del ex–head coach de Atlanta, Cleveland y Memphis.

La cita histórica en los octavos de final fue ante Eslovenia y el equipo de Zdovc Jure supo cerrar las vías de anotación de los dominicanos para ser el clasificado a los cuartos de final. La derrota no pudo emborronar todo lo que había supuesto esa cita española para el baloncesto quisqueyano. 12 puntos y 11 rebotes sería la última actuación de Jack Michael Martínez con su selección, aunque nadie sabía que esa sería la última del capitán hasta el verano siguiente.

2015: Los problemas de divisas y la salida de la selección. Los problemas económicos empezaban a pasar factura al país de Venezuela y, como consecuencia a sus equipos deportivos, y la dificultad para conseguir dólares ya era un hecho. Trotamundos hizo sus deberes y no quiso firmar la continuidad de Jack Michael hasta no estar seguro de tener aseguradas sus divisas y el coach español Gustavo Aranzana no tuvo disponible al dominicano hasta poco antes del inicio del torneo. Ese tiempo sin poder incorporarse al equipo le hizo tardar en aclimatarse al equipo y sus números lo notaron. De todas formas, el Expreso Azul tuvo una temporada muy alejada de los éxitos del subcampeonato anterior.

Sin embargo, ese mal momento no vino solo. La llegada de Kenny Atkinson al banquillo de la selección dejó sorpresivamente a Jack Michael Martínez fuera de la lista de los Juegos Panamericanos de Toronto de ese verano. No hubo explicación oficial del descarte y el jugador pasó por varios medios para dar su versión de lo ocurrido y mostrar su perplejidad al no haber recibido ninguna explicación de parte del general manager Eduardo Najri.

“Eduardo Najri sabe que yo nunca fui un jugador individual, que todo lo mío era que el equipo se vea bien, que el equipo gane y nosotros ser lo mejor”, explicó Martínez. “Sabe muy bien que yo he sido uno de los jugadores que más ayuda a los jóvenes, que más ejemplo le puede dar, más positivo que negativo, como muchos comentarios han salido por ahí”

“Najri no puede salir al aire y decir cosas detrás de camerinos, porque detrás de camerinos lo que se escuchaba era el ‘no pueden’ y cosas positivas y siempre una armonía. Otra cosa es que lo que él quiera decir, que no hable diplomática ni políticamente, porque la gente está pidiendo que hablen y que digan la situación. No pueden echarme la culpa a mí de que fulano o fulano no quiere ir a la Selección, porque eso es mentira. No hay un jugador que trate de poner el grupo más unido, que por eso me gané lo de capitán y capitán lo tengo mucho antes de que entrase Eduardo. Esto venía planeándose desde hace dos años y yo todo eso lo sabía. No me van a hacer daño, porque mi nombre ya está hecho. Nunca he querido ponerme por encima de nadie, porque yo he estado en la Selección y he visto a todo el mundo de llegar y luego irse. Si la Federación y la gerencia general entendían que ya no me necesitaban, debieron ser más diplomáticos con un jugador como yo que lo di todo por el baloncesto, por la selección y por el país sin nunca renunciar a ponerme la camiseta nacional”

Además, esta salida de la selección acabó con su amistad con Francisco García, que hasta entonces habían sido inesperables como líderes del combinado quisqueyano. “No tenemos ningún tipo de relación ya. Él es una de las personas que sabían todo lo que estaba pasando. Éramos hermanitos, manitos. La palabra manito se escucha en las calles por eso, por nosotros. Él sabía lo que estaba pasando y no sacó la cara por su manito”

2016: Del amor al odio con Humacao. El último equipo del 15 dominicano en esta última temporada ha sido Caciques de Humacao. El agente Daniel Maes tomó el timón de la franquicia tras una lamentable última temporada del equipo y quiso dar un nuevo impulso a la franquicia. Jack formó un trío de extranjeros junto a Carl English y Brandon Costner y el equipo protagonizó un gran inicio de temporada siendo líder del BSN durante varios días.

Presentación de Caciques de Humacao

Sin embargo, no todo fueron días de alegría y gozo en Humacao. Primero, una lesión de Carl English y más tarde acusaciones cruzadas entre la franquicia y el jugador dominicano acabaron con el final de la vinculación de ambos. El jugador dejó de entrenar aduciendo impagos de varias quincenas por parte del equipo y la franquicia de Humacao le quería obligar a abandonar el hotel donde se hospedaba y devolver el coche que tenía.

“Si no me pagan, no me voy”, explicó el jugador en una entrevista para ZDigital. “Les dije que me pagaran lo adeudado o de otro modo no me saldría del hotel y no devolvería el carro que ellos me asignaron. Me amenazaron con ir a la policía, pero yo conozco mis derechos, no he incumplido contrato alguno, ellos son los que no me han pagado y me hacen ver mal ante la fanaticada y la prensa”

Ni su salida de la selección ni su última etapa con Caciques de Humacao son el mejor final para la carrera histórica del jugador más carismático del baloncesto dominicano y uno de los más importantes de los últimos años en el baloncesto de Latinoamérica.

¡Jack, los que te seguimos, esperamos verte en un nuevo equipo y que podamos seguir disfrutando de tu juego unos años más!

Artículo publicado originalmente
en el #5 de Skyhook Magazine
y con información de una entrevista de 2012

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