🇦🇷 BELGRANO DE SAN NICOLÁS, EL BRILLO DE UN CAMPEÓN QUE SORPRENDIÓ EN LA TEMPORADA 1996-97

No estaba en los pronósticos de la previa pero consiguió marcando un año épico, jugando un básquet extraordinario. Belgrano, un humilde equipo de la temporada 1996/97 en el ascenso, se convirtió en el campeón ese año y trepó a la elite. Recordamos ese logro con Daniel el Loro Maffei, entrenador de aquel equipo.

Belgrano de San Nicolás escribió una de las páginas más gloriosas de su historia en mayo del 1997, cuando en aquel entonces un grupo jóvenes jugadores, un equipo muy humilde, rompió los pronósticos que se tejieron en la previa del arranque de la temporada 96/97 del TNA y se consagró campeón de la categoría, con el plus de ganarse en consecuencia el ascenso a la Liga Nacional, a la elite del básquetbol.

Llegó de punto, las previsiones no lo daban como candidato, pero sin embargo logró una química de esas que se dan en pocas ocasiones. Y terminó campeonando, alzándose con un título imborrable dentro de su historia, entrando en la leyenda de nuestro ascenso.

En aquel entonces, solo un boleto a la máxima categoría y entre varios candidatos logró sobreponerse a todos con una campaña memorable. San Andrés, Ben Hur de Rafaela, el propio Newell’s que ese año fue finalista, Independiente de Neuquén como uno de los grandes animadores, Echagüe de Paraná, Gimnasia de La Plata, entre otros, aparecieron como los rivales a vencer. No obstante, todos esos obstáculos se fueron superando.

“El recuerdo que tengo del equipo es imborrable, indudablemente. Me acuerdo cuando ascendí con Quilmes la primera pregunta que me hicieron en la transmisión de TyC fue si eso era lo más importante. Les dije que no, que lo más importante fue el ascenso con Belgrano, porque fue el mismo ascenso de salir campeón además. Si bien con Quilmes también fuimos campeones, ese año ascendían dos porque había repechaje; y con Belgrano ascendía uno solo, y además que es el club donde nací y soy hincha”, comienza recordando Daniel Maffei, técnico de aquel equipo.

En esa lotería donde no estaba estipulado ni de cerca llegar a competir por el título y el ascenso, el entrenador y hacedor de ese equipo recuerda muy bien los pronósticos previos. “Con Belgrano no nos tenía nadie que podíamos llegar a ser campeones. Las predicciones nos daban en el puesto 12 o 13 sobre 16, entonces eso también eso es muy importante. Si vos sos candidato y te ponen entre los 5, bueno, casi como que tenés una obligación de estar llegando”.

Belgrano en el año anterior a su ascenso, en la 95/96

Aquel equipo que comenzó a confeccionar Maffei se terminó formando con varios jóvenes de la zona, con un presupuesto bajo, con la llegada de Danilo Delset (antes de ganar su primer ascenso) por ejemplo. Aquel plantel tenía nombres como los de Martín Pasquinelli, Marcelo López, Pablo Prigioni, el extranjero Pop Thorton, Guillermo Gallo, Mario Laverdino, Claudio Jorge, Marcelo Rodríguez, Matías García, Germán Juárez y Alejandro Montibellier.

“Cuando comenzamos a armar el equipo, y por todo el contexto que sabemos a nivel presupuestario, te imaginarás que lo que había arriba de la mesa eran monedas. Vimos qué es lo que teníamos en el club, los chicos del club, y qué podíamos traer de afuera. Todo en función de buscar cosas baratas. Cuando me senté a negociar mi contrato, que supongamos que era de 1.500 pesos por toda la temporada, pasó una anécdota con el tema de los premios. En ese momento todo lo que negociábamos era ‘sí, dale, ponelo’, ya sea premio por entrar al TNA 1, por entrar a playoffs, por pasar cuartos, semis, llegar a la final y a ganar el campeonato. Una semana después de salir campeones, vimos cuánto era… suponete que era 1.500 de mi contrato pero con los premios eran 20 mil (risas). Claro, lo último que se iban a imaginar era que íbamos a salir campeones, y eso te da una pauta de las expectativas que había sobre el equipo”, recuerda el Loro en ese entonces.

