🇦🇷 SILVIO SANTANDER: “SAN MARTÍN NOS LLEVÓ AL EXTREMO Y TUVIMOS QUE SUPERARNOS PARA PASAR”

Silvio Santander no se relaja. Horas después de haber consumado su sufrida clasificación a la final de la Liga Nacional frente a San Martín, el entrenador del Ciclón atendió a Prensa AdC para repasar el primer año de un ciclo plagado de contratiempos que podría coronar con el pentacampeonato. Su último escollo será Quimsa, el número uno de la temporada regular, dispuesto a destronar al monarca del básquet argentino durante el último lustro. La serie, que comenzará el jueves en el Templo del Rock al mejor de cinco partidos, promete ser apasionante.

Silvio Santander no se relaja. Horas después de haber consumado su sufrida clasificación a la final de la Liga Nacional frente a San Martín, el entrenador del Ciclón atendió a Prensa AdC para repasar el primer año de un ciclo plagado de contratiempos que podría coronar con el pentacampeonato. Su último escollo será Quimsa, el número uno de la temporada regular, dispuesto a destronar al monarca del básquet argentino durante el último lustro. La serie, que comenzará el jueves en el Templo del Rock al mejor de cinco partidos, promete ser apasionante.

Santander asumió como entrenador del Ciclón en agosto de 2020, con el mundo y la Argentina sumidos en la pandemia que aún azota al planeta. Cuando estampó su firma en el contrato que lo vincula con la entidad de Boedo, ni siquiera hubiera sido capaz de imaginar la cantidad de dificultades que afrontaría durante los meses siguientes. Sin embargo, fue capaz de superar los inconvenientes y encauzó a un San Lorenzo que disputará su quinta final consecutiva con un plantel repleto de talento en ataque y la certeza de haber finalizado el año como la defensa más eficiente del básquet local: según las estadísticas avanzadas que ofrece la web Real GM, San Lorenzo fue el equipo con mejor rating defensivo permitiendo apenas 96.9 puntos por cada 100 posesiones.

En la víspera de la definición frente a Quimsa, Santander reconstruye un caótico último año que podría coronar con su segundo título de Liga Nacional tras el conseguido en 2014/2015 al frente del combinado santiagueño.

¿Qué balance hacés de la dura serie frente a San Martín? Creo que nos dejó una gran enseñanza. San Martín nos llevó al extremo. En mi opinión, desde el año pasado y este, fue el equipo que mejor jugó o que por lo menos el que a mí más me gustó. Tiene muy claro cómo resolver diferentes situaciones, y tuvimos que superarnos para pasar. La verdad es que las dos series, tanto la de Instituto como esta, nos dejan una gran enseñanza.

¿Cuál es esa enseñanza? Nosotros hemos utilizado diferentes situaciones tácticas que ellos leyeron bien, al igual que ellos con nosotros. Todo ese fluir de un playoff, donde uno tiene que ajustar cosas que el otro hace, algunas porque salen bien y otras porque no dan resultado, pero tenés que trabajarlo, construirlo y dedicarle mucho tiempo a los detalles te deja una gran enseñanza.

Después del primer partido, desde afuera se vio un ajuste en defensa de San Lorenzo y que se pusieron el overol para sacar adelante la serie. ¿Vos también lo viste así?
Yo lo vi así también, pero creo también que es un poco lógico. Yo creo que San Lorenzo en realidad tuvo el overol casi todo el año. Si uno se pone a ver, teniendo que haber pasado por diferentes armados de equipos, haberle dado un lugar a los jugadores jóvenes, tener que cambiar de roles durante la temporada, fue muy particular el año y eso nos obligó a tener que estar todo el tiempo viendo qué podíamos hacer para mejorar. En esta serie también lo tuvimos que hacer, lo tuvimos que hacer de nuevo. Además también existe la cuestión estadística: nosotros hemos sido la mejor defensa en cuanto a eficiencia, y acá tuvimos que echar mano de eso.

No siempre sucede que un plantel con los nombres, la experiencia, jerarquía y talento individual de San Lorenzo asimila el compromiso defensivo. ¿Cómo es el proceso para convencer a los jugadores de que, además de jugar, es importante defender bien?
Me parece que el punto siempre es intentar trabajar desde atrás para adelante. Trabajar con reglas claras, intentar trazar un plan de juego en donde los jugadores sepan por dónde van, estimular la energía desde la rotación, para que esté administrada. Eso es un poco la teoría, después en algunos partidos se consigue más y en otros menos. Es un poco lo que yo siempre planteo en mis equipos, trato de presentarle a los jugadores que si defendemos bien, y estamos sólidos en ese costado del campo, lo otro ya va a venir, ya va a llegar. Acá tenemos jugadores que saben jugar con el balón y sin el balón, que pueden correr el campo, y defendiendo bien tenemos más posibilidades de que eso tenga éxito.

