GABRIEL DECK: “EL DINERO SIRVE Y AYUDA, PERO NO ES PRIMORDIAL EN MI VIDA”

Gabriel Deck es el primer protagonista de “La entrevista de la semana” en 2019. Real Madrid, su nueva vida, sus orígenes, Selección y más.

Gabriel Deck es el primer protagonista de “La entrevista de la semana” en 2019. Real Madrid, su nueva vida, sus orígenes, Selección y más.

Vienen de otra victoria en la Euroliga, ahora vuelven a jugar, después sigue la ACB… ¿Ya te acostumbraste a moverte en ese contexto de competencia de elite? 
Sí, desde el primer mes me adapté. Son muchos viajes, mucho ir y venir y competencia. Pero en Argentina jugábamos muchos partidos y teníamos el mismo ritmo, así que fue una manera de seguir un poco el ritmo que ya traía desde San Lorenzo.

¿Cómo es ser jugador de Real Madrid, qué se siente?
Quizás con el día a día no te ponés a pensar ni mirás mucho eso, no caés. Pero hay momentos en donde mirás tu camiseta, el escudo y el lugar en donde estás y es algo realmente hermoso. Todo jugador siempre quiere estar en un club grandísimo como este. Cuando te das cuenta de eso te llena de orgullo y te incentiva a seguir trabajando día a día para seguir haciendo las cosas bien en un club de esta magnitud.

¿Qué pensaste cuando llegó la oferta y empezó a concretarse tu llegada al club?
Cuando se rumoreaba del tema no quería pensar mucho, pero la ilusión por ir y llegar a un club así era muy grande. Cuando se concretó sentí una felicidad enorme, porque uno se pone a pensar las cosas previas que pasaron y lo que me tocó vivir para poder llegar a un lugar así. Entonces, la alegría era doble.

¿Lo primero que pensaste fue viajar a Colonia Dora y al chico que creció ahí?
Sí, obviamente. Cuando te pasan cosas buenas, siempre volvés a donde empezaste, a tus raíces. Uno nunca se olvida cuando pasan cosas buenas, ni tampoco cosas malas. En este caso era muy buena, así que quería volver ahí, con el pensamiento y físicamente, para compartirlo con mi gente.

¿Qué dijeron en tu pueblo y tu lugar cuando vieron que el chico de ahí se iba al primer mundo para jugar en Real Madrid?
Sin dudas que se alegraron muchísimo, y me apoyaron para todo como en cada paso de mi vida.

¿Algún amigo te jodió con un “ahora que te vas a Europa no cambies”?
(Risas) No, fue todo normal. Ellos saben que cuando vuelvo, siempre sigo siendo el mismo. Y ojalá que siempre me reciban de esa manera.

¿Cómo es el día a día allí, cómo te trataron y te tratan en un contexto de estrellas?
Desde el primer día me hicieron sentir como uno más del grupo y fue muy importante para mi adaptación. Todos se portaron de la mejor manera, ya sea la gente del club como mis compañeros y cuerpo técnico. Así se hace muchísimo más fácil todo. Yo me siento completamente adaptado ya. Pensé que me iba a costar un poco más, pero por suerte me siento muy bien.

¿Es verdad que tu día a día incluye meter mucho trabajo con la plancha?
¿Y eso quién te lo contó (risas)?

No puedo decir mi fuente.
(Risas). Cuando estás solo tenés que hacer cualquier cosa. Y yo hago de todo, lavo, plancho… Lo que sea.

Imagino que Facundo Campazzo debe haber sido clave para tu adaptación y tu día a día, ¿pero con quién te llevás mejor o tenés más onda del grupo?
Con todos tengo muy buena onda. Me recibieron de la mejor manera y estoy agradecido. Es obvio que con Facundo me hablo más, pero no tengo problemas con nadie y se generó una relación muy buena en el grupo.

¿Cómo te llevás con el cambio de rol? Porque si bien jugaste mucho al comienzo, quizás ahora hay partidos con pocos minutos, y es algo que contrasta muchísimo con tu rol al salir del país.
Yo sabía al club que venía, y sabía que iba a ser difícil llegar y tener los minutos y el protagonismo que tenía en Argentina. Pero yo trato de sumar en cada momento en que estoy en cancha. Lo bueno es que estoy jugando y tengo minutos, y me siento bien con eso.

