🇵🇷 EL CAMPEONATO DE SANTEROS EN 2019, UN SUEÑO CUMPLIDO PARA EL PUEBLO DE AGUADA

Para Wilson López, apoderado de los Santeros de Aguada, todo esto es un sueño. Un sueño para la franquicia, un sueño para él y para todo el pueblo playero. Hoy, más de seis meses después de ganar el campeonato del Baloncesto Superior Nacional, cinco mil quinientas butacas vacías dentro del coliseo Ismael Chavalillo Delgado son testigos de su mirada mística y fascinada al recordar ese triunfo improbable como si fuese ayer.

Para Wilson López, apoderado de los Santeros de Aguada, todo esto es un sueño. Un sueño para la franquicia, un sueño para él y para todo el pueblo playero. Hoy, más de seis meses después de ganar el campeonato del Baloncesto Superior Nacional, cinco mil quinientas butacas vacías dentro del coliseo Ismael Chavalillo Delgado son testigos de su mirada mística y fascinada al recordar ese triunfo improbable como si fuese ayer.

El equipo de verde y rojo ganó en 2019 sin asteriscos y sin dudas. Fueron desde el saque, uno de los quintetos mejor construidos con gran talento y profundidad. Terminaron la fase regular como líderes y ganaron sus series de postemporada sin mucho tropiezo. Fueron probados como el oro fino en la Serie Final frente a Ponce, y no tan solo vinieron de atrás por 18 puntos en un quinto partido que golpeó malamente el ego de los Leones a manos de K.J. Maura y sus 5’8’’, sino que cerraron el trato de visitante en un Pachín Vicens donde se venden caras todas las derrotas.

“Lo primero que llega a mi mente es el sueño realizado de un pueblo, un movimiento que empezó en el 1980 con el equipo Santeros de Aguada en categorías menores y la Liga Puertorriqueña”, dice López, un ingeniero mecánico de 49 años que ha estado envuelto en el deporte y el espectáculo desde hace algún tiempo.

Ese sueño cumplido venía forjándose desde 1992 cuando la franquicia llegó al BSN, aunque seis años después, en 1998, fue puesta en receso por falta de una facilidad deportiva de primer orden en el pueblo de Aguada. Dieciocho años después, en 2016 y con un coliseo multiusos renovado, llegó el momento de revivir a los Santeros con la relocalización de la franquicia de los Maratonistas de Coamo.

Ese año inaugural fue inolvidable para el equipo, no tan solo regresaron al BSN sino que la fanaticada de un mercado pequeño -que sobrevive mayormente de pequeñas empresas en su mayoría restaurantes y tiendas “auto parts”-, recibió una nueva opción de entretenimiento accesible y respondió haciendo cada partido prácticamente un lleno total.

Coliseo Ismael “Chavalillo” Delgado (Foto: Josué Rivera-Ríos/BSN)

Luego vino el 2017 y el Huracán María que puso en jaque toda la actividad económica y de entretenimiento del país incluyendo el baloncesto. Por eso el 2018 fue uno de los retos más grandes para los Santeros, que como resultado de la crisis tuvieron lo que López describe como una “temporada desastrosa”.

“Nuestra franquicia sufrió económicamente debido a la necesidad de la gente”, recuerda López, un vecino natural del Barrio Guanábanos del mismo municipio y que fue galardonado como Apoderado del Año BSN en 2019. “No tuvimos el respaldo de la fanaticada. Competitivamente, aunque clasificamos a postemporada, no fue la temporada que queríamos. Llegaron los preparativos del 2019 nos animamos y dijimos vamos a seguir intentándolo. Tenemos un equipo relativamente joven, un equipo profundo, donde el “core” de nuestros jugadores nos pertenece por varios años y obviamente tuvimos un dirigente nuevo en Carlos González que había ganado en el 2017”.

Así, con una plantilla nativa conformada por Alex Abreu, Rigoberto Mendoza, Gilberto Clavell, K.J. Maura, Emmy Andujar, Chris Gaston y los veteranos Ricky Sánchez y Filiberto Rivera entre otros, los Santeros comenzaron a dominar la liga con varias ristras de victorias consecutivas. Pero en un torneo tan exigente hacía falta un ingrediente más, un jugador con talento de NBA que sorpresivamente se decidió por un mercado discreto 141 kilómetros al noroeste de San Juan.

“Teníamos sobre la marcha la opción de John Holland que era un jugador que estaba en nuestro roster y que a mitad de temporada nos vino”, dice López visiblemente emocionado. “Creo que Holland cambió diametralmente este equipo y aunque nosotros estábamos en primer lugar, le dio un impulso grande a la franquicia y nos llevó al campeonato”.

