🇲🇽 GUSTAVO AYÓN, NO ES JUSTO TU RETIRO

Por Jorge Herrera (@jorgeherreran_)

Gustavo Ayón, después de 14 años, jugó su último torneo portando el jersey de México, pero la despedida deja más preocupaciones que tan sólo alegría. Fuera de Paco Cruz, la Selección se queda sin un comandante de su talla y un pívot que pueda competir próximamente a nivel internacional.

Foto: FIBA

El núcleo de mi familia es cero deportes, bueno, a excepción del tradicional fútbol. Así como tengo mis primeros recuerdos claros de sentarme a ver una Copa del Mundo en 2006, también esperé con ansias Sudáfrica 2010 y otros torneos, pero poco era el que me preocupara por otros eventos si no eran la liga local, Mundiales o Juegos Olímpicos. Afortunadamente, en 2013, por alguna razón, mi cariño por el básquetbol revivió en mi corazón y viendo un FIBA Américas, donde ni noción tenía de que México estuviera presente. Pasando los canales, caí en conciencia de la presencia de los 12 Guerreros y con fortuna de que estaban por vencer a Uruguay, por lo que el resto del torneo me quedé frente a la televisión.

De inmediato, tomé gusto del juego de Lorenzo Mata y Héctor Hernández, pero a quien no había destacado desde mi trinchera era Gustavo Ayón. Para entonces ya sabía de su presencia en la NBA, pero mi falta de conocimientos le restaba importancia a ese hito. Fue hasta que lo vi con el reconocimiento de MVP en mano y junto a Luis Scola que entendí quien estaba al frente del proyecto que continuaría el éxito de la plata conseguida en los Juegos Panamericanos de 2011. Se ganó un Centrobasket en Nayarit, se fue a la justa global de España 2014, en el Preolímpico de 2015 se peleó de tú a tú con uno de los mejores del mundo y, sin embargo, esos no me parecen los mayores éxitos.

Ser parte campeona o exitosa de un equipo puede darse con tu nombre y listo, pero cuando eres pieza esencial en los proyectos o cumples con un rol en específico, es ahí donde uno puede entender un poco más de la relevancia de tu papel.

A decir verdad, si odias a Gustavo Ayón, te parece ridículo hablar de su carrera o tienes mil y un argumentos para estar en su contra, este puede ser que no sea el texto para ti porque tampoco trata de cambiarte de parecer. Así como he escuchado cosas buenas y cosas malas fuera de la cancha, yo sé, que como todos nosotros, el Titán puede haber cometido errores, se ha enemistado, no es de la gracia de todos, pero también es alguien en quien varios se inspiran por su historia y por querer conseguir los méritos deportivos que enmarcan una de las mejores carreras en la historia del básquetbol mexicano. De eso es lo que tenemos que hablar, del impacto que tuvo y que aún tiene en la duela.

Después de salir de Halcones de Xalapa y llegar a Europa, la travesía de Ayón no fue nada sencilla y “tardamos” en ver al dominante pívot que conquistó la ciudad de Madrid y la posición más complicada de la Selección Mexicana. Ya conseguido eso, nadie dio ni un solo posicionamiento en contra para que el nayarita fuera considerado tan sólo un pasajero en los títulos nacionales o internacionales del Madrid y muchos menos del representativo azteca. Sus pantallas, su juego de pies, su defensa, todas fueron clave tanto para Pablo Laso como para Sergio Valdeolmillos y, entre emociones encontradas, aún lo siguen siendo cuando hablamos de México.

Tras su salida del Zenit y su llegada a Astros de Jalisco durante la pandemia, muchos consideramos el que ya no veríamos a un Ayón arrasador. No obstante, a esos muchos nos cerró la boca y nos preguntábamos cómo es que no había tomado una oportunidad fuera del país. Quitando las razones familiares que tantas veces ha platicado, hoy Ayón sigue siendo reconocido por una buena cantidad de entrenadores como un jugador de imponente presencia y buen juego. Por ello, equipos en Europa lo han seguido buscando. Por ello, el CSKA de Moscú lo llamó. No obstante, el hombre de 36 años no ha querido dar el paso para regresar al Viejo Continente, pero, gracias a su estadía en casa, sí volvió por un momento al combinado azteca cuando Omar Quintero tomó las riendas del banquillo.

De nuevo, con más dudas que certezas previas, en duela Ayón demostró ante Puerto Rico que su experiencia y carrera victoriosa lo diferencian del resto y, si ese nivel no fuera el “adecuado” para comprobarlo, en el Preolímpico repitió. Tan sólo con sus números, el No. 14 fue uno de los mejores jugadores del circuito en Split, Croacia, siendo el cuarto mejor anotador con 15 puntos por encuentro, el segundo mejor reboteador con 8.3 de promedio y, finalmente, uno de los mejores diez asistentes con casi 3 pases al aro. Desafortunadamente, esta es la última vez que veremos estadísticas como esas.

Antes de comenzaron la participación, el antiguo centro de Fuenlabrada anunció que éste fue el último baile con los colores de la bandera en su pecho y, personalmente, es una decisión que respeto -como la de cualquier otro jugador-, pero con la cual no estaré de acuerdo desde el punto de vista deportiva. Y los argumentos no son nada del otro mundo. De hecho, con su respectivo nivel de comparación, pregunto: ¿por qué no podemos tener a nuestro propio Scola? Lo que puede dar Ayón ya lo he dejado en claro. Con cinco años menos que el argentino, éste puede seguir dando dobles-dobles en FIBA y nadie más puede dar eso hoy en la posición de cinco, ni Daniel Amigo, ni Alejandro Reyna ni el que ustedes me quieran decir o se les ocurra en este momento. El discurso del cambio generacional tampoco funciona para mí porque el hombre que debería tomar el lugar no está listo y no tenemos ni un sólo prospecto claro para un futuro cercano -repito, cercano- como puede ser en las posiciones perimetrales. Además, muchos del grupo lo respetan y su liderazgo es diferente, aunque le tenga que ceder ya a Paco Cruz mayor responsabilidad, las enseñanzas y la mentalidad de Ayón pueden empujar a la quinteta tricolor a ir un paso más allá de lo que se crea capaz de realizar.

Tantos lo han querido retirar, hacerlo a un lado del básquetbol, que le ha cumplido el sueño a varios. El día que ya no esté y se tenga que vivir sin él ante la desilusión de que no vuelva, veremos cuántos se quejan de no tener un centro, de no tener presencia en pintura. No vamos a extrañar las Euroligas, las Ligas Endesas, el Centrobasket, vamos a extrañar el legado que pudo extender este señor, las enseñanzas que pudo haber dejado a los Gael Bonilla, Bryan Ceballos, a los Jorge Moreno, a los Esteban Roacho, a los Juan Pablo Camargo, a los Diego Willis y muchos otros juveniles por venir. México aún lo necesitaba.

Así que no, tu retiro no es justo hoy, Ayón, pero nuestro básquetbol también te empujó a ello y tocará sobrevivir con la sentencia.

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