RICKY SÁNCHEZ, ¿Y DESPUÉS DE MANRESA QUÉ?

Por Daniel Mérida (@baloncestero)

En una época donde el concepto de jugador interior empieza a quedar difuso, son muchos los hombres grandes que abandonan la pintura y es habitual ver a jugadores de siete pies lanzando tiros exteriores o abriendo la cancha desde más allá del arco. Con sólo una pensada, vienen a nuestra mente otros jugadores de ese perfil que hemos visto botando la naranja en estos años atrás y que podían haber sido (y no fueron) pioneros de este nuevo estereotipo del mundo del baloncesto. En este caso, hablaremos de Ricky Sánchez, que llegó a ser bautizado como el Nowitzki boricua.

En una época donde el concepto de jugador interior empieza a quedar difuso, son muchos los hombres grandes que abandonan la pintura y es habitual ver a jugadores de siete pies lanzando tiros exteriores o abriendo la cancha desde más allá del arco. Con sólo una pensada, vienen a nuestra mente otros jugadores de ese perfil que hemos visto botando la naranja en estos años atrás y que podían haber sido (y no fueron) pioneros de este nuevo estereotipo del mundo del baloncesto. En este caso, hablaremos de Ricky Sánchez, que llegó a ser bautizado como el Nowitzki boricua.

Algo especial debió ver Portland Trail Blazers en aquel draft de 2005 en ese espigado jugador boricua de 17 años y 2.08 metros que venía de hacer un buen papel con la selección junior de Puerto Rico y tuvo un gran año senior en High School con el IMG Academy. Sin pasar por la NCAA pese a la oferta de los Tigers de Memphis, sus derechos fueron pasando por varias franquicias, incluso en la misma noche de draft, su puesto 35 fue a parar a Denver en un traspaso por Jarrett Jack y dos años más tarde pusieron rumbo a Philadelphia junto a Reggie Evans. En ese tiempo, nuestro protagonista pasaba tres temporadas esperando una oportunidad mientras jugaba con Idaho Stampede.

Aunque ya había jugado en Criollos de Caguas con 15 años, su primer equipo tras ser drafteado llegó en 2007 en su Puerto Rico natal con Grises de Humacao. Desde entonces una larga lista de equipos en Puerto Rico, México, Argentina y Panamá, dos meses en LEB Bronce con Córdoba y convirtiéndose en un clásico de la selección absoluta de Puerto Rico.

La oportunidad perdida en Manresa. Casualidades de la vida, una gran oportunidad se cruzó en el camino de Ricky Sánchez en el verano de 2015. Tras varios años coqueteando con el descenso y no cayendo a la LEB Oro porque los equipos que consiguieron el ascenso deportivo no cumplían las exigencias de la ACB, Manresa fichó al ala-pívot boricua en una apuesta arriesgada pero de mucho mérito si se conseguía la sintonía necesaria entre club y jugador. Sin embargo, esa situación ideal nunca estuvo cerca de la realidad. Ni el jugador se adaptó a la ciudad ni al equipo ni Manresa consiguió un ápice de estabilidad ese año y una inoportuna lesión en un dedo lastró al boricua durante sus últimas semanas en el club catalán hasta que ambas partes decidieron separar sus caminos a mitad del mes de febrero, dejando el jugador unos pírricos promedios de 3.8 puntos y 2.2 rebotes cuando estaba llamado a ser una de las estrellas de aquel proyecto manresano.

Desde aquella salida hasta el día de hoy, es probable que muchos aficionados le hayan perdido la pista pero el camino de Ricky Sánchez por varios equipos y países cuentan con curiosas anécdotas en estos dos últimos años. Al poco de dejar la ACB, Ricky Sánchez volvería al equipo de su ciudad natal, Brujos de Guayama, aunque apenas duraría 10 partidos antes de ser traspasado a Atenienses de Manatí, su sexto equipo en el BSN hasta aquel momento y terminaría el año con promedios de 12.3 puntos, 5.2 rebotes y un 36.8% en triples en 34 encuentros.