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John Holland (Foto: Josué Rivera-Ríos/BSN)

Y así lo hizo, dejando claro por qué era parte fundamental de la Selección Nacional de Puerto Rico. El alero de 31 años sudó 961 minutos en la camisa de los Santeros y mantuvo producción de 16 puntos por partido en 35 salidas oficiales. Su coeficiente intelectual para el juego, una ofensiva variada a larga y media distancia, y su versatilidad en defensa se dejó sentir en todas las canchas desde su debut.

“Es un jugador de otro nivel, en mi humilde opinión el mejor jugador de Puerto Rico”, dijo López. “Es este tipo de jugador que la gente dice que nunca van a venir a jugar [a Puerto Rico] y mucho menos a un pueblo pequeño, un mercado pequeño. Mucha gente apostaba a que no iba a venir, pero creo que fue la conceptualización de nuestro equipo [lo que lo convenció]”.

La temporada también tuvo otro giro especial por marcar el regreso de Emmanuel “Emmy” Andújar al baloncesto luego de ser diagnosticado con cáncer testicular en abril del 2018. Andújar fue de menos a más con el cauteloso monitoreo del técnico González, y más que todo, su presencia en cancha fue un aliciente para el equipo y la fanaticada de toda la isla.

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Wilson y Joel López, apoderados de los Santeros (Foto: Josué Rivera-Ríos/BSN)

Esa fanaticada fue fundamental para que los Santeros pudieran levantar la Copa Chrysler en su cuarta temporada. Para el apoderado López, se trata de gente diferente, que va en búsqueda de una opción de recreación e interacción social al Chavillo. No tan solo es el juego, es la confraternización de la familia y los amigos alrededor de las empanadillas, el popcorn y los refrescos.

“Nuestra fanaticada es una fanaticada alegre, que se mete en el juego, es respetuosa, aquí la gente brinca, grita, ríe, llora con su equipo. De verdad que la atmósfera que se vive en el Chavalillo Delgado es algo espectacular”, dice López quien se desempeña como contratista y quien comparte la gerencia de los Santeros con Joel López y Héctor “Tato” Vega como co-apoderados. “Es una fanaticada de mucha juventud, muchas mujeres, muchas familias, es una fiesta lo que se vive aquí. En realidad no es un juego, es un espectáculo. Yo creo que la mayor aportación de nuestra franquicia es que es un evento social de pueblo donde las personas vienen a compartir, a saludarse, a abrazarse, a hablar de muchos temas de la comunidad, del pueblo y de la región”.

Por eso el título es tan importante para el municipio en general, porque les probó que es posible presentar un espectáculo de calidad con la debida planificación y preparación luego de tres años fallidos, en un pueblo pequeño con una población de 42,000 personas según el último censo en 2010.

“Este campeonato, lo más importante es que nos da credibilidad, ante el mundo del baloncesto ante todo Puerto Rico, no tanto nuestra fanaticada porque ellos nos van seguir en las buenas y en las malas. Pero no es lo mismo cuando tú compites con franquicias que tienen tradición de 70–80 años en la liga que vas a las canchas y ves tres y cuatros generaciones de fanáticos. Vas a San Germán y vas a ver fanaticos de los años 40–50 personas mayores, y tú sabes que no compites contra esa historia de la liga, de la franquicia, teniendo un equipo novel, un equipo moderno”.

Con eso en mente y mirando al 2020 la franquicia sigue fortaleciéndose en vistas a competir por el back to back. Ya han anunciado la integración del versátil armador/escolta Guillermo Díaz y del pívot de ascendencia puertorriqueña Chris Brady. Como si fuera poco , los Santeros seleccionaron al prometedor armador Iván Gandía con el tercer turno en el draft BSN y al escolta Leandro Allende con el décimo. Además regresa gran parte de su roster, quienes están bajo contratos multianuales como Abreu, Andujar, Mendoza, Rivera, Sánchez, Clavell y Jonathan Rodríguez.

“Nosotros estamos haciendo movidas tratando de fortalecer áreas”, explicó López. “Yo entiendo que nuestro equipo es sólido en todas las posiciones pero obviamente uno tiene que ir renovando hacia el futuro. Creo que dimos dos jugadores excelentes [Gastón y Tjader Fernández] y recibimos dos jugadores también excelentes. Creo que ambos equipos salieron beneficiados y mejoraron sus equipos con esta transacción.”

Los Santeros saben que por ahí viene el BSN y se están preparando.

Texto: Emmanuel Marquez/Prensa BSN

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