🇦🇷 TÍTULO Y ASCENSO PARA LA UNIÓN DE FORMOSA EN LA TEMPORADA 2008-09

Recordamos el segundo ascenso con título para La Unión de Formosa en el 2009. De la mano de Piccato, el equipo fue de menor a mayor y logró tener una química tremenda, sobre todo en playoffs. Las voces de Ariel Pau, Rafa Costa, Pablo Barrios, Pablo Fernández y Ariel Zago.

La temporada 2008/09 de la Liga Argentina de Básquet quedará marcada con el ascenso y título de La Unión de Formosa. Si bien en aquella campaña también se dio también la llegada a la máxima categoría de Unión de Sunchales, ya que en aquel entonces el formato de la competencia otorgaba dos ascensos, hay que subrayar que para los formoseños aquel año se dio el segundo título en la historia de la categoría, recordando que la fusión que había surgido por allá por 2004/05 había logrado su primer arribo a la A en esa temporada estreno.

Sensaciones con mucho vértigo para La Unión desde que se estableció como equipo en Formosa. Y es que, como decíamos recién, había logrado su ascenso para jugar La Liga 2005/06, sin embargo esa sorprendente campaña en la elite no estuvo acompañada de resultados positivos y el equipo descendió en ese primer año en la A (16°, con récord de 6 victorias en 30 presentaciones). Eso hizo que el equipo bajase de vuelta al ex Torneo Nacional de Ascenso (TNA), y desde entonces intentar volver a edificar un regreso a la máxima división.

Pasó la temporada 2006/07 donde alcanzó cuartos de final, cayendo ante Pedro Echagüe luego de sortear la reclasificación ante Alma Juniors. Para la siguiente temporada, la 07/08, Daniel Frola no siguió como entrenador y llegó Víctor Daitch como su reemplazante, pero más allá de meterse en la postemporada el equipo cayó contra Echagüe de Paraná en el primer cruce, por 3 a 1 en reclasificación.

Llegó entonces la 08/09, y La Unión tuvo las fuertes intenciones de armarse desde el primer momento como un equipo a priori protagonista. Fue así como el cambio inicial se dio en la banca, donde llegó un técnico de vasta experiencia como Gabriel Piccato, que venía de su ciclo en Boca tanto como asistente primero para luego ser entrenador, donde recordemos que con el Xeneize había ganado la Liga 2005/06. Llegó para conformar un plantel con ambiciones, y así fue cómo arrancó con la construcción del mismo.

Llegaron entonces jugadores importantes como Ariel Pau y Leandro Portillo, los primeros confirmados. Pau venía de jugar en Argentino de Junín la temporada anterior y que terminó siendo fundamental en su llegada a Formosa (14,9 puntos, 1,6 asistencias y 1,7 robos en 39 partidos). Por su parte, Portillo venía de Lanús, y también fue otro de los destacados en el global (13,1 puntos). El equipo comenzó desplegando un muy buen juego, y ya desde sus nombres se mostraba sólido.

“El grupo fue espectacular. Nos han pasado muchas cosas durante la temporada pero siempre estuvimos unidos, siempre juntos en todo momento, sean momentos buenos o malos. Siempre supimos salir adelante. Recuerdo que de visitante no le ganábamos a nadie (risas), pero después en playoffs hicimos un clic y empezamos a ganar de visitante, en la parte más importante”, explica Pau destacando cómo el equipo fue progresando de menor a mayor.

De la temporada anterior seguían tanto Javier Cáceres como Nathaniel Green, que fue extranjero en el curso previo y se decidió por mantenerlo. Pero sin dudas hacía falta un hombre de experiencia, esa voz de mando y de referencia, y el elegido en este caso fue el reconocido Rafael Roque Costa, que en ese momento se encontraba en el tramo final de su carrera. De hecho fue la última temporada del base puntano en el profesionalismo, recordando que el año anterior había jugado Liga Nacional en Central Entrerriano. Toda su experiencia fue clave (6,5 puntos, 2,7 rebotes y 3,2 asistencias), tanto dentro como fuera de la cancha.

