SELEM SAFAR: “UNO CON LOS AÑOS VA APRENDIENDO A DISFRUTAR LOS MOMENTOS QUE VAN PASANDO EN LA CARRERA”

En “La entrevista de la semana”, un profundo Selem Safar repasa su carrera: presente, pasado en equipos poderosos, terapia, madurez y más.

En “La entrevista de la semana”, un profundo Selem Safar repasa su carrera: presente, pasado en equipos poderosos, terapia, madurez y más.

¿Qué se puede esperar de Comunicaciones en los playoffs de la Liga Nacional?
Creo que vamos a ser un equipo difícil. Hicimos una localía fuerte, y si bien de visitante nos costó mucho ganar al principio, ahora nos estamos sintiendo cómodos. Vamos a ser un equipo complicado. Lo principal es que podamos tener el equipo completo. Lo sentimos muchísimo cuando no tuvimos todas las fichas. Estamos acostumbrados a jugar con 9 jugadores, y eso hace que seamos más agresivos, que tengamos más descanso y lleguemos mejor al final. Cuando no lo tuvimos, nos costó. Si tenemos el equipo completo, seremos alguien que puede llegar alto en los Playoffs.

Estar en el lugar que están (4°), mirando hacia atrás, ¿es una sorpresa o internamente sabían que estaban para ser protagonistas? 
Es difícil analizar desde el principio. Cuando se armó el equipo, a mí me gustó y tenía muchas aspiraciones. Empezamos el Súper 20 y arrancamos muy mal esa fase regular. Ganamos los últimos tres de visitante y nos metimos en los Playoffs, ganamos dos series con desventaja de localía y nos metimos en el Final Four. Después, comenzó la Liga y nos fue mal de nuevo, lo que hizo que estuviésemos abajo. Sabíamos que estábamos para más, que podíamos estar mucho más arriba. Y ahora estamos donde se pensó desde un principio. Sabíamos que había dos o tres equipos que se armaron para pelear arriba, que eran San Lorenzo, Instituto y Quimsa, y el resto era un lote en donde el que jugara mejor se iba a poner entre el 3° y el 8°. Nosotros queríamos estar lo más arriba posible en ese lote.

¿Qué estás viendo de tu año a nivel personal? 
Es un rol completamente diferente al que traía y lo tenía claro desde que llegué. Me costó adaptarme, venía de dos años de otro papel, en un equipo en donde no tenía tantas responsabilidades y no dependía tanto de mí. Y este año me siento muy importante en la parte ofensiva. Y además de confiar en mí, el equipo necesita que yo esté bien. Y me gusta, lo disfruto de nuevo. Me siento con más experiencia comparado con los años en donde tuve este rol en Boca y Obras. Eso hace que me sienta mejor. Creo que me adapté mejor de lo que pensaba a estas responsabilidades, y estoy contento.

Este cambio de rol, ¿fue una razón para tu salida de San Lorenzo?
No, la decisión fue de San Lorenzo, que quería otro tipo de equipo. Cuando quedé libre, yo quería tratar de estar en un buen equipo. No tenía ninguna necesidad de cambio de rol, no creo que cambie mucho ser suplente o titular. Cuando salió lo de Comunicaciones, me gustó mucho el equipo, teníamos buenos jugadores, conocía a algunos y me gustó desde un principio. Cuando acepté, sabía que el rol iba a ser diferente, pero no fue que yo busqué o necesitaba de nuevo este rol. Se dio así, y fue la mejor oferta que tuve desde lo deportivo.

¿Cómo te llevás con el hecho de no estar en Buenos Aires? Porque venías de varios años en esa situación, y es completamente opuesta a la actual en Mercedes.
Fue un cambio, me tuve que adaptar. Venía de 5 años en una ciudad completamente diferente a la que estoy ahora. Pero me acomodé bien, la verdad. A pesar de que el proceso me costó durante los primeros dos o tres meses, después me logré adaptar. Hoy estoy muy cómodo en la ciudad, uno siempre encuentra la parte positiva. Es una ciudad muy tranquila, muy hospitalaria… Uno disfruta también esas cosas completamente opuestas a Buenos Aires, que tenía otro ritmo de vida y con la gente viviendo cada uno en su mundo. Hoy estoy muy cómodo.

