FRANCISCO FARABELLO Y FRANCISCO CAFFARO HABLAN DE SU EXPERIENCIA EN LA NBA ACADEMY DE AUSTRALIA

Francisco Farabello y Francisco Caffaro, los dos representantes argentinos en la Academia NBA de Australia, pasaron por “La entrevista de la semana” y contaron detalles de su vida en Oceanía. La actividad en el día a día, el roce, el desarraigo, los desafíos que se vienen y una conclusión compartida que desnuda una problemática creciente: jugar tan seguido les estaba afectando el desarrollo.

Francisco Farabello y Francisco Caffaro, los dos representantes argentinos en la Academia NBA de Australia, pasaron por “La entrevista de la semana” y contaron detalles de su vida en Oceanía. La actividad en el día a día, el roce, el desarraigo, los desafíos que se vienen y una conclusión compartida que desnuda una problemática creciente: jugar tan seguido les estaba afectando el desarrollo.

¿Cómo es la experiencia diaria, qué hacen todos los días?

Caffaro: Bueno, los dos tenemos los mismos horarios, por lo general, porque hasta compartimos las clases en muchas ocasiones. Pero básicamente nuestros días arrancan bien temprano, ahí vamos a entrenar o al gimnasio, según la jornada, y pegado tenemos colegio. O a veces, es al revés: escuela y después entrenamiento. Esa es nuestra rutina semanal. Muchas veces también vamos a tirar o a hacer fundamentos. 

¿Trabajan más sobre lo físico, sobre lo individual o sobre lo colectivo?

Farabello: Depende de lo sobrecargado que vengas. Ellos miran mucho eso. Si venís medio pasado, te ponen a entrenar aspectos tácticos. Pero si no, por ahí metemos dos horas y media de corrido.

Caffaro: Mismo en la parte individual. Tenemos un programa donde tenemos que ir cargando lo que vamos haciendo: cuánto entrenamos, qué rubro, qué tan duro fue. Y a partir de eso, los entrenadores definen lo que vas a hacer en la siguiente práctica. 

¿Y cuándo juegan?

Caffaro: Participamos de una liga local y jugamos todos los miércoles. Además, también estamos en otra competencia, que es como un TNA de Argentina, donde jugamos mezclados con jugadores de Australia. Ahí tenemos partido una vez por semana o dos, como máximo. 

¿Y cómo viven este cambio? Porque en comparación a lo que vivían acá, donde por ahí tenían partidos casi a diario, debe ser notoria la diferencia…

Farabello: Y sí, fue raro para mí. Yo en Argentina, los sábados, jugaba con los U15, U17 y U19 y entre semana metía también Primera local, más algún Torneo Argentino. Una locura. Y de pronto llegué allá y no jugábamos casi nunca. Todo entrenamiento. Pero no sabes lo bien que me hizo. De verdad que noto un cambio. Creo que, si bien uno necesita jugar para mostrarse, para experimentar ese momento, lo que vale para el progreso es el trabajo diario. Así lo siento ahora. Bajé la cantidad de partidos y entrené mucho más, y percibí la diferencia. 

¿En qué aspecto puntual?

Farabello: Es en general. Te doy un ejemplo. Acá en Argentina yo iba muy poco al gimnasio, porque no me daba el tiempo y además no quería sobrecargarme. Era todo entrenamiento – partido, entrenamiento – partido. Y allá, en cambio, pude enfocarme en lo físico, en subir kilos y en tener descanso entre las actividades. 

Caffaro: Yo en Argentina no jugaba tanto como él. Si bien estaba en los planteles de U17, U19 y Primera, tenía otra participación menor. De todos modos, sí se siente el cambio. Yo acá no iba nunca al gimnasio, no tenía ni tiempo ni ganas. Pero en Australia, al ser todo tan organizado, te da margen. Ellos son muy estrictos con los horarios y las actividades.

Ambos arriesgaron mucho al irse, siendo tan chicos y con tantas ofertas de clubes poderosos dando vueltas. A la distancia, ¿justifican la elección?