Respecto a aquel equipo que se fue conformando, el foráneo elegido fue el mencionado Pop Thornton, que a la larga resultó ser uno de los mejores jugadores extranjeros que pisó la categoría. Antes había tenido un intento fallido, cuando fueron a ver a otro jugador a General Pico pero se terminaron volviendo con las manos vacías.

“Había que buscar un extranjero y recuerdo que con Carlitos Nader que era mi asistente y el Pampa López que era justamente de La Pampa, nos fuimos a ver hasta Pico a ver jugar a Independiente de Pico contra creo Estudiantes de Olavarría, que dirigía Heriberto Schomwies. Fuimos a ver a un americano que ellos iban a cortar, lo vimos, todo bien, y después, por la relación que tenía Heriberto con Obras y San Andrés, el americano se fue a alguno de esos equipos. Me acuerdo porque hicimos ese viaje y no trajimos a nadie”, comenzó explicando el Loro.

Pero el destino iba a tener preparada una salvación para Belgrano, porque luego de esa opción frustrada llegó el momento de toparse con Pop Thornton. En ese momento llegó para Racing de Avellaneda, de la mano de León Najnudel, pero lo cortaron y ahí lo terminó tomando el cuadro de San Nicolás. Era toda una apuesta del cuerpo técnico, y Maffei así lo recuerda.

“Me acuerdo que León había traído a un americano y se jugaban en Buenos Aires unos torneos amistosos, creo que estaba en Racing, entonces cuando deciden cortarlo lo llamo al Ruso y le pregunto qué pasaba con ese extranjero. ‘Mirá, es muy fuerte y demás, pero me parece que para la A es muy corto, muy petiso’. ‘Bueno, mandamelo’, le digo (risas)… me acuerdo que lo subieron a un Chevallier, lo fuimos a buscar a la terminal de ómnibus, y cuando cayó Pop Thornton no medía 1.96 o 1.98, medía 1.92. Vino con esos pantalones anchos que usan los americanos, un bolsito. Lo pensamos… y al final lo probamos. ¿No hace falta que te cuente el resto de la historia no? (risas)”, detalla el técnico nicoleño.

¿El resultado? Tremendo, como todo quien conoce la historia del foráneo. Y es que Pop Thornton terminaría jugando un total de 9 temporadas dentro de nuestra categoría, con más de 4700 puntos dentro de su camino recorrido en el ascenso y 200 partidos. Independiente de Zárate, Gimnasia de La Plata, Conarpesa, Lanús, Echagüe-Saladillo, Regatas San Nicolás y Olimpia de Venado Tuerto fueron algunos de los equipos de Thornton, que ese año del ascenso con Belgrano promedio 24.5 puntos por encuentro.

Prigioni fue uno de los nombres relevantes del ascenso de Belgrano, acá ya en el siguiente año, en LNB, defendiendo a Milanesio

Maffei también develó lo que fue su fórmula para mantener controlado a su extranjero, a Pop Thornton, el cual cuenta que más allá de sus excelentes condiciones para jugar siempre se escapaba a Buenos Aires a vivir la noche porteña. Pero la encrucijada era que, al ser muy útil dentro de la cancha y económicamente accesible, tampoco podían resignar de sus servicios dada su conducta. Entonces lo engañaban.