¿Las complicaciones del principio eran más del día a día y la costumbre, o también por el lado de tener más lejos a la familia?
Era un ritmo de vida totalmente diferente. Yo soy una persona bastante inquieta y me costaba el tema de hacer más vida de hogar que estar afuera de la casa. Por ahí fue más que nada el cambio. Después, la parte afectiva también tiene que ver, el hecho de estar lejos de tus seres queridos es difícil, y yo tenía mi vida en Buenos Aires. Pero uno se adapta. Yo tenía muy claro que en algún momento me iba a tener que ir de Buenos Aires. Venía teniendo mucha suerte con el tema de los equipos. No es que yo buscaba quedarme ahí durante los últimos 5 años, sino que las opciones que se dieron eran las mejores para mí, deportiva y económicamente. Yo no buscaba quedarme sí o sí allá. Yo tenía claro que me iba a pasar, pero una cosa es tenerlo claro y otra que pase y me adapte rápido. Tuve un proceso, pero hace rato que estoy muy bien adaptado.

Parece que fuera ayer cuando irrumpiste en la Liga con Peñarol. ¿Cada tanto mirás hacia atrás y pensás en lo rápido que pasó el tiempo?
No soy de ver esas cosas, pero cuando quizás te etiquetan en alguna publicación de partidos o puntos, uno empieza a recordar todo lo que pasó, o hace cuántos años que hago esto. Hace unos días cumplí 32 años, y más allá de que me siento joven, hace mucho que estoy jugando en la Liga. Tuve suerte de haber estados en grandes equipos, de lograr muchos títulos, de compartir equipos increíbles y con muchas cosas vividas, también en la Selección. Entonces sí, hay momentos donde me pongo a pensar, más allá de que no los busco yo. Cuando veo o leo algo sí se me viene a la cabeza.

En esos momentos, ¿qué ves de aquel Selem y de este Selem actual?
No sabemos si es un Selem más maduro eh (risas). A ver, hay diferencias. El Selem de los 23 ó 24 años que llegó a Peñarol era más inconsciente. Uno con los años va ganando experiencia, va aprendiendo a disfrutar los momentos que van pasando en la carrera. Yo me acuerdo que las dos finales de liga con Peñarol, sentí que los disfruté muchísimo y fue así, porque tengo recuerdos. Pero no recuerdo de haberlo disfrutado realmente en la cancha. Ahí no caía en lo que vivía, y jugaba inconscientemente. Pero en las últimas con San Lorenzo me pasó que lo disfrutaba más, disfrutaba el momento de llegar a una final o una semifinal, o los Playoffs, incluso ahora con Comunicaciones… Ahora sé que son momentos diferentes, que los tengo que disfrutar porque se pasan muy rápido. Ahora siento eso, que veo un poco más lo que juego, que disfruto más, no me enojo tanto con la derrota como antes, sé que es parte de esto y tengo que convivir con ella… Por ahí pasan las diferencias con el Selem de hace 10 años.

¿Hubo algo en particular que te cambió o hizo entender las situaciones de otra manera?
Sí, hacer terapia me ayudó. Hice en Buenos Aires, y acá en Comunicaciones también tenemos un psicólogo deportivo (Diego) que me ayuda mucho. Es muy bueno hacer terapia, a mí me ayudó en muchos aspectos de la vida y del básquet. Y eso tiene que ver. Sino uno vive esto como un deporte, un modo de vida, un trabajo y nada más. Pero van pasando muchas cosas lindas a medida que vas jugando, y está bueno aprender a disfrutarlas, porque vas logrando cosas y compartiendo momentos que después no se vuelven a repetir nunca más.