“Ha sido una parte muy importante de mi carrera. Yo ya estaba terminando con 35-36 años, y haber podido salir campeón e integrar un plantel así, con las condiciones humanas por encima de todo, terminamos cerrando el año ascendiendo que fue para lo que se armó el equipo. Lo recuerdo con muchísima alegría, para mí ha sido algo muy importante dentro de toda mi carrera deportiva. Se había armado para competir, para estar entre los primeros y ser protagonistas de la competencia, más allá de que en la serie regular nos agarró un bajón y terminamos terceros, pero en los playoffs el equipo demostró todo lo que podía jugar y dar. Aparte del juego que hicimos tuvimos mucho carácter y mucha personalidad para ganar como ganamos los playoffs, principalmente de visitante”, manifiesta Costa.

Otro pilar fundamental desde la experiencia fue Pablo Barrios, que venía de jugar la temporada pasada en El Nacional de Monte Hermoso y que incluso venía con muy buenos números en ascenso dentro de la Liga Nacional. El interno llegó y fue determinante, siempre en su faceta solidaria, desde la defensa y con un plus en ofensiva (promedió 10,5 puntos y 3,1 rebotes en 20,5 minutos de promedio).

“De los planteles en los que estuve fue donde mejor la pasé, porque realmente parecía que era una familia. Fueron pasando cosas en el año, como los cambios de los americanos donde hicimos dos reemplazos, lo que pasó con mi hija, que Pau haya sido papá ahí también. Al principio yo también había tenido una lesión y me había quedado un mes afuera… pero era un equipo donde todos sabían el rol que tenían, y eso es lo lindo que tuvo el grupo. La pasamos increíble, te daban ganas de ir a entrenar y un montón de cosas”, detalló Barrios.

Y agregó: “Se armó un equipazo. Gabriel Piccato como técnico, pero también tenés que sumar Ariel Pau, Leandro Portillo, Rafa Costa, (Diego) Gerbaudo que vino después y después cerrando con Jason Osborne, un jugador tremendo que nos dio una mano bárbara. Siempre digo que La Unión de Formosa fue un equipo que se transformó en familia, porque la pasábamos siempre muy bien e hicimos un grupo increíble. Por todas las cosas que fueron pasando en el año también. Dirigencialmente, con cuerpo técnico, todo fue perfecto. Se había armado un equipo para ser campeón y fue así, pero como toda temporada tiene sus altos y bajos, cosas felices y otras no tantas”.

Hubo otras tres continuidades que se dieron también en el medio de las semanas de negociaciones rumbo a la nueva temporada. Por un lado renovó a Marcos Sabaj, que pasó a tener algunos minutos en la rotación, mientras que también siguieron otros dos jugadores históricos dentro de la categoría que en ese entonces todavía estaban labrando el gran camino realizado al día de hoy: Pablo Fernández y Ariel Zago. Los dos, tanto el alero rosarino (7,2 puntos con 46% en triples y 3,2 rebotes) como el interno chaqueño (9,0 puntos y 4,6 rebotes) fueron determinantes en el funcionamiento de los formoseños.

“Lo de Formosa fue tremendo. Venía de jugar el año anterior ahí. Contratan a Piccato, arman un equipo con muchas pretensiones y tuvimos la suerte de que llegó Jason Osborne. Jason fue un crack, igual que Rafita Costa como base, Pablo Barrios… también estaba Ariel Pau, (Leandro) Portillo, (Diego) Gerbaudo… un equipazo. Si bien no ganábamos de visitante, llegamos a playoffs y arrasamos con todo”, cuenta Fernández, advirtiendo los cambios que se iban a dar, con los extranjeros y también con Gerbaudo, que llegaría más adelante.

Por su parte, Zago, otra de las continuidades y que ya venía de tener experiencia previa en ascensos porque había ascendido justamente con La Unión en el 2005, en el debut del equipo, también dejó sus sensaciones y hasta trazó una línea comparativa del primer campeón que le tocó integrar donde no estaban las presiones por ascender más allá de que terminó dándose, junto con este donde ahora sí La Unión se presentaba con ganas de ser candidato a trepar a la A.