¿Qué liga encontraste en Europa, qué diferencias ves o te sorprenden?
Creo que más que nada se nota el tema físico. Es una competencia que te exige estar al 100% en todo momento, desde lo físico y también desde lo mental. No te podés desconcentrar ni un minuto. Es la diferencia que más noto.

Volviendo un poco a lo que hablamos antes. ¿Sos de ponerte a pensar en las diferencias de contextos o lugares en donde te criaste, donde todo era muy precario y humilde desde lo material, comparado con tu lugar actual, donde todo es lujoso y de primer mundo?
Sí, lo pienso. Siempre pensás en lo que estás viviendo y lo que viviste antes, y eso es justamente lo que me mantiene los pies sobre la tierra, y no me hace perder la humildad que llevo desde el primer día en que salí de mi pueblo. Yo sé de dónde salí, y cada cosa la valoro al máximo porque sé todo lo que cuesta. La verdad es que lo material no me mueve, está en segundo plano. Lo principal es ser buena persona y seguir manteniéndose humilde, con las mismas amistades de siempre, con la gente que ha estado en los buenos y malos momentos.

¿Y qué lugar ocupa el dinero en tu vida? Porque esto no deja de ser un trabajo. 
El dinero obviamente sirve y ayuda un montón, pero en mi vida no es lo primordial.

¿Sos de extrañar mucho tu ciudad ahora? Porque estando en el país eras de escaparte al campo en cuanto tenías una chance, pero ahora es más difícil.
Ahora se complica bastante, no son las mismas distancias. Pero estando en cualquier lado se extraña el hecho de compartir con la familia, con los amigos, los asados, las juntadas. Pero sé que voy a volver y lo voy a poder hacer. Por suerte, con la tecnología uno está mucho más comunicado para compensarlo de cierta manera.

Hay una segunda mitad tuya que probablemente extrañes que es tu hermano Joaquín. ¿Es la parte que más extrañás de tus afectos?
Toda la familia es importante, pero mi relación con él es especial porque somos hermanos y amigos. Nos conocemos todos los secretos de cada uno, y realmente se extraña bastante.

El otro día le preguntaba a Juani Brussino como eran sus duelos con Nico. ¿Cómo eran los tuyos con Joaquín?
Al principio me ganaba casi siempre él. Estando en Santiago me ganaba él. Pero cuando pasó el tiempo empecé a dominar yo. Y siempre eran a cara de perro. Eran pocos los uno contra uno, jugábamos más con los amigos, pero siempre a full.

¿Cuánto te ayudó el hecho de pasar unos años en Buenos Aires antes de llegar a Madrid, en el sentido social y cultural?
Muchísimo. Buenos Aires es parecido a Madrid, y estar dos años allá me ayudó para poder venir más canchero.

¿Empezaste a buscar alguna salida más para conocer la ciudad o mantenés la línea de quedarte tranquilo en casa?
Sigo por esa línea de tranquilidad (risas). Salí muy poco por Madrid, prefiero quedarme en casa escuchando música o mirando televisión.

¿Pudiste procesar lo que te tocó vivir en San Lorenzo?
Uno no se pone a pensar tanto en el día a día, sino que hay que hacer un parate para pensar. Pero fue muy lindo lo que pude conseguir ahí. Tengo los mejores recuerdos de todo lo bueno que nos tocó vivir.

¿Cómo te llevaste con el hecho de pasar de ser una promesa en un club con poco peso nacional como Quimsa, a una estrella total en el club con más exposición nacional en la Liga como San Lorenzo?
Obviamente que hubo un cambio. San Lorenzo está en Buenos Aires y tiene una vidriera importante. Pero lo manejé tranquilo, a mi manera y como suelo ser. Sabía que me iba a un club serio y con un proyecto ambicioso. Ellos apostaron por mí y por suerte las cosas nos salieron bien. Creo que me fui de la mejor manera posible. Queríamos lograr la Liga de las Américas y lo hicimos, junto con otros títulos que también ganamos.

