🇦🇷 LA FASE REGULAR DE LA LIGA NACIONAL, BAJO LA LUPA DE CARLOS ALTAMIRANO

Se fue la etapa regular de una de las ligas más singulares de la historia. La pandemia provocó infinidad de complejidades, pero hubo baloncesto. Aquí, el balance de cada uno de los 20 equipos, aunque se puede focalizar en los más importante: hubo un gran salto de calidad de muchos jóvenes que dieron un paso adelante. ¡Enhorabuena!

Se fue la etapa regular de una de las ligas más singulares de la historia. La pandemia provocó infinidad de complejidades, pero hubo baloncesto. Aquí, el balance de cada uno de los 20 equipos, aunque se puede focalizar en los más importante: hubo un gran salto de calidad de muchos jóvenes que dieron un paso adelante. ¡Enhorabuena!

QUIMSA: Una cosa es tener un equipo equilibrado, y otra lograrlo por duplicado. Sebastián González, respaldado por un buen presupuesto, tiene dos jugadores de nivel por posición. El equipo de Santiago del Estero dominó la etapa regular con el mismo método exitoso que lo acompaña hace casi dos años: compromiso defensivo (la extensión del plantel sostiene una gran intensidad), reparto de goleo, líderes que ganan juegos parejos y una confianza que roza las nubes. Es el gran candidato al título.

SAN LORENZO: El inicio del torneo generó incertidumbre, tratándose del Tetracampeón: irregular, tuvo algunos partidos buenos y la mayoría no logró convencer. Ganó varios juegos por nombres, no por contundencia, e incluso no clasificó a la F4 del Súper 20. Pero era cuestión de tiempo: en cuando Santander acomodó detalles en ambos costados, demostró que es tan poderoso como siempre. José Vildoza, el mejor jugador del torneo, resuelve. Penka Aguirre continúa dominando desde el liderazgo. Buen recambio interior, segunda unidad repleta de energía y hambre de Penta. ¿Lo lograrán?

REGATAS: Nadie imaginó que iban a estar dentro de los cuatro mejores. Con un presupuesto acotado respecto al que supo tener cuando estaba en boca de todos, logró lo más importante: que el sistema de juego esté por encima de los nombres. Dinámico, agresivo, rebelde, picante. Victoriano los convenció del cómo, y sus jugadores respondieron: Vildoza liderando; Arengo asumiendo titularidad en alto nivel; Fernández y su todo; Quinteros y su reinvención; Gallizzi, su altruismo y su constante crecimiento; Carreras y su función clave como 4 abierto, Cáffaro/Corbalán con inagotable energía.

BOCA JUNIORS: De los equipos de elite, es el más corto, aunque eso no lo hace menos peligroso. Gonzalo García se nutrió de jugadores que ya son una sociedad: De los Santos, Schattmann y Aguerre. Y le sumó oficio (Boccia, Leiva). Miller es un muy buen 5 y Trocha suma en su rol de 4 atlético y con tiro. Fue de menor a mayor, mejorando la circulación del balón para seleccionar buenos tiros, aunque no es consistente en ataque rápido o transición. Si lo consigue, puede lastimar mucho más. Defensivamente también es irregular, sobre todo en acciones de pick directo y posteriores variantes. Puede ganarle a cualquiera de los poderosos, pero también perder ante más débiles.

GIMNASIA Y ESGRIMA: ¿Existe acaso mejor noticia que llegar a los playoffs en tu momento más dulce? Gimnasia fue uno de los equipos que más sufrió por las lesiones, y eso le provocó un promedio de etapa regular repleto de conflictos. Pero en las diez fechas finales mostró todo su potencial: dos bases para manejar diferentes tipos de climas (Orresta y Treise), tiradores peligrosos (Rivero y Fernández Chávez), aleros fuertes y versátiles (Vega y Giorgetti), la intensidad y agresividad de Mensia, y un cinco que hace de todo (Ruiz). Equipazo. Y juega lindo.