“Fue un año totalmente distinto al del primer ascenso en La Unión, porque en aquel momento el equipo se armó ya pensando y buscando el ascenso. Y la verdad es que la presión que generalmente se tiene para conseguir un objetivo, ese año fue casi tan idéntico al otro. Se disfrutó muchísimo, el grupo era muy unido. Me acuerdo de las juntadas antes o después de entrenar, con el Rafa, y siempre estábamos todos juntos. Se armó un muy lindo grupo. Ya cuando nos quedamos con Jason Osborne en el equipo nos acomodamos, ganamos playoffs, cuatro de visitantes con desventaja de localía. Me trae hermosos recuerdos, excelentes personas y grandes jugadores”, detalló el interno.

Fue así como con ese equipo llegó la hora de la verdad, el arranque de la temporada. Allí, La Unión dio un primer paso positivo después de superar a Oberá TC en su visita a Misiones (90-84), con una gran tarea de Ariel Pau (21 unidades) y Leandro Portillo (18 tantos). Luego llegaría una derrota, en la ruta tras su paso por Charata y al caer contra Asociación Italiana (73-72).

Los dirigidos por Piccato ya habían tenido ese gran arranque a pesar de la ajustada derrota en tierras chaqueñas, y encima siendo de visita. Por eso quizá la seguidilla que encadenó después no llamó la atención: 78-74 a Alma Juniors en su debut como local, 81-63 a San Martín de Corrientes en el Fortín, 73-66 a Echagüe de Paraná en casa, 81-79 a Española de Charata como visitante, 91-81 a Unión de Sunchales de local en Formosa y 82-65 a Italiana otra vez también en condición de anfitrión. Fueron seis consecutivas, hasta la caída en Esperanza contra Alma Juniors de visitante por la novena jornada (90-81).

La Unión volvió a encadenar otra racha más, contra San Martín de local (78-73), frente a Echagüe de visitante en tierras entrerrianas (82-72) y ante Española en casa (80-67). Acá cabe remarcar un factor, y es que La Unión realizaría su primera modificación en el plantel cuando tras la victoria sobre los correntinos sustituyó a Green para darle lugar a la llegada de Wendell Gibson, que venía de ser cortado en Lanús y de hecho había ascendido la temporada pasada con el Granate a la A. Sus condiciones rápidamente lo invitaron a sumar pretendientes, terminando de elegir Formosa como su nuevo destino y debutando en la ya mencionada victoria ante Echagüe en Paraná.

Luego de esa seguidilla, el equipo perdió en Sunchales, ajustamente y ante un poderoso Unión que se había armado también con todo (91-87), pero se recuperó con soltura frente a Oberá TC de local en Formosa (97-77) y así cerró la primera fase. Con ese panorama, los formoseños registraron un balance de 11 victorias en 14 presentaciones, segundos en la Zona Norte detrás del líder Unión (12 en 14).

El equipo de Piccato se clasificó entonces al TNA 1, junto con el ya mencionado Unión de Sunchales más San Martín de Corrientes y Alma Juniors que pertenecían a la Norte. Por la otra zona, la Sur, aparecían como nuevos rivales Ciclista de Junín, Belgrano de San Nicolás, Pedro Echagüe y San Martín de Marcos Juarez, cuatro equipos con mucha historia dentro de la categoría que también iban a pelear dentro del grupo de los mejores en la siguiente ronda.

“Cuando recuerdo los jugadores que teníamos en ese plantel pienso el tremendo equipo que teníamos, porque es inusual poder tener tantos buenos jugadores en la segunda categoría. Son sensaciones muy lindas, una alegría muy grande, recuerdos que te van a quedar para siempre. El día a día fue espectacular, y cuando tenés un día a día muy bueno si lo coronás con un campeonato mucho mejor porque va a pasar esto de ahora de hacer un Zoom, pero sino de todas formas lo haríamos entre nosotros. Y eso es lo bueno de los grupos, que quedan a través de los años porque lo que lleva adelante esto son las personas, y ahí construimos un gran grupo de personas”, recuerda Pablo Fernández, destacando más allá del logro deportivo el valor agregado que tenía el plantel en calidad humana.

Los formoseños arrancaron segunda fase cayendo en Marcos Juarez ante San Martín (94-89), algo que se tornaría como una tendencia más fuerte sabiendo que estaban en una zona con localías muy fuertes y que a priori todos mostraban ambiciones importantes. Se recuperaron triunfo sobre Alma Juniors de locales (84-66), y luego le ganarían a Pedro Echagüe en Capital (72-68). Caída en Sunchales ante Unión (94-84) y triunfo contra San Martín de local (85-82).