Caffaro: Definitivamente, no sé cómo funcionarán las otras Academias del mundo, pero en la de Australia… No sé si hay otro lugar donde un juvenil pueda mejorar más que ahí. Al menos en esta edad. 

¿Cómo sobrellevaron el tema del idioma?

Farabello: Costó mucho al principio. Pero no queda otra que adaptarse y, en esa necesidad, uno termina aprendiendo. En el momento en el que vos percibís que todos tus entrenadores te hablan en inglés, que todos los profesores te hablan en inglés y que todos los compañeros te hablan en inglés, si no lo resolves, es como que te quedas afuera. A mí no me gusta estar sentado en el banco y, si querés jugar, tenes que poder comunicarte y entender. 

¿Qué tal el roce con jugadores de otros países? ¿En qué se percibieron en desventaja?

Farabello: Yo llegué con ocho o nueve kilos menos de los que tengo ahora. Y eso derivaba en que, en defensa, me arrastraran hasta abajo del aro fácilmente. Pero lo pude mejorar. Ese déficit físico lo vengo corrigiendo.

Caffaro: En mi caso, yo sentía diferencia sobre todo en lo técnico. Me costaba. Y lo pude trabajar. Hoy estoy mejor. En cuanto a lo físico, si bien cuando llegué estaba más flaco que ahora, siempre me las pude rebuscar. En lo que yo noto más diferencia respecto de los otros chicos internos es en el trabajo de formación, en el tema de los fundamentos. Ahí percibí que debía y debo seguir progresando. 

¿Extrañan mucho? Porque al fin y al cabo no dejan de ser chicos de 18 años lejos de sus afectos…

Farabello: Se extraña, no voy a mentir. Se extraña la cultura argentina. Los amigos, la familia, comer un asado. Si bien nosotros nos tenemos el uno al otro, y no es poco, es como que las pequeñas cosas cobran un rol mucho más grande cuando estás lejos. Algo totalmente normal acá, como juntarse un domingo a comer un asado, allá no lo tenemos. Y eso sí que lo sufro. 

Caffaro: Yo cuando él llegó le dije: ‘Acordate que vas a empezar a extrañar pequeñas cosas, no solo a la familia’. Y él me decía: ‘No, yo no soy de extrañar…’. Y bueno, fíjate ahora jaja. Después de un tiempo, la lejanía pesa. Queres ver a tu mamá, a tus hermanos, a tus amigos. Es normal, supongo. 

¿Qué esperas del nuevo desafío con la Universidad de Virginia? ¿Te costó la decisión?

Caffaro: No tanto. Quiero mejorar como jugador. Es mi única ambición y el objetivo que me puse desde el día que me sumé a la Academia. Obviamente deseo ganarme minutos en el equipo, jugar, ser útil. Esa también es una manera de mejorar. Pero mi desafío más inmediato es ponerme más grande, más fuerte, progresar en los fundamentos y estar listo para el próximo nivel, sea cual sea. 

Bueno, ¿y cuáles son las expectativas de ambos de cara al FIBA Américas? ¿Estaban esperando este momento?

Farabello: Mis expectativas, al menos en lo personal, son muy altas. Tenemos un buen equipo, un buen grupo, chicos con talento, por momentos jugamos bien a nivel grupal… Pero bueno, después se verá a la hora de la verdad. Tenemos que ir a Canadá a jugar cada partido con mentalidad e intensidad sea quien sea el rival y dar el 100%. 

Caffaro: Estoy en la misma. Tengo mucha ilusión, hay un buen equipo. Tal vez nos compliquen un poco rivales como Canadá o Estados Unidos, que tienen chicos muy atléticos y un estilo de juego distinto al nuestro. Nosotros cuando fuimos al torneo de las Academias, jugamos un partido contra Estados Unidos y eso se re nota. Corren muchísimo. Nuestro desafío será estar tranquilos y no desenfocarnos. 

Fuente:
Germán Beder/Prensa CABB

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