LUCA VILDOZA: “SIMPLEMENTE QUIERO SEGUIR MEJORANDO”

Luca Vildoza es el primer protagonista de “La entrevista de la semana” en el 2018. El base de 22 años analiza su llegada a Baskonia, cuenta cómo vive su adaptación a un rol reducido, la mentalidad para estar preparado, su nueva vida lejos de Mar del Plata por primera vez, la Selección y más. “Lo más difícil de no jugar mucho es no mostrar mi cara de culo”, bromeó.

Luca Vildoza (Foto: Baskonia)

Luca Vildoza es el primer protagonista de “La entrevista de la semana” en el 2018. El base de 22 años analiza su llegada a Baskonia, cuenta cómo vive su adaptación a un rol reducido, la mentalidad para estar preparado, su nueva vida lejos de Mar del Plata por primera vez, la Selección y más. “Lo más difícil de no jugar mucho es no mostrar mi cara de culo”, bromeó.

¿Cómo fue mirar estos últimos partidos desde afuera por esa conjuntivitis, sobre todo teniendo en cuanta que fueron contra rivales importantes? 
“Fue feo. Soy bastante nervioso aunque no parezca y a cada situación la sufro. Pero se dio así y tuve que vivirlo desde afuera. Lamentablemente el equipo perdió. Pero bueno, a veces está bueno ver las situaciones desde afuera y disfrutar donde estás parado”

¿Y qué fue lo que viste? “Bueno, le presté mucha atención a Facundo (Campazzo) en el partido contra Real Madrid. La verdad es que está en un nivel tremendo, se lo dije después del partido. Está con una velocidad que yo pensé que sólo tenía en Argentina, pero acá también la tiene. Y después disfruté mucho el hecho de estar ahí en nuestro estadio, con miles de personas alentando por vos y por el equipo. Además la gente me trata muy bien, así que estoy muy contento.

Entonces se pueden definir de manera positiva estas meses en Vitoria, ¿no?
“Sí, obviamente. Más allá de los minutos y el cambio de entrenador en el medio, que fue algo feo, estoy cómodo. Desde el primer minuto en que pisé la ciudad me hicieron sentir como si estuviera en Mar del Plata, lo mismo me pasó cuando entré al club. Estoy muy feliz, la gente me ayudó muchísimo”

¿Qué te encontraste ahí en Baskonia como un todo, incluida la ciudad? Porque se trata de tu primera vez fuera de tu zona de confort en Argentina. 
“La verdad es que Vitoria es una ciudad muy tranquila. Acá podés andar a las 2 ó 3 de la mañana caminando por la ciudad que no te va a pasar nada. La gente es amable, siempre buena onda y con ganas de ayudarte. Cuando llegamos al club con Pato (Garino) nos quisieron ayudar en todo momento y siempre nos preguntaron si nos faltaba algo, sobre todo fuera de la cancha. Y me pude adaptar muy bien a la forma en que se vive, que es mucho más tranquila. Acá, por ejemplo, no ves ese apuro de la gente por ir al trabajo y demás, el transito es diferente… Estoy muy cómodo”

Nada parecido a Mar del Plata o, sobre todo, Buenos Aires… “Muy lejano a eso (risas). Quizás se extraña un poco el quilombo de la ciudad o el ruido, pero la verdad es que a veces necesitás un poco de paz, y esta ciudad me lo está dando”

¿Cómo vas tomando el tema de tu rol y la adaptación? Está claro que sabías que iba a ser reducido en este primer año, pero de todas maneras debe costar cuando venías de un año totalmente protagónico en Quilmes. 
“Es difícil. Ahora me estoy acostumbrando un poquito, pero más que nada fue difícil porque en el último año en Quilmes la pasé muy bien, al equipo le fue bárbaro y yo era titular y jugaba mucho. Ahora me encuentro en un lugar muy diferente, tengo dos bases adelante que son muy buenos y tienen su experiencia encima. Pero si miramos hacia atrás, vemos que siempre fui desde atrás. Cuando apenas comenzó la Liga era el que no jugaba nada, y así siguió. Tengo que volver a ponerme el chip de ese Luca, y cuando me llegue el momento y la oportunidad voy a poder demostrar un poquito más. Ahora estoy intentando entrenarme un poquito más intenso, dedicarme a mí, a los fundamentos. Y como te dije, la gente me está ayudando mucho, tengo el club abierto todo el día por si quiero ir a tirar. Está muy bueno”

