FRANCO BARALLE: “TRATO DE IR PASO A PASO. SIEMPRE ME PLANTEO OBJETIVOS A CORTO PLAZO”

Franco Baralle pasó por “La entrevista de la semana”. La titularidad en Atenas a los 19 años, el crecimiento de los chicos, pasado, futuro y más.

Franco Baralle pasó por “La entrevista de la semana”. La titularidad en Atenas a los 19 años, el crecimiento de los chicos, pasado, futuro y más.

¿Cómo fueron las horas posteriores a ganar un clásico de la manera como lo hiciste en ese duelo contra Instituto?
Costó bastante caer. Es más, fuimos a comer con los chicos y no podíamos creer el partido que habíamos ganador y cómo lo pudimos resolver. De hecho a todos nos costó dormir esa noche. Pero con el tiempo caímos, y cuando pase un poco más nos vamos a dar cuenta de lo que vivimos esa noche.

¿Qué pensaste en los segundos previos al triple y qué pasó apenas lo convertiste?
No sé, no lo podía creer y empecé a correr para el otro lado. Salí corriendo, y menos mal que Mateo Chiarini me agarró y me tiró al piso, porque creo que seguía hasta la tribuna. Gritaba, corría… Fue algo único.

¿Eras consciente al tomar esa última pelota?
Sabía que había poca diferencia entre los relojes y estábamos empatados, así que queríamos tener el último tiro. Si estábamos abajo, quizás penetraba. Pero una vez que la agarré, jugué un pick and roll, ellos cambiaron, me quedó un espacio con Clancy como defensor y dije “la tiro, ya fue”.

Imagino que ganar un clásico es un único, pero hacerlo así, con los chicos levantándolo y sobre la hora, tiene un valor más grande, ¿no?
Sí, no fue un partido más o normal. Se nos escaparon, nos dominaron todo el partido y nos sacaron 20 puntos. En el último cuarto, con cinco chicos jugando y con Joaquín Lallana como el más grande con 22 años, lo pudimos dar vuelta sobre el final. Y fue contra un gran equipo como Instituto y en una cancha jodida. Fue algo único.

Además, les dio el primer lugar del grupo en el Súper 20.
Sí, que es un premio al trabajo que venimos haciendo. No era el objetivo que teníamos, sino que queríamos competir de igual a igual ante los grandes equipos de nuestra zona, Quimsa, Instituto, Olímpico y Libertad.

¿Cómo se vieron a la hora de medirse con esos equipos?
La verdad es que me vi sorprendido, porque no esperaba pelearles de igual a igual o ganarles. Quimsa, Olímpico e Instituto se armaron para pelear grandes cosas, y nos paramos de igual a igual. Quizás, lo que nos falta a nosotros como chicos es que nos desconcentramos dos minutos y la pagamos caro. Pero creo que, si seguimos así, vamos a subir nuestro nivel. El techo es más alto que el de ahora.

¿Cómo es jugar con tantos chicos en una liga tan competitiva?
Está claro que vamos a cometer errores. La mayoría somos chicos que estamos jugando hace una o dos temporadas. No es fácil asumir las responsabilidades que estamos tomando, pero entrenando y manteniendo este nivel, nos va a ir bien. Estamos teniendo confianza y nos sentimos muy cómodos, en gran parte por la confianza que nos dan los mayores, que nos aguantan siempre. Y si se les sale la cadena, sabemos que no es con mala intención, sino para que mejoremos.

A vos te toca ser base titular en la Liga Nacional con 19 años, y encima en un club como Atenas. ¿Qué significa?
No es fácil ser base en cualquier equipo, hay que saber llevarlo, hay que ordenar al equipo y darle la confianza a todos y tomar responsabilidades para comandar en la cancha. Todo el equipo nos dan la confianza para ordenarlos, para tener cierto liderazgo en la cancha y hacer lo que pide el técnico. De todas maneras, no lo tomo como una presión sino como una oportunidad que estoy teniendo ahora. Nunca se ha dado en el club que tantas chicos tengas tantas responsabilidades.

Vos lo dijiste, sos el base y tenés que ordenar y liderar. Cuando lo estás haciendo, ¿juega en la cabeza que con 19 años quizás tenés que ordenar o darle indicaciones a jugadores como Walter Herrmann, quien fue campeón olímpico, o a experimentados como Nicolás Romano o Fernando Martina?
Al principio, antes de empezar la pretemporada, me preguntaba qué tenía para decirle a Walter. Pero la verdad es que nos tratan a todos por igual. No significa que porque yo sea joven y él haya jugado en la Generación Dorada, nos marque una diferencia. Somos todos iguales, y eso es importante. Cualquier mayor sabe escucharnos, enseñarnos y decirnos las cosas.