SAN MARTÍN: La gran sorpresa de la etapa regular. Diego Vadell los convenció de que defendiendo iban a competir contra todos, y lo lograron con creces, en planificación y ejecución. Casi dan el golpe en la F4 del Súper 20. Ordenados. Aplicados. Lograron un alto nivel de confianza con un roster repleto de nacionales que no se corren de su eje. Un equipo que juega como tal, sin jugadores franquicia pero con mucho corazón. ¿Quién les quita la ilusión?

OBRAS BASKET: Fernando Zurbriggen se adueñó de un equipo que fue sensación durante los primeros meses de competencia. Pocos pudieron aguatarles el ritmo: pace alto, buenos pases (cero egoísmo), tiradores con porcentajes altos (Barbotti, Rodríguez, Serres, A. Zurbriggen), buenos bloques defensivos con Berra como arquero, Venegas dando soluciones desde el banco y muchas victorias que les generó una confianza altísima. Fueron de mayor a menor. En cuanto el resto entendió cómo jugarles, se fueron desinflando. Ojo: no tienen nada que perder en la postemporada. Y desde ese lugar pueden darle dolor de cabeza a más de uno.

PLATENSE: Todo equipo de presupuesto humilde debería imitarlos. Jugaron una excelente etapa regular desde la ferocidad defensiva, y una mezcla de intensidad y solidaridad adelante. A Facundo Vázquez (U23) jamás le tembló el pulso para comandar; Montes, Bernardini y Goldenberg ganaron en confianza para anotar, Morales y Lockett rindieron como rueda de auxilio y la llegada de Aprea solucionó carencias en el juego interior. Nadie querrá enfrentarlos en playoffs.

OLÍMPICO: Leo Gutiérrez alguna vez declaró que su ideal es un equipo que defienda como los de Magnano y que ataque como los de Hernández. Ambicioso, sí. Pero a diferencia de sus años como DT en Peñarol, en Olímpico se acercó a ese paladar. La rebeldía de Flor, el control de Whelan, el oficio de Guaita y la energía de Rasio como puntos clave. Podestá para ganar talla. Grun para revolucionar desde atrás. El resto, absoluta confianza para muchos chicos que, desde la desfachatez, jugaron una gran etapa regular. Energía, spacing, control descontrolado. Ojo. Son peligrosos.

LIBERTAD: Era candidato al playoffs por la permanencia. Estuvo a un juego de meterse en reclasificación. Saglietti/Hure/Alloatti disfrutaron plenamente ser la columna vertebral. Saberse líderes los potenció. Contaron con uno de los mejores extranjeros de la Temporada (Mosley), y no dudaron en darle confianza a muchos jóvenes que, con altibajos, terminaron con saldo positivo. Libertad, ejemplo de cómo esconder falencias y potenciar virtudes jugando lindo. Gran año del equipo de Sebastián Saborido.

LA UNIÓN: Todos esperaban más de ellos. El equipo de Formosa se aseguró muchas fichas con mucha experiencia en la Liga Nacional, pero no logró encontrar un ADN que los potencie. Jamás encontró regularidad. Tuvo pocos picos altos y muchos bajos. Deslucido adelante, flojo atrás. Mala Temporada. Borrón y cuenta nueva.

FERRO: Pese al 13-24 como récord final, cerró una temporada positiva. Ante el bajo presupuesto, Fernández confeccionó un equipo intenso, aplicado atrás y de los mejores en contraatacar. Zárate rindió en su primer papel protagónico en la A, Spano demostró sus cualidades corrido de puesto, Bétiga sorprendió con su desfachatez, Metzger ganó confianza y sumó en todos los rubros y tanto Osores como Benitez demostraron estar al nivel en su primer experiencia en la elite. Mignani, importante viniendo desde el banco. Interesante progreso de Gusmao. Perdieron muchos juegos parejos, pero compitieron contra todos.