¿Cuál es la parte más difícil de jugar poco o incluso no jugar? “En mí, es no mostrar la cara de culo (risas). En realidad es algo totalmente diferente. Con los chicos nos llevamos bárbaro y sinceramente quiero que al equipo le vaya bien más allá de no jugar. A veces cuesta en ese momento en que decís “yo podría haber jugado un ratito aunque sea para darle un descanso a tal jugador”. Pero es cuestión de que me vaya acostumbrando y adaptando a la situación. Hasta yo sabía que mi primer año acá iba a ser duro, y me está yendo mejor de lo que pensaba”

En su momento, Nico Brussino decía que era clave lo mental para no volverse loco y estar listo cuando tuviera la cancha durante aquellos momentos de jugar poco o no jugar en Dallas Mavericks. ¿Lo ves así?
“Totalmente. Si te vas de la cabeza y justo te dan la chance y no la aprovechás, le estás dando un motivo al entrenador para que no te ponga más. Tengo que estar preparado en todo momento. Además, el entrenador me corrige bastante e incluso me da minutos cuando ni yo me lo espero. La realidad es que tengo que estar preparado, y para eso tengo que trabajar antes para demostrar que puedo jugar unos minutos más”

¿Cómo te viste y qué encontraste de tu juego en sí cuando te tocó estar en cancha?
“Es una competencia totalmente diferente, el ritmo de juego es otra cosa. Acá estás en constante movimiento, los cambios de ritmo son diferentes, te podés enfrentar a un base de 1.98 metros y 100 kilos y parece normal. Pero sin dudas que me sentí bien, más allá de algunos nervios normales. Cuando me fui soltando, aproveché los minutos. Me siento muy cómodo jugando acá”

¿Cómo jugó en este proceso de adaptación y madurez la salida de Pablo Prigioni como entrenador?
“Pegó. Él fue un sostén importante en ese primer mes en Vitoria, me ayudaba en todo, me corregía bastante. Me ayudó un montón y lo sufrí cuando él se fue, incluso lo hablé con mi papá porque seguía pensando en Pablo cuando había llegado el otro entrenador. Parecía como cuando cortás con tu ex y te ponés con otra y empezás a pensar en lo que pasó antes (risas). Pero es cuestión de mirar hacia adelante. Son cosas que pasan en el básquet y hay que llevarse lo mejor de cada proceso. Hubiese sido bueno que Pablo siguiera porque me estaba ayudando mucho, pero son cosas que pasan y hay que aceptarlas”

¿Cómo estás llevando este nuevo proceso fuera de la cancha, con lo de estar lejos de la familia y de tu ciudad? 
“Quizás suene un poco seco, pero estoy extrañando lo menos que podría haber extrañado. Quizás lo sufrí bastante antes de venir, pero al llegar acá estuve con mi novia, ahora están mis padres, y estoy extrañando lo mínimo. Eso se debe también a que el club me está ayudando, a que estoy disfrutando mucho estando acá. Con mi novia nos apoyamos mutuamente para no pensar en lo que pasó antes y que podamos construir algo juntos. Estoy muy feliz. Obviamente que extraño a mis amigos y compartir cosas allá, pero trato de ocultarlo con otras cosas. Y te repito, con mi novia nos estamos ayudando mucho en todo. Estamos disfrutando mucho, estamos en un gran momento en la relación, contentos de estar acá y construyendo algo”

¿Cuál es la mayor enseñanza que te están dejando estos meses? 
“Vengo madurando de a poquito. Pasó poco tiempo, pero en el momento en que llegás acá empezás a pensar en lo que dejaste atrás y crecés como persona y hombre. Pero las mayores enseñanzas son las que me está dejando el básquet. Estoy entrenando con jugadores de primer nivel, enfrentándome a dos bases que tuvieron una experiencia tremenda y me hacen mejorar día a día. También cambié bastante el tema de comidas, salidas. Y me está haciendo bien. Estoy muy contento”

Más allá de las metas colectivas, ¿te pusiste algún objetivo personal para esta segunda mitad de la temporada?
“La verdad es que no. Simplemente quiero seguir mejorando. Estoy entrenando extra, y es clave para mejorar. En el momento en que me toque la oportunidad quiero tratar de aprovecharla para que cada día sea mejor que el anterior y pueda ganarme minutos. Pero el hecho de estar rodeado de jugadores ultra profesionales me hace crecer como jugador también”

Te cambio de tema para el final. ¿Cómo fue mirar desde afuera la última ventana de la Selección?
“Fue feo. Sabíamos que el conflicto entre FIBA y la Euroliga nos iba a complicar, y eso es algo que también nos influye a nosotros. Los jugadores quieren jugar para su país. Pero bueno, lo alenté desde afuera. Eran rivales duros, pero con los jugadores que hay en el país y los chicos que fueron de Europa podíamos sacarlo adelante. Ojalá se pueda solucionar todo para poder estar”

Fuente:
Leandro Fernández/Prensa CABB

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