Te tocó tener entrenadores fantásticos en Argentina, como Silvio Santander, Julio Lamas, Sergio Hernández y Gonzalo García, todos con presente o pasado relacionado a la Selección. ¿Cuál te marcó más?
Todos me han ayudado y estoy agradecido a ellos, pero el que más me ha marcado, por el hecho de aprender a entrenar, a estar al 100% todos los días y a tener una mentalidad mucho más fuerte, ha sido Silvio. Lo que hicimos aquel año en Quimsa en donde fuimos campeones fue tremendo. Él trataba de sacar lo mejor de cada uno todos los días, y trataba de que todos mejoráramos. Él hablaba con cada uno y le decía el potencial que tenía, y cómo debía trabajar para explotarlo. Pero así como te digo de él, del resto también podría sacar algo positivo.

¿Qué te dieron los otros?
Julio iba por el mismo lado, te decía tu potencial y lo que debías trabajar para sacar lo mejor tuyo día a día. Gonzalo era parecido, y me dio muchísima confianza durante ese año en San Lorenzo para hacerlo de la mejor manera. Y con Sergio fui tomando confianza poco a poco, y siempre tomé sus palabras de la mejor manera para trabajar. Todos tienen una línea parecida, y el trabajo es lo fundamental.

¿En qué momento te ves como jugador?
Tengo que tratar de dar otro salto de calidad después del pico que acabo de tener y del nivel que me trajo hasta acá. Y lo tengo que hacer en una liga súper competitiva. Voy por el buen camino y trato de enfocarme día a día para seguir creciendo. Mi idea es siempre mejorar año a año, desde el juego y lo mental. Desde lo grupal, obviamente que queremos ganar. Pero desde lo individual, la meta es mejorar las cosas en las que tengo falencias.

¿Cuáles son esas falencias o cosas a mejorar?
El tiro de tres puntos es algo en lo que siempre hago hincapié. Hace bastante tiempo que lo trabajo para mejorar, y acá sigo por esa línea.

En el receso, antes de arreglar en Real Madrid, también se habló de la NBA y hubo rumores que nunca se concretaron. ¿Ocupa algún lugar de tu casa una posible llegada a futuro a esa liga?
Hoy en día no. La verdad es que estoy muy bien en este lugar, en un club top, de lo mejor de Europa. Uno cuando es chico siempre sueña con llegar a la NBA, pero hoy estoy enfocado en hacer las cosas bien y en demostrar lo que soy capaz de hacer.

Te meto un poco en el mundo de la Selección. ¿Cuánto ayuda a no extrañar estas bajas en las ventanas el hecho de estar con los chicos del equipo que juegan ahí en España?
Muchísimo. Uno se siente como en familia por el hecho de estar todos cerca, o por compartir un momento como lo hicimos en Navidad. Eso también habla de lo que somos como grupo, de nuestra química, somos compañeros que nos conocemos hace muchísimo tiempo y uno siempre está pendiente de lo que le pasa al otro. El juntarse o poder compartir, incluso cuando competimos contra ellos, ayuda mucho y crea esa química de la Selección.

¿Sos de pensar en la cercanía de lo que sería su primer gran torneo juntos en el Mundial?
Uno siempre está con la mejor expectativa en relación a eso. Pero hoy estamos enfocados en lo que nos toca en cada club. Igual, esperamos llegar de la mejor manera a un torneo que será especial. Nuestros últimos años han sido muy buenos, el equipo jugó bien en cada torneo, tomando cada vez más responsabilidad y demostrando energía, garra, compañerismo. Nuestro balance hasta acá es muy positivo y espero que podamos seguir aquí.

Hablamos de saltos en tu carrera, de tu pasado, tu presente, el dinero. Sos alguien muy particular. ¿Qué es la felicidad para vos?
Es poder estar bien con mi familia y mis amigos, con la gente que me quiere y está en las buenas y en las malas. Es estar rodeado de gente buena. Y no hay dudas de que soy muy feliz. Soy un privilegiado de vivir de lo que me gusta, pero tampoco tiene que caer todo encima de ese deporte, sino que hay que fijarse también en la familia y los afectos.

Texto: Leandro Fernández/Prensa CABB
Foto: ACB Photo/A. Villalba

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