🎙️🇪🇸 RAMÓN DÍAZ: “CAPITANES SE MERECE INICIAR LA G-LEAGUE JUGANDO EN LA CIUDAD DE MÉXICO”

Capitanes de la Ciudad de México ha confirmado al granadino Ramón Díaz como su entrenador para arrancar la aventura de la NBA G-League a finales de este año. Esto fue lo que platicamos con el previo al anuncio.

Por los micrófonos de Cancha Latina comienza a hacerse una tradición el que los entrenadores pasen a contar las distintas historias que los han llevado hasta el mejor momento de su carrera. En esta ocasión, fue turno de platicar con el español Ramón Díaz, quien, desde Granada, aún espera por el momento de volver a la duela con los Capitanes de la Ciudad de México.

Como dirigente ibérico, Díaz es uno de los muchos que han llegado a México para conquistar la Liga Nacional de Baloncesto Profesional. No obstante, para él hay una historia más, su pasaje por la Selección Mexicana, desde el punto de ser el asistente de Sergio Valdeolmillos, hasta ser la principal figurar en dar el primer paso para crear una academia de alto rendimiento de baloncesto en el país.

Foto: Jorge Herrera

¿Cómo pasas ahora el parón tan largo por la crisis sanitaria? Te hablo un poco del pasado y un poco del futuro porque cuando regresé a España tenía ganas de estar con la gente de casa, pero rápidamente sabía que tenía que ponerme a trabajar porque venía un reto importante como el de la G-League, a título personal como para la institución. Fueron muchos meses de trabajo por el conocimiento de la liga, de estudiar los equipos, ver de qué forma se jugaba y de qué forma podemos construir un roster con ese toque latino para competir en el baloncesto estadounidense. Pasó eso muy rápido, pero la última parte ha sido la más compleja por cómo se veía que el COVID estaba para quedarse bastante tiempo y que la liga se pudiera suspender o se aplazaría como ha sido ahora que se va a jugar en formato de burbuja. Hemos tenido momentos buenos de mucho trabajo, momentos más en casa lamentándonos, pero soy alguien bastante positivo y creo que hay que tomárselo así. Ya tengo el chip de que en septiembre iniciamos, que hay que retomar para seguir viendo ligas y jugadores, ir en contacto con la gente acorde al proyecto y seguir trabajando mucho por lo bonito e histórico del proyecto, no sólo para México, sino para Latinoamérica.

¿Es lógico que en estas circunstancias especiales Capitanes decidiera jugar hasta la temporada 2021-22? Sí; cuando yo recibí la noticia da un sentimiento de tristeza, me hubiese gustado empezar ya, pero si lo pensamos fríamente, la decisión ha sido totalmente acertada. Empezar un proyecto de esta índole fuera de México no tiene sentido. Ir a jugar a una burbuja, viendo que fuera la temporada cinco o seis de Capitanes, a lo mejor sí te lo puedo comprar, pero la Ciudad de México, nuestros aficionados, Capitanes, se merecen iniciar jugando en el Juan de la Barrera que tantas alegrías nos ha traído en los últimos tres o cuatro años. La espera va a ser dura en el sentido de que todos deseábamos empezar ya, pero estoy seguro de que va a ser a mejor y estaremos con la gente que nos quiere apoyar.

¿Cómo es este salto, de estar tan cerca de entrar a esta atmósfera de NBA a ver tus inicios, mostrarle a todos lo que has pasado siendo cara del baloncesto latino y español? Me siento muy orgullos y contento porque, como bien dices, hace ocho años aterricé en México. Sí llevaba mucho tiempo antes siendo entrenador, a lo mejor no tan sonoro porque, como todos, hay que empezar desde las categorías de formación, pero bueno (…) Creo que sigo siendo la misma persona con las mismas ilusiones, la misma motivación y las mismas ganas de seguir mejorando. Ahora voy a entrenar en G-League, pero si mañana tuviera que entrenar a un equipo junior en Granada, lo haría con la misma ilusión. Yo creo que eso ha sido un poco mi éxito: no mirar demasiado hacia el futuro, vivir el presente y trabajar -que es una característica para estar hoy donde estoy-. Si tengo que definirlo estoy muy orgulloso de estar donde estoy, feliz, y, sobretodo, ahora con una gran responsabilidad de intentar soñar en que México pueda tener baloncesto NBA en un mediano plazo.