¿Sufrías mucho con la derrota?
Sí, me costaba. No sé si sufría, pero no me gustaba perder y sentía que cada vez que perdía o perdíamos, era porque algo hicimos mal, o porque no hicimos las cosas como las tendríamos o tendría que haber hecho. Y después fui entendiendo que es un deporte en donde jugás contra otra equipo, y quizás ese equipo hace las cosas mejor que vos y no queda otra que darle la mano. O quizás ese equipo u otro jugador también es mejor que vos. Y hay que seguir trabajando para buscar la mejor versión de su equipo y de uno mismo.

¿En qué lugar te sentís respecto a la historia? Porque fuiste parte de dos de los ciclos más ganadores de todos los tiempos, y no sólo parte circunstancial…
La verdad es que no lo sé, o capaz que no me doy cuenta o no tomo dimensión de lo que me decís. Pero no me siento en un lugar muy importante de la historia como jugador. Pero bueno, tendría que verlo. Sé que fui parte de equipos exitosos, y parte importante de esos equipos. También estuve unos años en la Selección. Pero como te decía, no soy de ponerme a repasar mucho las cosas que hice en mi carrera. Y sí trato de disfrutar más las cosas que me están pasando. Quizás que el día en que me retire, que espero que falte mucho, lo haré más. O cuando llegue el momento de retirarme empezaré a mirar más lo que hice. Pero hasta ahora no me puse a pensar en eso.

Esos dos procesos de Peñarol y San Lorenzo te deben haber dejado enseñanzas. Elegí una de cada uno y por qué…
(Piensa)… Con Peñarol era muy chico, venía de lograr un ascenso con Argentino de Junín, y en Peñarol aprendí a disfrutar de la presión, de los momentos difíciles, que no sea pesado jugar esas instancias. Aprendí a disfrutarlas y a liberarme en esos momentos, a sentirme bien. Con San Lorenzo por ahí disfruté un poco más estar en ese equipo, disfrutaba mucho de la forma en que jugaba el equipo en el primero de los dos campeonatos en que estuve. De los equipos en los que estuve, creo que fue el que mejor jugó. Yo me acuerdo que Peñarol era un equipo que sabía ganar. Si no jugábamos bien, sabíamos ganar, o sabíamos qué hacer para ganar. Me acuerdo que cuando llegué a San Lorenzo, el primer año el equipo jugaba muy bien, realmente no había con qué darle colectivamente, defensivamente. Fue el mejor equipo que me tocó compartir. Y aprendí a disfrutar más que nada, disfrutar todo lo que aprendí en mi carrera y trasladarlo a esos dos años.

Obviamente que nadie es invencible, pero aquellos equipos de Peñarol y San Lorenzo en donde estuviste rozaban eso de ser casi imposible ganarle una serie de playoffs. Desde afuera daba la sensación de que era imposible al menos. Ustedes, desde adentro, ¿sentían esa sensación de ser invencibles en esos momentos?
Los voy a separar. En Peñarol sentía que, más allá de cómo jugáramos en la fase regular, en los playoffs éramos un equipo totalmente diferente y que íbamos a jugar al tope de nuestra capacidad, lo mejor que podíamos hacer iba a ser en los playoffs. Entonces iba a ser muy difícil que nos ganen, dependía de nosotros más que nada. Incluso en aquella semifinal contra Lanús, que la perdimos ante un equipo que jugó bárbaro, yo creo que más que ganarnos Lanús, la perdimos nosotros esa semifinal. Con San Lorenzo, el primer año me pasó que, por la forma en que jugábamos, sentía que ningún equipo nos podía ganar en Playoffs. Pero en el segundo sí, no lo sabía. Nos costó jugar bien durante todo el año más allá de tener tremendos jugadores, y estuvimos a un partido de quedar afuera contra Instituto, fuimos a jugar a Córdoba 1-1 y no estábamos seguros de llegar a la final cuando viajamos.

¿Sos de prestarle atención al qué dirán, sobre todo en época de redes sociales?
Esa es una de las cosas que cambié. Antes, si bien no había tantas redes sociales, le prestaba más atención, y ahora me chupa un huevo, por decirlo de una manera. Antes sí, y además de prestarle atención, algunas cosas me afectaban. Y aprendí a que no me interesen. No le presto atención al qué dirán, y trato de centrarme en mí nada más.

¿Cómo pensás que te ven? La verdad es que no sabría contestar esa pregunta.

¿Cómo te gustaría que te vieran?
(Piensa). No sé, como un jugador que se supo adaptar a los roles que tuvo en cada equipo. Como un jugador de equipo que hace o sabe qué cosas hay que hacer para ganar, o para que el equipo le vaya bien. Me ha tocado jugar en grandes equipos y tenía que resignar muchas cosas por el bien colectivo, y lo he hecho siempre sin ningún problema. No hay nada más lindo que, cuando termina el año, poder festejar el haber logrado algo. Y para eso uno se tiene que sacrificar. Creo que así me gustaría que me vieran…

Elegí un jugador con el que hayas compartido y decime por qué…
Marcos Mata es mi amigo de toda la vida. Nos conocemos desde muy chicos, fuimos al colegio juntos, de viaje de egresados… Tenemos una historia de vida realmente loca por así decirlo. Fuimos al colegio juntos, y de ahí me fui a jugar fuera de Mar del Plata. Cuando volví a los 23 años fue para compartir equipo con él y ganar varios campeonatos y no quedó ahí. Después compartimos Selección, compartimos habitación en un Mundial, después San Lorenzo y más títulos. Si tengo que elegir a uno, es él.

¿Y un segundo? Porque Marcos era fácil me parece, ja. 
Facu Campazzo. Por muchos motivos. Cuando llegué a Peñarol, nosotros empezamos a crecer basquetbolísticamente juntos. Cuando llegué, el venía de minutos la temporada anterior pero no eran muchos, y me tocaba jugar mucho con él. Además compartí cosas afuera, fueron tres años donde no nos separábamos para nada, así que formé una amistad muy linda con él. Hablo muy seguido con él.

¿Mirás al futuro post jugador?
Soy de pensar mucho. Si me preguntás hoy qué voy a hacer cuando me retire, no tengo ni idea. Sí soy de pensar cosas para hacer, o cosas que el día de mañana tengan mi cabeza ocupada. Pero no tengo decidido qué voy a hacer. Sí tengo claro, aunque uno nunca tienen que decir nunca, que no voy a estar muy ligado al básquet en cuanto a la vida que llevamos, el viajar, ser entrenador. Esas cosas no las tengo en mi cabeza. Pero por ahí puedo estar ligado al deporte de alguna u otra manera, no sé. Realmente no veo qué voy a hacer cuando me retire, aunque trato de pensar muchas cosas.

¿El periodismo deportivo ya fue?
No, me encantaría. Me gustó muchísimo estudiar un año. Tuve que dejarlo porque se me complicó mucho el segundo año con la Liga de las Américas, y cuando salió lo de Comunicaciones iba a tener que dejar igual. Pero me gustó mucho, sentí que aprendí muchísimo en ese año. Yo me quedo con esas cosas más que con el título en realidad. Lo que aprendí ese año no fue tiempo perdido para nada. Es algo que me gusta, me gustaría en algún momento poder terminar la carrera o ir aprendiendo cosas. Es una de las tantas cosas que pienso, pero no lo tengo claro todavía.

¿Periodista o monarca de donas en Argentina?
(Risas). Lo de las donas es algo que nos está yendo muy bien, estoy muy contento. Somos amigos que nos hicimos socios para hacer un emprendimiento totalmente diferente a lo que cada uno hacía de su vida. Queríamos probar y ver cómo salía, y nos está yendo muy bien. Yo aprendo mucho de eso también, porque son cosas que nunca había tenido, no tenía que manejarlas. Pero me gusta, aprendo y lo disfruto, porque nos va bien. Pero no voy a ser monarca (risas).

Texto: Leandro Fernández/Prensa CABB
Foto: Marcelo Endelli – La Liga Contenidos

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