Tras el triunfo ante el cuadro rojinegro llegaría un nuevo movimiento, y es que se sumó una importante joven incorporación como la de Diego Gerbaudo de apenas 19 años en ese entonces, subrayando que el base cordobés venía de jugar en Quimsa la Liga Nacional. Más allá de no liderar la zona y siempre persiguiendo a un intacto Unión de Sunchales, Piccato y compañía iban a seguir reforzándose pensando en la postemporada, la parte más importante del año.

Luego el calendario siguió con derrota en Junín ante Ciclista (82-66), buen triunfo en casa frente a Belgrano (81-77), nueva caída en la ruta ante Alma Juniors (97-94), recuperación contra Echagüe en Formosa (81-69) y otra victoria más de local frente a Unión (95-69). Y acá llegaría una nueva modificación, que se dio con la salida de Gibson que terminó de rendir acorde a las expectativas para darle lugar a un jugador que fue absolutamente determinante en la continuidad del certamen: Jason Osborne, ex Libertad de Sunchales que era pretendido por varios clubes de la Liga Nacional.

Si bien perdió contra San Martín en Corrientes (81-66) y luego en San Nicolás frente a Belgrano (72-70), La Unión terminaría cerrando el calendario regular con un triunfo valioso San Martín de Marcos Juarez de local en Formosa (91-65). Y mientras se fue acomodando al nuevo esquema y extranjero en esos partidos, el equipo terminó de darle la vuelta de rosca necesaria a todo su funcionamiento. Osborne fue clave, y no solamente el comentario de los protagonistas de aquel equipo lo reflejan sino también sus números (11,8 puntos y 7,8 rebotes en 30,5 minutos por encuentro).

De esa forma, obtuvo un paso valiosísimo asegurándose el tercer lugar del TNA 1, clasificándose de forma directa a los cuartos de final del torneo. Más allá de cierta irregularidad de ganar fuera de casa, los formoseños se anotaron con un registro de 8 triunfos en 14 presentaciones y se quedaron con un valioso puesto en la tabla. ¿El líder? El siempre puntero Unión de Sunchales (9-5) escoltado por San Martín de Corrientes (también 9-5, aunque por puntos de arrastre de la primera fase los santafesinos quedaron primeros y buena ventaja). El cuarto clasificado directamente a cuartos fue Ciclista (también con 9-5 de récord).

El plantel de La Unión de aquel año pasó por situaciones bastante particulares. Y no hablamos desde lo deportivo con los ya mencionados cambios de las fichas extranjeras, sino que por ejemplo desde lo íntimo también hubo acontecimientos fuertes. Desde momentos felices como los de Ariel Pau siendo papá por primera vez, cuando junto a su mujer Karina recibieron la llegada de Valentina; hasta situaciones complejas como la que debió afrontar Pablo Barrios con su hija Jose. El propio interno habla de esa difícil situación que le tocó afrontar con su familia en el medio de la temporada, justo unas fechas antes de terminar la fase regular.

“Particularmente a mí me pasó algo muy fuerte que fue que mi hija contrajo el Síndrome Urémico Hemolítico, por la carne mal cocida, estuvo internada acá en Buenos Aires y recuerdo que desde allá de Formosa la subí directo a un avión y nos vinimos para Buenos Aires. Afortunadamente salió todo bien pero estuvo 15 días en terapia intensiva. Y cuando digo que era un equipo a nivel familia es también por esa situación, donde no me olvido más que vinieron a mi casa Mario Romay y Gabriel Piccato a decirme que me vuelva a Buenos Aires. Así que me vine. La primera semana estuvo un poquito mejor y justo el equipo jugaba en Junín contra Ciclista, así que me fui a ese partido y después me volví a quedarme con mi hija una semana más. Esas cosas son las que cuando uno habla de familia hace referencia, que te den la libertad y que vos elijas irte si querés 10 o 20 días si fuese posible. En ese sentido, de estar siempre presentes para uno, es al que me refiero”.