“A Thornton le habíamos hecho alguna trampita para tenerlo más controlado, porque a él le gustaba irse a Buenos Aires de joda. Me acuerdo que si entrenábamos lunes a la mañana llegaba el lunes a la noche, y si entrenábamos el lunes a la noche llegaba el martes a la mañana. Que ‘se pinchó una rueda del taxi’ o algo de eso, siempre una excusa. Entonces acordamos en engañarlo siempre. Si íbamos a entrenar el lunes a la noche, le decíamos que lo hacíamos a la mañana, entonces llegaba el lunes a la noche creyendo que habíamos entrenado a la mañana. Pero llegaba y entrenaba como un caballo, porque andaba con el culo sucio. Así lo fuimos manejando para que se mantenga motivado. Se iba los fines de semana a Buenos Aires, era amigo de Byron Wilson, que ese año salió campeón con Boca. Así lo llevamos. Un señor, un tipo bárbaro, un animal físicamente, y verdaderamente fue clave en la obtención del campeonato”, devela Maffei.

Claro que, como dijimos, este equipo también tendría a Pablo Prigioni dentro de sus filas. El base cordobés era uno de los juveniles del equipo, antes de transformarse en la leyenda que es al día de hoy y con todo lo que consiguió en su carrera, mucho antes de Europa y la NBA. Pablo era un desconocido para muchos, debutó en la Liga Nacional para la 97/98, pero el año anterior, en esa campaña del ascenso de Belgrano, fue parte del campeón.

“Nos dio una mano bárbara. Pablito estaba jugando Liga B en Social de Ramallo, vinieron y me dijeron ‘che hay un pibito que te puede interesar’… le contesté ‘bueno, decile que venga y lo vemos’… obviamente vino y lo vimos (risas). Ya en esa época Pablito decía que iba a jugar en la NBA, estaba convencido, como si le sobrara la confianza. Era un poco así, no le gustaba mucho cuando lo sacaba pero lo aconsejábamos. La verdad es que entrenaba mucho, un caballo, y hasta en horarios extra. Todo lo que después terminó logrando es por ese sacrificio y trabajo, además de ese talento innato que ya tenía, porque toda esa calidad la tuvo que trabajar y pulir. Era muy joven y da gusto saber que lo ayudamos en ese proceso de crecimiento. No le fue muy mal claramente (risas), y a nosotros tampoco porque realmente nos dio un toque de calidad y nos ayudó mucho”, cuenta el técnico.

Belgrano se caracterizó por ser un equipo muy humilde que logró un básquet showtime

El año no arrancó del todo bien para Belgrano, porque el equipo comenzó aquella 96/97 cayendo en las tres primeras fechas. Eso generó algún que otro cruce del entrenador con la hinchada del equipo, propio de las pulsaciones, pero que rápidamente se revirtió cuando el equipo, divirtiéndose, fue acumulando resultados positivos.

“Me acuerdo que las primeras tres fechas perdimos. Nos decían Rafaela Carrá, arrancamos 0-3. Pero después el equipo empezó a jugar mejor… y funcionó, claro: jugaba bien y levantó. La verdad, si te tengo que decir, no hubo un quiebre o clic, sino que el equipo jugaba y se divertía jugando. Jugábamos bárbaros y nadie entendía por qué ganábamos, nadie entendía qué pasaba, pero bueno, ganábamos, y así seguimos hasta el final con la misma alegría. Realmente fue un grupo muy bueno”, cuenta el entrenador.

“Siendo un equipo humilde te imaginarás que viajábamos y me acuerdo que había mucha gente que viajaba con nosotros, que nos acompañaba. Que por ejemplo yendo a La Pampa, pasábamos por pergamino y el padre de Guillermo Gallo hacía un asado para que paremos y comamos ahí… los recursos se conseguían siempre a los empujones, a ver cómo hacíamos para tapar un agujero, esto o lo otro. Todo con el máximo esfuerzo y, como decimos nosotros, a lo Belgrano: garra, huevo y corazón“, añade.

Entre anécdotas, el equipo no podía relajarse porque más allá de que jugaba bárbaro y era la sorpresa, un partido irregular podía pagarse muy caro. Y dentro de nuestro ascenso pasa frecuentemente, al ser tan equilibrado y parejo cualquiera puede ganarle a cualquiera. Ese nivel de paridad excede cualquier factor, incluso el cansancio, como se vivió en carne propia un partido contra la Gloria cordobesa.

