🇦🇷 LUKA DONCIC DESARMA EL DEBUT OLÍMPICO DE ARGENTINA

La Selección no pudo ejecutar su plan ni parar a un descomunal Doncic (48). También careció de puntería y fortaleza en rebote. Además de la caída, la diferencia complica a futuro. El jueves, a las 9, vs España.

A veces, cuando uno enfrente tiene a un jugador casi de otro planeta, capaz de hacer las cosas que realizó Luka Doncic en este debut olímpico, no alcanza ni con rezar. No hay plan de juego, defensivo, que permita tener chances ante un rival que presente a, tal vez, el mejor jugador del mundo en este momento. La estrella de la NBA y su Eslovenia alargaron su gran momento, tras ganar el repechaje en Lituania que los depositó en su primer Juego Olímpico, y se llevaron con mucha contundencia el duelo contra nuestra Selección (118-100), una diferencia que duele por la derrota en sí pero también por lo abultada pensando en la clasificación a la próxima ronda –avanzan los dos mejores de cada zona y los dos mejores terceros-. Este jueves, desde las 9 de la mañana (hora argentina), Sergio Hernández y sus muchachos, vigentes subcampeones mundiales, tendrán revancha contra España, otra potencia.

Doncic, desplegando una producción pocas veces vista en el ámbito FIBA, terminó con 48 puntos (18-29 de campo), 11 rebotes, cinco asistencias y tres tapas en 31 minutos. Sus compañeros, como buenos soldados, siguieron a su general y cumplieron con su papel, a partir de los espacios y la confianza que generó la estrella, quien desde que juega en su seleccionado ha logrado un europeo (2017), una plaza olímpica y ahora este comienzo que alarga el invicto (14-0) con su presencia. Argentina, en cambio, trató de ser fiel a su estilo, acelerando en ataque y buscando ser agresivo en ataque, pero nunca le encontró la vuelta al juego. Ni a Doncic. Y se fue desdibujando con el correr de los minutos. En ataque careció de fluidez, tuvo una muy pobre eficacia en triples (5-31) y perdió la lucha de los rebotes (59-32). Los mejores fueron Campazzo (21 puntos) y Scola, quien fue el goleador con 23 y se convirtió en el cuarto máximo anotador en la historia olímpica (superó al brasileño Marques).

De entrada nomás Doncic rompió todos los esquemas y desbarató el plan de Hernández como sólo él puede hacerlo, un jugador que domina en NBA y en FIBA como ninguna. Fueron tres triples seguidos para dejar clara su calidad y empezar a abrir más la cancha para sus compañeros que, como en el repechaje en Kaunas, lucieron una puntería impactante en el tiro de tres puntos. El base marcó el ritmo que se iba a jugar y provocó libertades para sus compañeros, además de desequilibrar por sí solo, con su devastador arsenal NBA. Tirando, penetrando, pasando, anotando… En el primer cuarto fueron 17 puntos y en el primer tiempo saltaron a ser 31. Había anotado 33 en la final ante Lituania, esta vez los hizo en una sola mitad.

Pero, claro, más allá de anotar el 50% de los puntos de su equipo, uno de los mejores jugadores del mundo no estuvo solo. Cada compañero cumplió su rol, en defensa y ataque, jugando con disciplina y confianza. Argentina intentó mantenerse fiel a su adn, acelerando a un ritmo más alto –el que le conviene para sacar a Doncic de su parsimonia- y subiendo el bloque defensivo para provocar errores y no dejar que los rivales jugaran sueltos. Por momentos lo logró en defensa pero, en ataque, equivocó vértigo con apuros y encima sufrió su muy floja eficacia de tres puntos. De los 18 lanzamientos de tres que lanzó, sólo metió dos en la etapa, ambos por intermedio de Campazzo.

Argentina, tras el 5-12 inicial, achicó a uno (12-12) con buenos comienzos de Campazzo y Scola, hasta que Eslovenia volvió a sacarles ventajas para ganar el primer chico por 32-24 gracias a su 6-12 triples. Cuando Doncic descansó, en el inicio del segundo, la Selección achicó a seis (35-29) con una bomba de Campazzo, pero cuando regresó Luca, volvió a dominar el rival, por momentos con mucha claridad. Oveja puso a un tercer defensor sobre él (Bolmaro, tras comenzar con Campazzo y seguir con Garino), pero no hubo caso. Fue un recital del jugador de los Mavs, que terminó dominando con pases, tiros y hasta rebotes. Uno ofensivo, con conversión, puso el 51-34, una diferencia que terminó extendida a 20 en el final. Un mazazo para Argentina.

Eslovenia, de entrada, no dio opciones en el segundo tiempo. Doncic mantuvo su hegemonía, ahora más pasando que lanzando, y el resto, ya agrandado, se lució. El nacionalizado Tobey, Prepelic y Cancar, compañero de Campazzo en Denver, se destacaron, mientras los argentinos carecieron de reacción, salvo un pasaje al final del tercer cuarto, y no tuvieron chances ni siquiera de achicar la ventaja (llegó a ser de 30), pensando en la importancia que pueden tener las diferencias de puntos en el futuro cercano. La Selección, que había perdido los tres amistosos en Las Vegas, volvió a estar lejos de la gran defensa que desplegó en el Mundial 2019 y necesitará reaccionar contra España para mantener sus chances de clasificar a cuartos de final. Y este equipo, con mucha resiliencia, ya lo ha hecho antes.

Texto: Prensa CABB
Fotos: FIBA

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