🎙️🇲🇽 EVELYN QUIROZ: “¿DE QUÉ SIRVE SER UNA ESTRELLA SI NO PUEDES SER HUMILDE?”

Por Jorge Herrera (@jorgeherreran_)

La recta final está por comenzar. Hace tres años llegó Evelyn Quiroz a la ciudad de Laredo, Texas, para buscar aires de esperanza y gloria de la mano del basquetbol. El camino, como cualquier otro, ha tenido sus rectas y curvas. Sin embargo, el último tramo de esta carretera está acercándose a lo que parece un cierre más que satisfactorio previo a la aventura colegial.

La recta final está por comenzar. Hace tres años llegó Evelyn Quiroz a la ciudad de Laredo, Texas, para buscar aires de esperanza y gloria de la mano del basquetbol. El camino, como cualquier otro, ha tenido sus rectas y curvas. Sin embargo, el último tramo de esta carretera está acercándose a lo que parece un cierre más que satisfactorio previo a la aventura colegial.

Nacida en Monterrey, Nuevo León, Quiroz tuvo su primer acercamiento al deporte ráfaga cuando tenía 12 años. Su vida estaba en la gimnasia, esa era su especialidad, pero su madre, Bertha Chávez, le hizo un guiño hacia otra disciplina y de ahí ella y su hermana tomaron vuelo para nunca volver a soltar el balón. Bertha jugó baloncesto en el estado de Chihuahua y, si Evelyn ha querido hacer algo en la duela desde un principio, es lograr que su modelo a seguir esté orgullosa de ella.

En los primeros días, videos y noticias me llegaban sin cesar a través de su nombre. En ese momento creía entender su cariño y orgullo, pero, cuando supe de su historia en la duela, sabía que había algo mucho más grande que eso: “Siempre quise hacer lo que ella hizo y me llamó mucho la atención desde que llegué a jugarlo. Mi mamá siempre me ha tratado de corregir, ella no es del tipo de persona que me dice que todo lo que hago es perfecto e increíble. Ella es muy directa y seria, y eso me hizo mentalmente muy fuerte desde chica”.

El aprendizaje de Evelyn la llevó a ir tomando cada vez más de lo negativo para poder crecer y complementar los aspectos positivos de su juego. Al paso del tiempo se dio cuenta de que el basquetbol le tenía algo preparado y su primer reto mayor llegó con la decisión de cambiar su residencia a los Estados Unidos, donde arribó al estado de Texas para intentar descubrir si el baloncesto se jugaba por igual en México y hasta el último rincón de China.

United High School es una de las preparatorias más populadas del estado y su distrito con un aproximado de 2 mil 500 alumnos y cerca de 230 maestros. En el rango académico se encuentra como una de las mejores escuelas públicas de la región y, por lo tanto, eso conlleva que su espacio atlético también deba trabajar por ser de primer nivel. La armadora ya había estudiado todo esto y hoy conoce más de lo que podemos contarles sobre lo que es una vida longhorn en esos pasillos. Pero, antes, Evelyn no conocía lo que estaba por venir. Sin embargo, ¿primer año dentro del equipo? Para ella la respuesta fue ‘sí’.

“Cuando llegué a United yo no sabía nada (sobre la logística de los equipos). Si podía entrar al representativo desde mi primer año, sabía que iba a tratar de aportar con mi granito de arena en el equipo. Mis compañeras eran tres o cuatro años más grandes que yo, pero lo hice y desde el día uno estuve en varsity con las grandes y poco a poco fui aportando lo mío”, comentó la mexicana en exclusiva para Cancha Latina. “Crecí mucho como jugadora y como persona porque siempre intenté estar al mismo nivel que ellas y eso me ayudó mucho a florecer en estos tres años de experiencia en el equipo. Ahorita intento hacer lo mejor de mi parte porque ya soy de las grandes y quiero apoyar a las más chicas”.

En todos los ciclos, Quiroz ha tomado un aprendizaje distinto, especialmente de sus amistades y compañeras en cancha. Uno de sus mejores momentos del día a día es poder pasar tiempo con ellas, ya que, en otras ocasiones -como comentó entre risas- simplemente se recuerda con un balón pegado a la mano. Y así, con esa combinación, su último año lo ha logrado vivir con más de mil puntos, como la MVP de la ciudad y como seleccionada All-Star regional y estatal.