Un paso breve por México y Panamá. La temporada 2016-17 fue realmente la más movida para el portorriqueño. Fuerza Regia de Monterrey, que saldría después campeón en México, lo eligió dentro de su trío de extranjeros para arrancar la temporada y volver a unirlo con Paco Olmos tras su tiempo juntos en Cangrejeros de Santurce. Su paso por el equipo regiomontano fue fugaz y fue cortado poco después de un mes y de siete partidos disputados en la LNBP. Semanas después, su compatriota David Rosario pensó en él como refuerzo de Caballos de Coclé para su participación en la Liga de las Américas junto a Ricky Meléndez y Duane James, primo de LeBron. Otra casualidad hizo que uno de los dos representantes panameños del torneo estuviesen en el mismo grupo que Fuerza Regia, aunque los números del boricua tampoco llamaron especialmente la atención en esos tres partidos del grupo B: 12.3 punots, 3.0 rebotes, 1.7 asistencias y un 14% en triples.

En búsqueda y captura. Con el inicio del BSN, Ricky Sánchez volvió a la actividad semanas más tarde y volvió a hacerlo de nuevo a Brujos de Guayama. Las aguas estuvieron poco tiempo calmadas tras un mal inicio del equipo y un día de repente el jugador no acudió a un entrenamiento y estuvo más de 24 horas sin comunicarse ni responder a las llamadas del equipo. Más tarde se supo que el jugador se había ausentado por un enfado con el propietario por unas supuestas conversaciones para traspasar al jugador, situación en la que la franquicia puso a toda su plantilla por los malos resultados antes del cambio de entrenador.

Las primeras reuniones entre equipo y jugador no llegaron a buen puerto y la primera decisión fue volver a declarar al jugador como transferible y suspenderlo de empleo y sueldo. “No hay interés de parte de él de estar aquí y no podemos trabajar. No fue costo efectiva la reunión. Ya esto llegó al tope de la copa”, explicó el apoderado Rafael Rodríguez.

Ni las dos primeras propuestas de traspaso tras el mal arranque ni las que llegaron después de que Ricky se declarase en rebeldía colmaron las expectativas de la franquicia y finalmente una nueva reunión tras dos semanas permitió a ambas partes resolver sus diferencias y el jugador volvió al equipo y la temporada se terminó con una normalidad relativa.

De vuelta a Argentina. Este pasado verano Quilmes sorprendió a todos con el fichaje de Ricky Sánchez. El boricua fue el único extranjero con el que el Cervecero marplatense arrancó la Liga Nacional y tuvo un andar bastante más regular que en sus equipos anteriores. Participó con el equipo argentino en la Liga Sudamericana, dejó buenas sensaciones en la primera ventana con Puerto Rico y en una misma semana fracturó de un codazo la nariz a Gabriel Deck y una autocanasta suya estuvo a punto de costarle la derrota a Quilmes en uno de los clásicos ante Peñarol.

Si la carrera de Ricky Sánchez no había tenido ya situaciones rocambolescas, Quilmes anunció su salida hace unas semanas por “razones netamente económicas”. Pocos días después, fue el presidente del club el que reconoció que se cayeron varios sponsors y decidieron la salida del jugador antes de endeudarse más de lo debido.

En el momento del cierre de la revista, Ricky Sánchez estaba reforzando a Capitanes de Arecibo para la Liga de las Américas y se dio a conocer un nuevo “tira y afloja” con Brujos de Guayama. El jugador denunció al equipo por impago e incumplimiento de contrato, mientras que la franquicia alegó que esa situación se debió al ajuste en su salario después de que estuviese fuera del equipo durante varios partidos. ¿Qué será lo próximo?

Artículo publicado originalmente en #FBMagazine16

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