“Jugando contra Instituto de local, me acuerdo que teníamos partido a las 21 y los chicos llegaron a San Nicolás 20:15 o 20:30, no sé que había pasado que se retrasaron. Bajaron el colectivo y se fueron rápido a cambiarse para entrar en la cancha. Dijimos ‘estos tipos están muertos’… y bueno, perdimos por 30 (risas). Nos ganaron caminando, nos pasearon”.

El momento de la definición estaba cada vez más cerca, pero antes Belgrano tenía que superar dos series de playoffs, la primera en cuartos de final contra Siderca de Campana (3 a 2) y luego otra dura definición contra Independiente de Neuquén, también por 3 a 2, en semis. Maffei rememora que el primer partido lo ganaron por amplia diferencia, eso le jugó en contra para perder el segundo en San Nicolás y mudarse a Neuquén con la serie igualada en 1.

Pero se generó un punto de inflexión ganando el tercer partido de la serie, de visitante por 78-63, y volviendo a ganar la ventaja de localía. Independiente empardaría la llave en 2 luego de ganar el siguiente compromiso, sin embargo, la historia terminó de definirse en San Nicolás con la nueva victoria de los dirigidos por el Loro, sentenciando la serie por 3 a 2 para meterse en la definición del campeonato.

“En la semifinal jugamos contra Independiente de Neuquén y me acuerdo que yo había declarado que esa era la final anticipada, y no me equivoqué porque éramos los dos equipos que veníamos mejor, sin menospreciar a Newell’s. El primer partido me acuerdo que le ganamos por 30 o 40 en Belgrano, y yo como que le tengo miedo siempre a eso y así fue… porque el segundo partido perdimos, y fuimos a jugar a Neuquén. Ese tercer partido lo ganamos ante un Ruca Che que explotaba, fue un 1° mayo me acuerdo, porque recuerdo haber declarado que ganar ese partido fue un premio al trabajo. Con Neuquén fueron 5 partidos tremendos, el quinto en San Nicolás realmente fue muy duro”, recuerda el DT.

Belgrano registró en la 96/97 un año inolvidable para sus casi 100 años de historia

En la gran final esperaba Newells, que de la mano de Pablo D’Angelo realizó una dignísima temporada. Era su primer año en la categoría y realizó un trabajo brillante, con jugadores identificados a los colores y oriundos de la provincia. Pero el resultado final fue claramente para Belgrano, que se llevó la serie por 3 a 0 con un altercado provocado por los hinchas en el tercer partido.

Maffei comienza recordando toda esa definición: “En la final contra Newell’s ganamos los dos primeros partidos en casa y después ese famoso tercer partido que se terminó jugando a puertas cerradas por todos los incidentes que hubo. Ojalá que nunca se vuelva a repetir algo así”.

“Recuerdo que Newell’s llegaba siempre el día anterior a San Nicolás, se alojaba en un muy buen hotel, etcétera etcétera… típico de un muy buen club de fútbol. Y nosotros cuando fuimos a jugar la final por el ascenso, a Rosario, fuimos a la tarde. Me acuerdo que al mediodía almorzamos, nos fuimos a dormir la siesta, por la relación que tenía cuando estudié en Rosario conseguí el gimnasio de la universidad que tenía camas cuchetas para dormir, y los chicos del gimnasio de la universidad recuerdo que me hicieron el favor que prestarnos sábanas. Pagué yo de mi bolsillo pero solamente para 8-9 jugadores. Los juveniles y el cuerpo técnico mientras ellos dormían la siesta nos fuimos a caminar por la peatonal”, continúa.