“Obviamente que también pasaron cosas lindas como Ariel Pau cuando fue papá, y así un montón de situaciones. Nosotros cada 15 días nos juntábamos a comer todos, cuerpo técnico, dirigentes y todos los jugadores, así que tengo esos recuerdos hermosos. Los más chicos decían que los viejos eramos Rafa Costa y yo (risas), porque ellos eran muchos años más jóvenes que nosotros. Pero se dio una química increíble, y con cualquier jugador que hables de ese grupo va a decir que fue un equipazo y más que un plantel fue una familia. Después se dio todo, ascenso con campeonato, y cerrando un año increíble jugando las finales de una manera increíble. Marcó muchísimo en mi carrera porque fue bárbaro, en todo sentido”.

Otro que también recordó ese momento, como una forma de responder ante la adversidad inesperada y muy dura como la de Barrios, fue Rafa Costa. El base hace un poco de memoria subrayando un partido que tuvieron ante San Martín de Corrientes donde tuvieron que jugar sin el bonaerense. Y ese momento afectó a todos, porque dentro de un grupo tan unido como este existe esa fuerte empatía, como si fuese una familia donde todos se acompañan tanto en las alegrías como en estos momentos duros donde había que estar firmes de una forma u otra, tal y como lo relataba Pablo en el párrafo anterior.

“Me acuerdo de de la situación quee Pablo vivió con su hija, que tuvo que irse 15 días a Buenos Aires. En el medio de todo eso, ese mismo día creo, nosotros teníamos un partido contra San Martín de Corrientes. Recuerdo que habíamos arrancado muy mal el partido, pero en el entretiempo tuvimos una charla, hablamos un poco y el equipo reaccionó ante esa adversidad por lo que le había pasado a Pablo. Todos pusimos de cada uno. Pensando en lo que fue ese momento, muy difícil, después de tantos años te das cuenta que el equipo estaba para cosas importantes”, dice Costa.

Superada esta situación, donde felizmente con recuperación mediante y dentro de una actualidad donde la hija de Barrios goza de buena salud, los grupos humanos se fortalecen, se afianzan y quedan huellas imborrables. Son momentos bisagra, que uno quizá puede transmitirlo a una simple campaña deportiva pero que van más allá, donde se muestra la verdadero lado de las personas, donde se expresan en su totalidad los buenos sentimientos y los valores que se inculcan a través de este deporte. Es la forma en la que trascienden, y una de las altas particularidades por las que este plantel de La Unión también llegó adonde lo hizo.

Llegaron así los playoffs, donde mientras La Unión esperaba a su próximo rival apareció un equipo más que importante como San Martín de Marcos Juarez, que venía de ganarle a Gimnasia de La Plata en la reclasificación por 3 a 1. Los cordobeses, dirigidos por Gustavo Miravet, tenían algunos nombres importantes dentro del plantel como Diego Belvedere, Francis Nwankwo, Diego Brezzo, Germán Bernhardt, Gastón Sieiro, un muy joven Pablo Bruna, Mauro Bulchi, Facundo Ortega y David Cabezas.

Los cuartos de final arrancaron con victoria de La Unión, de local en Formosa y en tiempo suplementario por 82-77 tras igualar en 72 unidades durante el tiempo regular. Pau fue el máximo anotador de aquel partido con 20 unidades, escoltado por Gerbaudo (13) y Osborne (10). Los de Piccato pusieron segunda en el siguiente compromiso, con un nuevo triunfo por 73-65 y esta vez con Portillo más Osborne como máximos anotadores de la noche (12 y 10 unidades cada uno). De visitante en Marcos Juarez, la historia terminó de liquidarse por 67-60 con una nueva victoria de La Unión (Zago con 18 puntos y Osborne con 16), sellando la serie por 3 a 0.

El rival en semifinales fue otro conocido como San Martín de Corrientes, equipo que venía de dejar en el camino a Alma Juniors en instancias de cuartos y por 3 a 2. El rojinegro dirigido por Daniel Frola tenía dentro de sus filas a jugadores reconocidos como Lucas Gornatti, Juan Pablo Sartorelli, Mariano Ceruti, Alex Cárcamo, Claudio Chiappero, Luciano González, Gustavo Mascaró, Fabián Ramírez Barrios y Alejo Barovero. Los correntinos habían terminado segundos en el TNA 1, por eso arrancaron con ventaja de localía.