COMUNICACIONES: Montaña rusa. Así fue la etapa regular para el equipo de Rearte. Alto presupuesto, buenas fichas nacionales y extranjeros de nivel. Todos esperaban más de Comu, pero la pasó muy mal desde el inicio mismo de la competencia. Se acomodó en el primedio del torneo. Battle generó equilibrio atrás y liderazgo, Adams se hizo cargo de anotar, Fierro los potenció con su versatilidad (temporadón), Montero ganó minutos con su intensidad defensiva, y tanto Arn como Gerlero colaboraron para llegar a los playoffs. Si Cantero gana regularidad, le pueden ganar a cualquiera.

ATENAS: Es muy complejo jugar la Liga sin jugadores con oficio, líderes que tiren del carro en partidos determinados, en momentos cumbre de la competencia. Los cordobeces, de bajo presupuesto, sufrieron toda la temporada al perder partidos parejos, pero con malos cierres. Falta de volúmen de juego de los armadores, inconsistencia de los anotadores y si bien Nzeakor brindó soluciones en la pintura, no fue suficiente. Es candidato en la serie ante Bahía por la permanencia, pero jugar semejante instancia con esa camiseta no es para cualquiera.

INSTITUTO: Una de las decepciones. ¿Tiene material para ganarle a cualquiera en los playoffs? Absolutamente. Por lo pronto, jamás encontró un ADN que los exponga para lo que su dirigencia buscó: ser campeones. No pudo ganar la F4 del Súper 20, quedó eliminado de la BCLA y no logró estar entre los 4 mejores de la etapa regular. ¿Su falencia principal? La defensa. Necesita jugar partidos excelentes en ofensiva para no sufrir. ¿Se despiertan para lo que viene?

HISPANO: Qué equipo raro. Son capaces de ganarle a los elencos TOP y también de perder ante los más débiles. Merecido acceso a la postemporada, porque les sobra material para competir a alto nivel. Si Kelsey Barlow, su emblema, está afilado, son muy peligrosos. Corto pero equilibrado, con gol en todas las líneas. ¿Despegan en los playoffs?

PEÑAROL: Hasta el parate, no sólo logró victorias sino un ADN que potenció a sus fichas juveniles. Valinotti, Monacchi y Vaulet marcaron el ritmo, y tanto Acuña como Pennacchiotti colaboraron desde el juego interior. En el reinicio de la competencia la pasó mal. El bajón de nivel individual repercutió en lo colectivo. Llegó el corte de Romano, el arribo de Ramella y un cierre de etapa regular con mucho sufriemiento. Pese a su irregulardiad, Mitchell dio una buena mano, Gaines aportó su 1×1 y Mariani dio un salto de calidad. Evitó la permanencia pero no llegó a la reclasificación. Sabor agridulce.

ARGENTINO: Huarte ha hecho magia. De ser candidato a la permanencia a competirle a todos de igual a igual con armas súper nobles: un perímetro audaz, picante y con gol; Slider en modo criminal, Cangelosi como líder vocal y Vicens haciéndose cargo del juego interior en altísimo nivel. No les alcanzó para jugar los playoffs, pero cerraron un año dignísimo, mostrando un buen baloncesto.

OBERÁ: Se preparó para jugar la Liga Argentina y, de sopetón, compró Plaza de A y tuvo que acomodarse sobre la macha. En ese contexto, apostó con fichajes de nacionales y extranjeros conocidos que, a la postre, mejoraron al equipo. Aun así, sufrió hasta el final para salvarse del playoffs por la permanencia. Young fue clave para hacerse cargo del balón en momentos cumbre. Habrá que reconocerles que, ante la falta de jerarquía, jamás negociaron el carácter. Encontraron su mejor forma en el epílogo de la ER. Justo a tiempo.

BAHÍA BASKET: Pepe Sánchez siempre tuvo una frase de cabecera: “el juego manda”, dice. Y en verdad no se equivocó. Weber, que utiliza la Liga como un medio y no como un fin, la pasó mal durante los 38 partidos, al punto de ganar apenas 4 y verse obligado a jugar por la permanencia frente a Atenas. Lo bueno: muchos chicos progresaron notablemente (Caio, Elías, Lugarini, Ruesga). Lo malo: el sistema de juego no fue suficiente ante la falta de jerarquía.

Texto: Carlos Altamirano / Prensa AdC
Foto: La Liga Contenidos

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