🇲🇽 MÉXICO Y LA OBLIGACIÓN DE UN CAMBIO MUNDIAL

Por Jorge Herrera (@jorgeherreran_)

Omar Quintero fue elegido como nuevo director de Selecciones Nacionales dentro de un proyecto que no se debería ver afectado por los manejos de ADEMEBA. La responsabilidad es enorme pero la esperanza de llevar a México a lo alto es aún mayor.

Foto: FIBA

El dolor no es para siempre, nada lo es. Ni siquiera yo he vivido todos los años en que el básquetbol a nivel federativo y de Selecciones ha estado mal y sé que esto no puede durar toda una vida. Sí, soy consciente de que el trabajo deber de ser de proporciones gigantescas para arreglar todo lo que se ha hecho mal en ese tiempo, pero también debemos volver a creer en que hoy se nos ha presentado la solución con un hombre que hoy vive como si fuera el joven de la cancha de cemento que juega con el sueño de representar a México algún día.

Por un momento dejemos a Xóchtil Lagarda y a Modesto Robledo a un lado y, en vez de recordar cómo los proyectos han fallado o han sido desahuciados, pensemos en qué tiene Omar Quintero frente a él para trabajar. Y algo en lo que nos debemos fijar o debimos hacerlo ya hace un año es que en el entrenador de Libertadores de Querétaro hay alguien con quien los jugadores no se identificaban hace mucho: sí, un hombre ahora de pantalón largo, pero que los comprende, que pasó por todos los momentos adversos que entrega el baloncesto mexicano y que él entiende el dolor o la desilusión de un proceso incompleto o un logro no obtenido. El que los y las jugadores sientan esa empatía con ellos abre un camino no visto en años.

De esa manera, ese grupo se espera que deje de ser solamente la Selección mayor varonil y que esos protagonistas que menciono sean también las mujeres y todos los chicos y chicas de representativos menores, donde Quintero tiene la primera gran esperanza. A diferencia de otros años, en lo que mi poca memoria tiene de este siglo y finales del anterior, en este ciclo, que se espera sea su proyecto de 2021 a 2024, tiene generaciones consecutivas que ya han demostrado poder competir en los mejores niveles, desde México venciendo a rivales europeos en el Repechaje Olímpico hasta las y los jóvenes debajo de los 16 años que han ganado sin tener el apoyo y seguimiento que deberían.

Entendiendo eso es que podemos entonces empezar a marcarle obligaciones al nuevo director de Selecciones Nacionales. Y lo principal no es ganarlo todo, ir a todos los torneos y ser primeros, tampoco debemos ser así de ambiciosos porque hay que entender la situación que nos rodea y la preparación que han hecho bien equipos de nuestra talla como República Dominicana. Lo primero que tiene que suceder es el respeto de proceso tanto a nivel de duela como de banquillos para que eso de el resultado de tener a México siempre entre los mejores cuatro equipos de la región en todas las categorías y siempre ser el competidor que sea nombrado junto a Argentina y Brasil -Estados Unidos juega una liga distinta a la de todos-.

Y aunque eso lo puedan estar pensando a una referencia mía que hable dentro de 10 años, no, están equivocados. Eso se debe alcanzar para la próxima Copa del Mundo de 2023, que ese sea el primer torneo en que podamos o puedan decir: “Estamos entre los mejores”. Pero no por ese grupo, sino que de ahí sea la primera vez que lo digamos volteando a ver el año y medio anterior y ver que se llegó a la cúspide inicial del proyecto con otros éxitos viniendo de atrás con torneos como el COCABA y los Mundiales juveniles.

Conseguido eso, se trata de constancia. Si Quintero responde a la confianza dada por todos, el párrafo anterior sólo es el primer paso. De ahí se tiene que seguir en el momento de tener todos los recursos posibles para que, como él ha mencionado en pasadas ocasiones, los jugadores sólo piensen en sus responsabilidades dentro de la duela.

Mucho ojo, que Omar Quintero no es el presidente de ADEMEBA. Todos los trabajos que involucren a la Federación los tienen que seguir realizando Modesto Robledo y el consejo directivo. Así que, cuando se trate de nuestro representativo nacionales veamos el trabajo, preguntemos, cuestionemos, aplaudamos y seamos pacientes porque, así como se le ha dado el voto de confianza a la otros en el pasado -de manera arbitraria o como hayan llegado- así se la tenemos que dar a alguien que sí quiere trabajar, que desde lo más alto del baloncesto le han encargado que tome esta labor. Sonará a cliché, pero confiemos en el proceso porque llegó el momento de cambiar de una vez por todas.

PS: No destruyan a los menores, ellos también necesitan un proceso. Perder a tan corta edad no es un fracaso, es dar un paso al éxito que les está por venir. Déjenlos vivir, trabajen con ellos, crezcan su ilusión y háganles creer que trabajando pueden ser el siguiente Manuel Raga, Jacqueline Luna-Castro, Gustavo Ayón, Myriam Lara, Paco Cruz, Brisa Silva, Juan Toscano o cualquier de sus ídolos y que como grupo tienen las mismas posibilidades de ganarlo todo como cualquier otro país.

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