En el Fortín Rojinegro de Corrientes, La Unión comenzó la serie con el pie derecho y sorprendió, adjudicándose una victoria por 86-81 en el primer encuentro. Como una tendencia habitual, Pau brilló esa noche adueñándose de 27 puntos para ser el máximo anotador. El segundo encuentro volvió a repetirse un triunfo formoseño, otra vez como de visitante y ahora por 78-75; esta vez con cuatro jugadores en doble dígito de puntuación como Osborne (19), Pau (14), Portillo y Rafa Costa (ambos con 10 cada uno).

De regreso a casa, el equipo de Piccato tenía todo para liquidarlo en el tercer juego pero terminó cayendo ante un San Martín que se recuperó con creces (89-67), más allá de la labor del siempre presente Pau (24 unidades). Sin embargo, no dejó que eso vuelva a repetirse en el cuarto partido de la serie y terminó de firmar su clasificación: 97-76 en Formosa, victoria global por 3 a 1 y boleto a la final del torneo. Aquella noche, los formoseños tuvieron cinco jugadores nuevamente en doble cifra de anotación: Portillo (23), Pau (16), Barrios (15), Cáceres (15) y Zago (10).

La Unión fue el primer clasificado a la final del certamen, instancia que iba a definir no solo al campeón de la temporada sino también al primer ascendido. Para aquella campaña, la reglamentación indicó que el primer ascenso se lo llevaba el ganador de la final, mientras que el segundo boleto a la Liga Nacional se dirimiría entre el perdedor de la final y el ganador del cruce de los equipos que venían de caer en semis, en modo repechaje. Pero esa será otra historia, porque el rival de los formoseños en la definición por el título fue el poderoso Unión de Sunchales, el rival a vencer por todos.

El Bicho Verde había realizado una temporada magnífica, liderando tanto la Norte como el TNA 1 durante casi el año, en una campaña prácticamente perfecta. Fue el 1 de la regular, por lo cual también se ganó el derecho de definir todas las series en su Fortaleza. Aquel equipo dirigido por Osvaldo el Turco Arduh tenía jugadores de gran calibre dentro de la categoría, repasando nombres como los de Mario Sepúlveda, Gastón Luchino, el extranjero William McFarlan, Cristian Amicucci, Facundo Brizuela, Miguel Isola, un joven Felipe Pais y Gustavo Martín. Los santafesinos venían de dejar en el camino a Belgrano de San Nicolás en cuartos (3 a 2) y a Ciclista en semis (3 a 2).

Pero como dictó la serie anterior en Corrientes, La Unión hizo un calco para robarse el primer encuentro de la serie en Sunchales y se impuso por un gran 87-76 a Unión en el primer encuentro. Esa vez, más allá del sobresaliente Pau (25 puntos), también se destacaron otras piezas en el goleo como Osborne (17), Barrios (14) y Portillo (12). El segundo juego nuevamente quedó en manos del cuadro dirigido por Piccato, que se llevó otra brillante victoria de suelo santafesino tras ganar por 79-71, con valores importantes como los de Osborne (16), Barrios (16), Fernández (12) y Portillo (10).

Con la historia a punto de definirse, toda la serie se mudó a Formosa, donde el local iba a tener una oportunidad inmejorable de redondear una temporada soñada después de dar un fuerte golpe sobre la mesa en playoffs y los sunchalenses debían buscar la heroica para revertir una situación que inesperadamente se les había vuelto muy adversa. Terminó sucediendo lo primero, ya que La Unión no permitió reacción alguna y se quedó con un partidazo por 89-74 (Pau 19, Barrios 15, Portillo 12 y Zago 11), sellando por 3 a 0 las finales, alzándose con el título de la temporada 2008/09 y bañándose de gloria con el ascenso a la Liga Nacional.

Aquel 12 de mayo del 2009 terminó siendo el segundo ascenso de La Unión, mismo día en el que había conseguido el primero allá por 2005 (también un 12 de mayo). Desde entonces, el equipo formoseño se ha convertido en uno de los animadores más importantes de la Liga Nacional y ha prestigiado la elite como uno de los representantes de mayor trayectoria. Aquel grupo dirigido por Piccato y en un mix de jugadores de gran recorrido e historia, sin dudas quedará grabado a fuego en la memoria de todos para siempre como aquellos héroes del ascenso.

Texto: Lucas Leiva para La Liga Contenidos
Foto: La Liga Contenidos

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