¿Qué le ves a este San Lorenzo del sello Santander? Creo que con los jugadores que hay, el entrenador hace un trabajo más bien de complemento de ellos. No hubo tiempo para poder plasmar una filosofía y un sistema de juego como creo yo que a cada entrenador le gustaría hacer. Lo han mejor, y no es casualidad, los equipos que ya han venido trabajando desde hace tiempo. San Martín, Comodoro, Quimsa, Obras. Ellos pueden tener algunas situaciones de juego, producto de venir haciendo un proceso anterior, que se nota más que lo que nos pasa a los que hemos llegado esta temporada. Traté de acompañar al equipo, esa fue un poco la tarea.

¿Sentís que este San Lorenzo todavía no refleja fielmente tu identidad?  No, no, digo que siempre uno trata de buscar el ideal como entrenador, el mejorar aunque sea una pulgada lo que tiene margen para hacerse mejor. Creo que, por ejemplo, en los últimos años mis equipos han sido la mejor defensa de la Liga y ahora lo volvimos a hacer. Siento que pude colaborar en algo, pero la realidad es que tenemos a algunos de los mejores defensores de la Liga. Penka, Maxi, Toro Acuña, son jugadores que defienden muy bien. Para ir adonde uno quisiera, el estado ideal, se necesita tiempo, de entrenamiento, y especialmente de tener al mismo equipo todo el tiempo. Por eso creo que la virtud más importante que hemos tenido este año fue la de reconfigurarnos y saber adaptarnos todo el tiempo.

Después de la clasificación a la final, tu hermano publicó en sus redes sociales un mensaje felicitándote y puso que era increíble todo lo que había pasado en la temporada. ¿Qué representa ese “todo”?
Mirá, nosotros estamos hoy en una temporada global del 75% de victorias. Si tomáramos solo el 2021, que es donde empezamos a tener todo el equipo completo, estamos en una temporada de arriba del 80% de efectividad. Lo que nos pasó, hay muchas cosas que ya están, no quiero mirar para atrás, quisiera ver todo lo que viene para adelante con la serie frente a Quimsa. Pero básicamente es no haber podido estar todos juntos desde el día uno. Creo que ese es el momento donde construís, empezás a tomar roles, empezás a tener ese laboratorio que es la pretemporada y los primeros partidos. Y nosotros salimos a la cancha a jugar, directamente. Entonces vas un poco a remolque, tratando de ganar partidos sin ir pudiendo construir una matriz porque lo que te interesa es sacar juego. Eso nos pasó en el comienzo, después nos empezamos a estabilizar y alcanzamos el rendimiento. En los últimos juegos con Instituto, en el segundo juego vs San Martín, hemos tenido juegos de alto nivel. Llegamos más tarde en cuanto al funcionamiento que otros equipos, pero llegamos.

Asumiste en agosto de 2020, en plena pandemia, en un equipo multicampeón, y declaraste que vos tenías que adaptarte a la estructura del club ¿Cómo fue sumarse a un equipo exitoso?
Cuando yo llegué a San Lorenzo, sabía perfectamente a qué organización llegaba: una estructura muy ganadora, con jugadores con perfil ganador, que habían sabido competir muy bien. Tenía claro que todo lo que podíamos hacer nunca iba a alcanzar, porque la realidad es que tanto Lamas, como Gonzalo y Néstor habían jugado y ganado varios torneos. Lo que me propuse hacer fue no cambiar dinámicas que estaban desde antes para acompañar al equipo en todo lo que podía, y ayudarlo a conseguir los objetivos. Me encontré con una suma de adversidades que no esperaba, esto que hablamos un poco de no tener los jugadores durante un buen tiempo, lo que pasó con muchos equipos respecto al coronavirus y las lesiones, que no nos pasó a nosotros solos y le pasó a muchos otros equipos. Me encontré con situaciones de no tener a los jugadores a veces, los equipos completos, y tener que echarle mano a jugadores jóvenes. Eso nos hizo alargar el plantel, nos hizo más fuertes porque tuvimos que resolver a cada momento lo que sucedió. Me hubiese gustado no tener que haber administrado tanta situación de complejidad, pero a veces las temporadas vienen así y también está bueno.