Yendo un poco más para atrás, ¿cómo llega el baloncesto a tu vida y cómo es que te das cuenta de que quieres ser entrenador? Desde muy joven jugaba, lo hice en todas las categorías del Granada y, cuando tenía 20 años, llegó una fecha clave porque me lesionaba mucho de la espalda por mi fisonomía y ahí decidí que no era momento de seguir intentando ser jugador profesional. Ahí empecé entrenar amateur en colegios a la misma vez que estudiaba Economía; empezó a gustarme mucho, saqué el título de entrenador, Sergio Valdeolmillos era el entrenador en ACB del Granada y él me conocía de haber jugado en ese equipo filial de la EBA y empezó a decirme que por qué no le echaba la mano, que por qué no analizaba la estadística avanzada y así fue como inició nuestra relación, él enganchándome a que podría dedicarme a esto. Después de ahí, la verdad es que he tenido mucha suerte y mi carrera ha ido demasiado rápida: entrené a equipos de Granada, después me fui con él a México y el resto lo sabés porque es más sonoro.

En esa parte de venir a México, ¿qué es lo que más te ha gustado o te enamoró al grado de que los dos se quedaron, pelearon por dirigir aquí y que también tú llevaste la idea de tener una academia de básquetbol que ahora ha dado tantos frutos con chicos en Estados Unidos y en España? Cuando yo llego en 2013, pensando que iba a ir un mes a la Selección, nos hicimos campeones de América. Fue un poco el boom del baloncesto en México en esta última década y nos hizo soñar con muchas cosas: si en tan poco tiempo hemos conseguido poner a México entre los mejores equipos de Latinoamérica, ¿por qué no empezar a estructurar el baloncesto de un país entero? No para que estos resultados fueran una casualidad, sino para que México estuviera siempre entre los cinco o seis primeros siempre, ese sería el éxito real, en estar en todos los torneos, los Mundiales, pelear cada cuatro años por estar en la Olimpiada. Cuando empezamos a estudiar el baloncesto de manera interna y, al ver la calidad de los jugadores que había, pensábamos que, si hacemos bien las cosas, podíamos conseguir el objetivo. Yo me ilusioné mucho con el proyecto de la Academia CNAR, que desgraciadamente se ha politizado bastante y tuve que salir de una manera u otra, pero me quedo con lo positivo de que pusimos ese granito de arena de llamar la atención, meter a jugadores que ahora todo mundo habla de ellos. Ojalá que alguien lo pudiera seguir, estoy convencido de que México tiene muchísimo baloncesto, pero sin una estructura clara ni planificación conjunta, con cada quien haciendo guerra por su cuenta y esos son unos de los grandes errores que se están cometiendo y se cometerán.

Foto: Capitanes CDMX

Después de ello viene el plan de Capitanes, con sus distintas glorias y el salto a la G-League. ¿Por dónde pasa ese éxito? Pasa por muchos sitios, he hablado de mi parte personal, lo que más conozco. Me decido por Capitanes, después de varias ofertas en la LNBP, porque Sergio (Valdeolmillos) -siempre detrás de mí- me decía que, hasta que no llegara un proyecto que de verdad considerara que era sólido, donde los dueños confiaran plenamente en mí, dejándome tomar errónea o positivamente las decisiones deportivas del equipo, que no me arriesgara. Muchas veces, los entrenadores jóvenes tomamos proyectos, no nos va bien, nos echan y nunca más volvemos a estar. Eso retrasó que tomara una decisión de dirigir en la LNBP, hasta que llegó Capitanes. ¿Por qué? Hay un señor que se llama Moisés Cosío, dueño del equipo. Tuve una reunión con él de 30 minutos y salí de la reunión y me dije: “Este es el sitio donde quiero estar. No hoy, sino muchos años”. Es un hombre con una nobleza, humildad y bondad que es muy visible. Nunca me habló de ganar títulos, solo que quería poner el baloncesto de la Ciudad de México en todos los rincones de la ciudad, que los niños se sientan identificados con el equipo, crear una identidad. Rápidamente me di cuenta de que era el proyecto que debía de tomar y tenía claro cómo quería armar mi equipo; ese fue nuestro éxito del primer año.

Tiene un futuro tan grande o la gente se puede ver tan reflejada en el proyecto tanto al nivel de identidad, que me parece que puede ser una cosa histórica para el baloncesto si somos capaces de hacerlo bien.

Escucha la entrevisita completa:

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