LA FICHA, UNA PIEDRA EN EL CAMINO A ELIMINAR PARA LA EVOLUCIÓN DE LA LPB

Por Daniel Mérida (@baloncestero)

Fue un decreto de Abraham Lincoln allá por 1863 quien declaró la libertad de todos los esclavos en Estados Unidos. Sin embargo, aunque parezca algo abolido y extinto, la palabra “esclavitud” ha sido mencionada por algunos jugadores venezolanos en este inicio de la Copa LPB con un concepto que sigue generando polémica a día de hoy como es la ficha.

Fue un decreto de Abraham Lincoln allá por 1863 quien declaró la libertad de todos los esclavos en Estados Unidos. Sin embargo, aunque parezca algo abolido y extinto, la palabra “esclavitud” ha sido mencionada por algunos jugadores venezolanos en este inicio de la Copa LPB con un concepto que sigue generando polémica a día de hoy como es la ficha.

Los reclamos de los jugadores. Las declaraciones de Rafael Guevara y Gregory Vargas han levantado la olla de la polémica con respecto al controvertido concepto de la ficha en el mundo LPB.

Rafael Guevara

Ambos jugadores se encuentran en una misma situación, donde “pertenecen” a un equipo con el que no tienen acuerdo ni contrato firmado con lo que no pueden jugar con ellos y además dicho equipo tampoco está abierto a negociar para que el jugador pueda ir a otro equipo. Al final estos equipos actúan como “El perro del hortelano” de Lope de Vega: ni comen ni dejan comer.

Muchas son las voces que afirman que no existe tal concepto de “ficha” y que realmente lo que existe es un “pacto de caballeros” entre los dueños de la LPB. Independientemente del nombre que se le quiera dar, el resultado parece que no es algo propio del baloncesto profesional actual y algo que la LPB debería revisar. No es concebible que un jugador sin contrato no pueda ni siquiera negociar con un equipo diferente sin que su último equipo siquiera le haya hecho una oferta de renovación.

El grave caso de de Marinos. Todo esto se agrava en lo relacionado con el Acorazado Oriental, que está sancionado por FIBA por sus deudas y no puede radicar nuevos contratos con algunos de los jugadores sobre los que tienen derechos. La lista es larga y los nombres involucrados no son menos importantes, desde el mencionado Gregory Vargas pasando por otros como Jesús Centeno, Juan Herrera, Jesús Urbina, Yorbis Umbría o José “Chonchón” Manaure.

El resultado final es que tenemos jugadores que no pueden jugar y, por tanto, ejercer su derecho a trabajar y tenemos también equipos que arrastran deudas pero que siguen recibiendo dólares y no saldan dichas deudas. No parece una situación nada lógica.

“Creo que no deberían jugar y no recibir las divisas”, explicaba el propio Jesús Urbina en su cuenta de Twitter. “Ellos de igual manera pueden jugar con jugadores que ya tienen en nómina e igual recibirán su ingreso. Es negocio para ellos que sea así obvio que no les importa ganar e invertir”

“El deporte es justicia, igualdad y respeto. No es correcto lo que hoy en día sucede en contra de nuestros compañeros”, explicaba Francisco Centeno en su cuenta de Twitter. “Es una injusticia lo que está pasando, lo mal siempre estará mal, así lo hagan todos y lo que esta bien, siempre estará bien, aunque lo haga solo uno”

“Qué impotencia ver compañeros cómo Gregory Vargas o Rafael Guevara entre otros, que no puedan jugar la Copa LPB”, explicaba Michael Flores en su cuenta de Twitter. “De verdad que esto de la ficha vitalicia es algo obsoleto y al mismo tiempo injusto, mi apoyo 100%”

Otros casos parecidos a la ficha LPB. Un concepto similar pero mucho menos restrictiva a las fichas existe en el BSN, donde los franquicias exponen al principio de la temporada un listado de reservas que suele estar en torno a los doce jugadores sobre los cuales tienen un derecho preferencial durante la temporada. Este número dista mucho de lo que ocurre en la LPB, dondeapunta el profesor Freddy Chavier que habría equipos que tienen en reserva más de 40 jugadores.

El “derecho de tanteo” sería lo equivalente en la ACB, donde un jugador que termina contrato recibe una oferta de renovación y tiene opción de igualar cualquier oferta superior que reciba el jugador, al igual que ocurre con las “qualyfing offers” de la NBA. Ambas son opciones que están en esa misma filosofía de las fichas, pero salta a la vista que el nivel de restricción que imponen sobre los jugadores es muchísimo menor.