“Me hace sentir muy orgullosa porque, desde estar en un equipo de Estados Unidos, es otro nivel. Me hace sentir muy feliz y bendecida porque se me ha dado la oportunidad de aportar más y espero seguir teniendo estas amistades que he armado en el equipo. Ellas me han apoyado mucho porque llegué sabiendo poco inglés y tratar de entender otro juego de basquetbol era distinto. La gente y los coaches siempre han sido muy cooperativos conmigo y me han ayudado mucho a sobrellevar todos los obstáculos que he tenido en mi vida y, generalmente, estoy agradecida con Dios por todo lo que me ha dado este año”, explicó.

Ahora, la cabeza abre espacio para otra etapa: la universidad. Hace unos días, Sabrina Ionescu fue elegida número uno en el Draft de la WNBA después de un espectáculo de cuatros años en la NCAA: una meta que quiere seguir Evelyn bajo los mismos ideales de disciplina y determinación para ser cada día una mejor persona y profesional. Como se conoce, la exigencia para una estudiante-atleta se rige en otros niveles al tener que responder en el aula de clases y también en la duela. Reprobar significa menos minutos de juego; menos minutos de juego implican menos oportunidades. El próximo curso comienza el envío de highlights para buscar continuar su carrera en los Estados Unidos, por lo que este es el punto de quiebre para dar un salto de crecimiento en todos los aspectos. Pero no es necesario que lo remarque más, porque la No. 4 de las Lady Longhorns está más que consciente de esto.

“Hay más presión por tener que estar buscando becas y mandando videos de mis jugadas. Es algo difícil para mí pero tampoco imposible porque siempre trato de dar lo mejor dentro y fuera de la cancha. Busco ser buena persona, buena compañera, buena amiga, antes de ser la mejor jugadora. La persona de alguien es algo importante aparte del deporte”, añadió Quiroz, quien quiere perseguir las ciencias del derecho.

A este nivel tiene ejemplos de primera en el basquetbol nacional con Katia Gallegos y Karla Martínez que hoy estudian y juegan en la División I de la NCAA. La historia de Karla, integrante de las San Diego Toreros, la ha seguido desde que vivía en el estado de Zacatecas, por lo que conoce toda su lucha y lo que implica llegar hasta donde está ahorita. Sin embargo, a pesar del sueño americano, su corazón le hace ver que no todo está de ese lado de la frontera.

“Yo crecí en México, tengo mi bandera en el corazón y me gustaría ser como las jugadoras que admiro, al nivel que están ellas hoy. Por eso estoy buscando primero una beca académica en Estados Unidos, pero también me gustaría poder regresar a México si es que no se da acá. No nos queda más que intentar”, aclaró la seleccionada nacional. “Si me regresara a México, tendría que ser en una escuela que me den beca; sería el TEC de Monterrey donde me gustaría que me abrieran las puertas. Yo siempre he tenido un amor muy grande por México y siempre he dicho que los mexicanos podemos y que no somos menos que un estadounidense, el mexicano es chingón”.

Y no lo dice cualquiera, sino una joven que ya experimentado distintos mundos del deporte, incluyendo la pista, y que a nivel internacional ya pudo vestir recientemente los colores de su patria en tierras andinas. En la FIBA Women’s Americas Championship U16 de Chile 2019, la base superó los 100 minutos de juego y en ellos promedio 7.8 puntos por partido, 2.7 rebotes, 2.5 asistencias y más de 2 robos. La quiero mantener en ese tópico de la platica para hablar de esa Evelyn comandando una quinteta, pero, una vez más, esta generación me deja impactado con la mentalidad que vive y transmite.

Estas chicas y chicos aztecas quieren ser figuras, quieren ser reconocidos por su juego, pero, también, quieren que la gente vea a las personas que quieren hacer un cambio definitivo por el deporte de su país dentro y fuera de él.

Expresa Quiroz: “Quiero llegar a ser una persona admirable, no ser solo reconocida por el básquet, quiero hacer algo más. Quiero que la gente me recuerde por mi carisma, mi forma de ser, no solo por trofeos y medallas. Eso al final viene sobrando porque lo importante es tu persona y cómo eres con los demás. ¿De qué te sirve ser una estrella si no puedes ser humilde?”.

Ella no lo duda: los pies siempre pegados al suelo y nunca olvidar de dónde vienes. Su familia la ha apoyado en todo momento; en su llegada a Laredo era todo lo que tenía. De esta forma, Evelyn Quiroz es más que una promesa que dará frutos y, ahora que ella lo vive y reconoce, nos corresponde seguir el regalo deportivo y humano que nos da para entender que uno llegará tan lejos como agradecido sea, trabaje por lo que desea y recuerde siempre quien está a su lado.

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