Y para cerrar, detalla lo sucedido ese día de la suspensión: “Uno de mis amigos de Rosario me avisó que la hinchada del fútbol de Newell’s iba a ir al partido. Yo llamé a mi familia y le prohibí que vinieran, no quise que fuese nadie. Y tal cual, ese día fue la barrabrava, tiraban piedras, me acuerdo como si fuese hoy que cuando se suspende el partido vamos a una reunión con (Eduardo) López en la parte alta. López, presidente del club en esa época, quería que desalojen la cancha y sigamos jugando, a lo que yo me opuse. Nos volvimos a San Nicolás esa misma noche. Cenamos como a la 1-2 de la mañana que nos hicieron unas milanesas ahí en el club y bueno, después al otro día fuimos a jugar. Ganamos ese tercer partido y ascendimos”.

Fueron victorias por 84-80 en el primer partido de la final, y luego por 97-81 para dejar la llave 2 a 0. El tercero, en Rosario, terminó siendo 91-72 para los nicoleños y festejo definitivo para el ascenso a la A. El sueño se había terminado de materializar aquel 15 de mayo de 1997.

Delset logró el primero de sus cuatro ascensos en San Nicolás

El título de esa temporada resultó por darle el impulso a todos los protagonistas de aquel Belgrano. Para varios actores fue el trampolín, casos como Danilo Delset, que allí consiguió su primer ascenso de los 4 que logró en su carrera; fue también la primera y única temporada de un muy joven Pablo Prigioni en el ascenso; Pop Thornton para confirmar su ascendencia como un extranjero confiable; e incluso para el propio Maffei, confesando que aquel título tuvo un significado especial por ser nicoleño pero también porque eso le permitió catapultar su carrera como entrenador.

“El significado, por todo lo que representa Belgrano para mí, es invalorable. Como profesional me dio la posibilidad de dirigir Liga A siendo muy joven, de hacerme conocer, de empezar a tener relación con el gran mundo del básquet argentino, y por qué no también, fue un puntapié para la carrera que después yo desarrollé. Como digo siempre, las cosas que ganás las tenés que mantener, y hasta el día de hoy puedo sentirme orgulloso por lo que hice, por lo que logré con Belgrano y del empujón que Belgrano también me dio a mí. Es un poco lo que estoy haciendo hoy también, año 2020, trabajando en Belgrano absolutamente gratis, es una forma de devolverle al club lo que yo siento que me dio a mí”.

Pasaron más de 20 años y nadie se olvidará de ese hito de Belgrano, en lo que consiguió fabricar, en aquella temporada de ensueño que fue marcó la vida de tantos. Y si dentro de la historia de la institución nicoleña representa algo gigantesco, está claro que para el Loro, es sin dudas el año más importante de toda su extensa carrera. Inolvidable, algo que, como una antiguedad, adquiere mayor valor con el paso del tiempo.

“Belgrano es donde yo vivo. Me compré una casa enfrente del club. Cuando viajo, a veces de entrar a mi casa, paso primero por Belgrano… no sé si es mi primera o segunda casa. Ahí se criaron mis hijos, todos. Sin ninguna duda fue el hecho deportivo más importante del club y te diría que de la ciudad, porque Regatas también había ascendido pero no había salido campeón. Entonces el único equipo de la ciudad que ascendió y fue campeón, que es algo que todos los hinchas en el folcklore hoy en día se lo siguen retribuyendo a Regatas… con esto de ‘nosotros salimos campeones y ustedes no’. Invalorable, el recuerdo de Belgrano es invalorable. Más que recuerdo es un presente, porque lo tengo todos los días en la mente, y por toda esa forma sobre todo, como te decía, por cómo se salió campeón, por el presupuesto, impensado para todos”, cierra el DT.

Desde entonces comenzó a escribirse la gran historia de Belgrano de San Nicolás en la elite, a partir de una siguiente temporada 97/98 que lo tuvo en la Liga y le permitió mantenerse allí hasta el año 2007. En diferentes temporadas el club fue protagonista del certamen, tal y como sucedió en la 2001/02 cuando llegó a cuartos de final, pero de todas formas, su historia empezó a desarrollarse desde aquel épico ascenso.

Texto: Lucas Leiva para La Liga Contenidos
Foto: La Liga Contenidos

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