Como ejemplo, ésta es la lista de jugadores sometidos al derecho de tanteo antes de la actual temporada ACB:

Jugador Equipo
Tim Abromaitis Iberostar Tenerife
Vitor Benite UCAM Murcia
Eulis Báez Gran Canaria
Rodrigue Beaubois Baskonia
Eimantas Bendzius Obradoiro
Jeff Brooks Unicaja
Corey Fisher San Pablo Burgos
Clevin Hannah UCAM Murcia
Matt Janning Baskonia
John Jenkins Burgos
Gary Neal Zaragoza
Albert Oliver Gran Canaria
Pau Ribas FC Barcelona 
Patrick Richard Joventut
Ben Simons Obradoiro
Ovie Soko UCAM Murcia
Will Thomas Valencia Basket
Deon Thompson San Pablo Burgos
Mike Tobey Iberostar Tenerife
David Walker MoraBanc Andorra

¿Qué dice la normativa FIBA? Siguiendo la pista abierta por el periodista Francisco Vega y consultando el reglamento y el manual del máximo organismo del baloncesto mundial, hay mucha información referente al sistema de transferencias y que pone en evidencia la “extraña” situación actual en que se encuentra el baloncesto venezolano.

“Cualquier jugador tendrá derecho a jugar en cualquier país del mundo, dentro de los límites establecidos en Estatutos Generales y Reglamentos Internos de FIBA y regulaciones de elegibilidad de su respectiva federación miembro”, explica el manual en sus capítulos 56 y 58. “Para transferencias nacionales, se invita a las federaciones miembros a hacer uso de este Reglamento y establecer sus propias regulaciones para la gobernanza de las transferencias de jugadores en el espíritu del Reglamento FIBA”

Respecto a la firma de contratos, la aseveración del manual FIBA es muy claro. “El contrato debe estar en la forma escrita y debe respetar los reglamentos de la Federación Nacional y la ley del país. La duración del contrato debe ser un mínimo de un año y un máximo de cuatro años. Si el equipo no quiere firmar un contrato con un jugador, él debe ser libre de irse sin pagar un honorario de compensación

“Cuando un jugador rehúsa firmar una oferta de contrato, el equipo debe someter la oferta del contrato a la oficina Federación Nacional (o la liga) con el pedido para fijar una compensación si ese jugador quiere cambiar de equipo. La Federación Nacional (o la liga) debe poner un salario anual mínimo para jugadores. Cuando el honorario de contrato ofrecido por el club es demasiado bajo o irrealista, la Federación Nacional debe imponer el salario mínimo. Si el equipo ofrece al jugador una suma menor el jugador debe ser libre automáticamente para cambiar de equipo”

Todas estas aclaraciones que se puede extraer de la normativa FIBA nos pueden hacer pensar que realmente el concepto de ficha no es lo que existe, ya que parece que sería algo ilegal a los ojos de FIBA, y lo lógico es pensar que lo que existiría sería el tan nombrado “pacto de caballeros” entre los propietarios de la LPB.

Además, hay que añadir que como la LPB es una liga privada con una junta directiva que sale de entre los propios dueños, se entiende que si la LPB tiene el aval de la federación venezolana, la LPB debería regularse con respecto a toda esta normativa de FIBA.

¿Cómo y dónde buscar una solución? Visto todos los inconvenientes que genera todos los aspectos que tiene (o no contempla) la actual normativa de la LPB, queda claro que es necesaria una profunda revisión de todos los aspectos referentes del mercado de transferencias para que el principal perjudicado no sea el jugador, que al final es la “materia prima” que permite que exista este bonito deporte del baloncesto.

Otro aspecto que es claro y notorio es que este proceso de negociación deberá incluir tanto a los dueños de la LPB como a la FVB como máximo ente del baloncesto venezolano y sobre todo a los jugadores, que deberían unirse en algún tipo de Asociación de Jugadores para reclamar sus derechos de forma conjunta. Ya hubo intentos anteriores de los jugadores para organizarse, pero nunca llegaron a buen puerto y ahora ha sido un referente como David Cubillán el que aboga por la unión de los jugadores.

Esto es sólo el principio del camino y, visto el ruido generado en la opinión pública, sería de esperar que hubiese novedades en un periodo no demasiado lejano.

Con todo esto, sólo queremos exponer unos hechos que están ocurriendo en el baloncesto venezolano actual y que han sido destapados por sus propios jugadores. Desde Cancha Latina, no queremos decir que sea inadecuado o insuficiente el trabajo que puedan estar haciendo Bruno d’Addezio como máximo mandatorio de este deporte en Venezuela y Oswaldo Nárvaez como ejecutor de este cambio del sistema de competición. El momento actual requiere de mucho trabajo y mucha comunicación por todos los involucrados y es lo que esperamos que ocurra desde Cancha Latina.

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