Vos tenés una historia familiar con el club, ¿no? Tu abuelo fue presidente, tu papá jugó ahí y tu hermanito está empezando a hacerlo.
Yo empecé desde chiquito a jugar en Atenas y mi familia está bastante ligada al club. Es algo especial, siempre soñaba con poder estar en el equipo y paso a paso se fue dando. Por suerte entré en un equipo profesional, y ahora me toca tomar más responsabilidades. Es algo lindo, y es fruto del trabajo.

En esto de ser titular y rendir bien ante las mayores responsabilidades, ¿cuánto te ayudó el paso por Tomás de Rocamora en el TNA durante la temporada pasada?
Me ayudó bastante, porque pude salir de la zona de confort. En la temporada pasada no me estaba sintiendo cómodo ni tenía confianza, y tomé la decisión de probar y ver si tenía la posibilidad de jugar y mostrarme. Rocamora me abrió la puerta y tuve minutos, y me ayudó también a mejorar como persona, porque me encontré con realidades diferentes. No es lo mismo estar en la Liga que en el TNA en muchos aspectos. Pero me sirvió mucho en lo deportivo y como persona.

¿Cómo se maneja esto de tener más exposición y que tu nombre empiece a hacerse conocido?
No es algo que me influya. Yo tengo que seguir ratificando el momento personal y del equipo. Puede ser que haya un poco más de exposición, sobre todo en estos tiempos de redes sociales y en donde todos se enteran y hablan. Pero no le presto atención a ser una persona mediática. Trato de disfrutar el momento, nada más.

¿Qué tiene que tener un base, sobre todo joven, para llevar un equipo de Liga Nacional?
Todavía soy joven y me estoy dando cuenta de esas cosas. Pero creo que una parte importante es la personalidad y carácter para comandar un equipo, saber llevar a tus compañeros, apoyarlos y ser una herramienta del entrenador en la cancha.

¿Cuándo te diste cuenta que el básquet era lo tuyo?
Desde chiquito me gustaba. Hacía fútbol y básquet al mismo tiempo, pero terminé inclinándome por el básquet. Cuando seguí con el básquet, me tuve que cambiar de colegio para poder seguir entrenando cuando tenía 15 años, y ahí me toca la posibilidad de jugar un Sudamericano con la Selección. Ese año falté mucho al colegio, se me empezaba a complicar. Ahí sabía que tenía que decidir entre las dos cosas. Elegí el básquet, pero no quise dejar el colegio, así que me anoté en uno para deportistas. Fue difícil, porque mis viejos querían que fuera a un colegio común, pero yo les decía que quería jugar al básquet.

¿Cómo fue esa “pelea” con tus padres? Porque seguro la hubo.
No fue sencillo. Ellos siempre dijeron “primero la educación, después el básquet”. Y yo quería seguir entrenando. Cuando quedé en el equipo de la Selección empecé a ablandarlos, lo fui hablando con ellos. A fin de año lo terminé de hablar y lo aceptaron. Es difícil, porque tus padres siempre quieren lo mejor para vos y se preocupan por la educación. Les costó aceptarlo, pero tuve la convicción de seguir por el básquet. Igualmente, siempre supe lo importante que era estudiar, y de hecho terminé el colegio. Una vez que lo hice, sentí una satisfacción enorme, porque pude hacerlo mientras jugaba a lo que quería. Es más, después de eso hice un curso de nutrición a distancia. Haber terminado el colegio fue un paso importante, no quería dejarlo así de la nada y sin darle importancia.

¿Cómo fueron esos contactos con la Selección en formativas?
Fue un envión para que siguiera por el camino del básquet. Tuve mi primera concentración a los 15 años y no podía creer el estar ahí. Son momentos lindos y uno quiere volver a esos momentos. Fueron mis mejores momentos con el básquet, y ojalá pueda volver.

Un compañero tuyo, Leo Lema, vivió parte del proceso de la Mayor hace poco. ¿Motiva más para llegar?
Sin dudas. Me acuerdo cuando llegó al club, a los 15 ó 16 años, que básicamente recién empezaba a jugar al básquet. El siguió trabajando en todo sentido, y ahora tuvo la chance de entrenarse con la Mayor, jugar en formativas. Sin dudas que es una motivación.

¿Creciste con algún espejo a seguir?
Sí, miraba bastante a Facu Campazzo. Creo que es el espejo de varios de los de mi edad. Yo los veía ya en aquellas finales de Atenas-Peñarol. Tenía mi edad y ya estaba jugando finales. Vi todo su proceso de crecimiento y mejora, así que sin dudas que es un espejo.

¿Qué desafíos tenés para tu carrera?
Yo siempre trato de ir paso a paso. Los sueños siempre están, y siempre son pensando al máximo. Pero los objetivos que siempre me planteo son a corto plazo. Ahora, poder seguir creciendo en la Liga, seguir con estas responsabilidades y ratificar mi momento.

Fuente: Leandro Fernández/Prensa CABB

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