San Lorenzo tiene un plantel largo y existe la noción de que es fácil gestionar en la abundancia pero imagino que también debe tener sus dificultades. ¿Cómo se gestiona tanto talento?
No es fácil, no es fácil trabajar con equipos largos porque el básquet es un juego hermoso donde cada vez se destacan más las estadísticas individuales y los jugadores no están ajenos a eso. Entonces necesitan tener números, necesitan que les cierre su aporte, su prestación, y que no sea siempre un trabajo invisible. Entonces no es fácil administrarlo. Es lo mismo que cuando se habla de que es más fácil defender que atacar, que es más fácil destruir que construir, y yo no creo que sea tan fácil defender, enseñar a defender, lograr que los equipos se enamoren de la defensa. Porque vos a un chico, cuando lo llevás por primera vez a un club, lo primero que le das es la pelota para que tire al aro, y si puede evita defender. A los equipos les pasa un poco eso, a alguno le gusta un poco más pero hay que trabajarlo, y con la abundancia pasa lo mismo.

¿Sentís que San Lorenzo se enamoró de defender?  Si, yo creo que nosotros le encontramos una buena medida al tema defensivo, sabiendo que desde ahí tenemos que construir el partido. Y también pasa otra cosa, para profundizar sobre la respuesta anterior: no hemos disfrutado de la abundancia como lo teníamos pensado, con un plantel más completo y más largo. Frente a Instituto, por ejemplo, jugamos con dos fichas menos. Ahora Montero volvió y todavía estamos reconfigurándonos en plena semifinal del campeonato. Montero nunca había jugado con alguno de estos jugadores. No hemos tenido la posibilidad de disfrutar del equipo largo, completo y por consiguiente tener la abundancia de jugadores. Sobrellevamos la situación y fue muy importante el hecho de hacer más largo al equipo gracias a los jugadores jóvenes. Durante el año, (Santiago) Ferreyra jugó al principio, (José) Defilippo durante todo el año, (Leandro) Cerminato, (Facundo) Rutemberg, (Mariano) Gago, nos ayudaron a ser un equipo más largo, pero eso no es lo mismo que la abundancia.

¿Cuáles son las dificultades de esa reconstrucción permanente? Es atípico y le cuesta tanto al entrenador como al jugador. El jugador quiere tener en algún momento su rol, ver cómo funciona la estructura matriz para a partir de eso ver dónde se acomoda y qué puede aportarle al equipo. Y siempre querer más, porque el jugador siempre tiene que querer más, se tiene que enojar cuando sale, tiene que quedarse disconforme, pero dentro de una estructura que le siente cómoda. Noté que tuvimos que trabajar mucho sobre eso, porque nos fuimos encontrando con distintas realidades pero también siento que eso fue lo que nos potenció. Creo que todo lo que hemos tenido que cambiar, y corregir sobre la marcha, terminó potenciando al equipo.

¿Llegás a la final con una dinámica afianzada o que todavía tenés que hacer modificaciones?
Esto es día a día, partido a partido. La posibilidad de que esté Montero nos da una herramienta más pero no es matemática, que sumás más jugadores y por eso tenés más equipo. Porque cuando entra uno, se te desacomoda otro. Los que trabajamos con dinámicas grupales y gestión de equipos, sabemos que no es matemática. No es que yo sumo y tengo mejor equipo, a veces te quedás corto. Eso lo vamos resolviendo durante cada juego, puede pasar que en un partido tengamos que jugar más corto porque el equipo está bien y no hay que tocarlo, y en otro partido necesitemos hacer al equipo más largo. Hasta el último día vamos a estar buscando la mejor situación.

En San Lorenzo sobresale el funcionamiento colectivo, capaz de responder ante alguna dificultad individual. Imagino que no debe ser sencillo convencer a tantas figuras para que decidan priorizar al colectivo por sobre lo individual ya que no siempre los nombres destacados hacen a un buen equipo.
Yo soy muy agradecido al plantel, porque tener buenos jugadores, con experiencia en el torneo, que pongan al equipo por delante. Es lo más valioso y lo que necesita un entrenador para funcionar. Nosotros no podemos tener a un jugador en el equipo que no quiera cambiar o ceder algo de su juego porque se pone por delante del equipo. Eso termina siendo negativo y yo por eso le estoy muy agradecido a este plantel.

¿Cuál crees que es la clave de la final frente a Quimsa?
Es un buen equipo, pero nosotros tenemos que hacer nuestro juego, pensando más en lo nuestro. Veo una serie en la que tenemos que pensar más en nuestro juego, pensando más en lo nuestro que en el rival. Tenemos que hacer fuerte lo que sabemos hacer y estar sólidos desde nosotros mismos.

San Lorenzo parece una navaja suiza: es capaz de hacer todo dentro del campo de juego. Defiende y ataca por igual. ¿Hay algo que no pueda hacer este San Lorenzo?
¿Qué no podemos hacer? No podemos relajarnos, tenemos que jugar siempre agarrados al parquet.

Texto: Matías Baldo / La Liga Contenidos
Foto: La Liga Contenidos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .