🇦🇷 GEPU, EL ORGULLO PUNTANO

Con aspiraciones altas y la búsqueda de la gloria máxima, Gimnasia y Esgrima y Pedernera Unidos de San Luis dejaría su primera huella en la rica historia de nuestra Liga Nacional. Con el mejor jugador del momento, Héctor “Pichi” Campana, el equipo puntano se llevaría su primer título en la temporada 1990-91.

Con aspiraciones altas y la búsqueda de la gloria máxima, Gimnasia y Esgrima y Pedernera Unidos de San Luis dejaría su primera huella en la rica historia de nuestra Liga Nacional. Con el mejor jugador del momento, Héctor “Pichi” Campana, el equipo puntano se llevaría su primer título en la temporada 1990-91.

Su rival: Estudiantes de Bahía Blanca en una serie al mejor de siete. El primer triunfo sería para el conjunto local con un tanteador alto (118-107), G.E.P.U. se pondría 2 a 0 tras ganar el segundo por 94 a 77 y luego 3 a 0 en Bahía (88 a 86). Se esperaba la barrida para el cuarto encuentro, pero Estudiantes se llevaría los dos siguientes por 138 a 111 y 106 a 101, tanteadores altos para que la final termine en un sexto juego, donde el conjunto de Daniel Rodríguez vencería por 89 a 86, en condición de visitante.

Una de las voces autorizadas para hablar de este primer campeonato es la de Gustavo “Lobito” Fernández: “Yo comencé en G.E.P.U. en 1990 cuando casi descendemos. Fue muy disfrutado por mí este primer título y me encontré compartiendo equipo con jugadores que marcaron la historia como Pichi Campana, Diego Maggi, Carl Amos, Charles Parker, que realmente hacían diferencia. Convivimos con momentos de mucha tensión, tuvimos la unión necesaria en en el grupo para poder lidiar con algunos egos de ese momento. Para mí, este campeonato marcó mi presentación en La Liga Nacional”.

La temporada siguiente (1991-92), G.E.P.U. llegaría nuevamente a la final de La Liga Nacional, pero en esta temporada caería ante Atenas de Córdoba, el MVP de las finales sería otra vez Héctor Campana, jugando para el Griego.

En la temporada 1992-93, G.E.P.U. buscaría revancha del campeonato anterior al enfrentarse nuevamente a Atenas de Córdoba, a quien vencería en la final por 4-2. El Lobo arrancaría ganando sus dos primeros partidos en San Luis (85 a 77 y 85 a 78), y lograría colocarse 3 a 0 en el primero de Córdoba (84 a 81), luego perdería el 4° (96 a 80) por lo que se preparaba toda la fiesta para cortar las redes del Ave Fénix en el 5° partido, pero el visitante ganó (80 a 74) y obligó a jugar un 6° en el Cerutti, que finalizaría con el score más bajo de toda la serie 66 a 61 a favor del nuevo campeón.

Fue el primer equipo en presentar una dupla técnica que integraban Orlando Ferratto y Antonio Manno, pero esto no dio los resultados esperados y el segundo entrenador dejó su cargo al finalizar la 1° fase, por lo que el resto (2° y 3° fase) del torneo fue dirigido solo por Ferratto quién debutaba en la LNB, lo que a la postre se transformaría en el primer entrenador en consagrarse campeón en su primera temporada como Head Coach. Este equipo tuvo desde lo numérico la particularidad de ocupar el 1° puesto desde el inicio hasta la finalización del torneo.

Orlando Ferratto es justamente quien detalla cómo jugaba aquel equipo: “G.E.P.U. de San Luis fue un equipo integrado por un base muy criterioso (Gustavo Fernández), muy rápido y con gran visión del juego, completaban el perímetro Juan Espil y Esteban Pérez, dos jugadores de selección que se caracterizaban por ser muy buenos lanzadores desde el perímetro, en el juego interior aparecían Roland Houston que además de jugar muy bien de espalda, tenía gol desde el tiro libre, y Carl Amos que contaba con gran capacidad para tomar rebotes y era considerado el mejor defensor de internos de La Liga. Los recambios más importantes eran Elnes Bolling que podía jugar en posiciones interiores o exteriores (3 o 4), Sergio Dacuña que reemplazaba a cualquiera de los dos internos y Paul Minzer y Rafael Costa del escolta y el base respectivamente. El equipo se caracterizaba por un juego muy intenso, de mucha defensa, con salidas rápidas después de gol recibido o rebote defensivo y mucha capacidad anotadora desde la línea de 3 puntos, todo sobre la base de una preparación física a la que se le daba un rol fundamental en cada uno de los entrenamientos. Era muy común para G.E.P.U. y muy raro para la época, definir contragolpes con lanzamientos exteriores, cosa que es bastante común hoy en el básquetbol mundial”.

“G.E.P.U. de San Luis marcó un cambio en nuestra Liga Nacional, no solo por la manera diferente de jugar, sino también por el nivel exigente del  trabajo en doble turno que posibilitaba sostener durante los 40 minutos un juego arrollador, obligando a los rivales a mantener ese mismo nivel de desgaste físico. La etapa más complicada fue superar en semifinales a Gimnasia de Comodoro Rivadavia (programada a 5 juegos), dónde al cabo de los dos primeros en San Luis la serie estaba empatada 1 a 1, luego Gimnasia de local se puso 2 a 1 en el 3°, y en el 4°, G.E.P.U. logró ganar y forzar la serie a un 5° nuevamente de local, pero con una particularidad histórica para La Liga Nacional, el jugador Andrew Moten, en ese cuarto juego, convierte 63 puntos para el equipo de León Najnudel, récord que aún no ha sido batido”, rememora Orlando Ferratto.

“Lo que más remarco de la segunda liga conseguida fue la diferencia de estilo de juegos que tuvimos. En la primera teníamos un estilo mucho más de penetración, corridas, de ir al aro, juego interior. En la segunda, con Juan Espil y Esteban Pérez como protagonistas principales, era mucho tiro de tres puntos. Experimentamos otro básquet diferente y nos adapatamos a eso. Con Gimnasia en Semis vivimos una situación límite, porque Juan (Espil) había sido contundente en todo momento y esta instancia lo agarró en un momento de poca efectividad, había que resolverlo porque era nuestra fuente principal y lo pudo hacer. El hecho de que nos sucediera eso en esa Semi también dio lugar a que se pongan como protagonistas a otros jugadores y nos hagamos más sólidos”, detalla Gustavo Fernández, sobre el segundo título conseguido con el conjunto puntano.

Juan Espil, quien logró los títulos de MVP de la temporada y de las finales, convirtiendo un total de 1672 puntos, nos comparte sus recuerdos: “Fue el primer año que me iba de Bahía Blanca, G.E.P.U. me vino a buscar y me hizo un contrato por dos temporadas. Estaban el Gallo Pérez, Lobito Fernández, los americanos cumplieron una función espectacular, porque eran jugadores de equipo. Desde el primer día nos mentalizamos en formar un grupo muy bueno. Fue un año sensacional, donde entrenábamos durísimo, el equipo jugaba un muy buen baloncesto. La ofensiva pasaba un poco por mí y por Esteban (Pérez), el laburo que hizo el Lobito Fernández fue memorable, lo mismo que el Rafa Costa, que eran los bases. Tuvimos algún momento crítico como el cuarto juego en Comodoro en Semis, recuerdo que Orlando dio una charla motivacional, impresionante, de las mejores que he tenido en mi carrera y a pesar de que Moten hizo 63 puntos pudimos ganar ese partido con un gran juego. No sé si habrá sido el mejor del año. Nos pusimos 2 a 2 y volvimos a casa, donde ganamos el quinto y pasamos a la final con Atenas. Después de salir de esa semifinal, ya nos envalentonamos. Jugamos grandes partidos con Atenas. Fue un año redondo, no me lo olvido jamás”.

Entre risas, Espil recuerda una anécdota, cábala quizás, de aquella temporada: “Nosotros siempre íbamos en el mismo colectivo a jugar los partidos de visitante, y escuchábamos siempre “Alcides, No la dejes ir”, después de que terminaba la canción en un cassette, el chofer lo tiraba por la ventana. No sé si habrá tenido que ver, pero se repitió durante todo el año, cada vez que jugábamos de visitante”.

Rafael Costa, actual presidente de G.E.P.U. de San Luis, también nos dejó su palabra sobre los momentos más importantes de aquel título: “Otra final con Atenas, segunda consecutiva que jugábamos. El momento más complicado para nosotros fue cuando pudimos revertir el playoffs frente a Comodoro Rivadavia. Ellos ganan el primero acá, nosotros ganamos el segundo de local, vamos a Comodoro perdemos el tercero y Gimnasia tenía para definirlo en su casa. Fue un momento clave donde el equipo respondió. Los grandes jugadores que teníamos en ese momento, el Lobito, Juan Espil, Gallo, Amos y nosotros acompañando, los que teníamos un poco menos de minutos. Revertimos ese juego lo ganamos, en una cancha llenísima y el equipo volvió a ser lo que fue durante toda la temporada. Contra Atenas fue una final difícil, se disfrutó mucho. Fue uno de los últimos sucesos acá en San Luis deportivamente importante por cómo lo vivió la gente. Para mí fue uno de los momentos más lindos que me tocó vivir deportivamente”.

“El Lobo Feroz”. “El Orgullo Puntano”. La gloria de G.E.P.U. será recordada siempre en nuestra Liga Nacional de Básquet. Un equipo que dejó su huella en la competencia y que en este informe volvimos a revivir.

Texto: Noelia Ortmann / La Liga Contenidos
Fotos: La Liga Contenidos

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