JUEGOS DE SEDUCCIÓN

Por Daniel Mérida (@baloncestero)

Parafraseando a Soda Stereo, la cuarta jornada del Mundial nos ha regalado varios momentos para empezar a amar este deporte, terminar de seducirnos o enamorarnos definitivamente de este deporte. Tras las decepciones de las bajas o algunos de los resultados abultados de los días anteriores, el baloncesto nos dio una lección de emoción a todos.

Parafraseando a Soda Stereo, la cuarta jornada del Mundial nos ha regalado varios momentos para empezar a amar este deporte, terminar de seducirnos o enamorarnos definitivamente de este deporte. Tras las decepciones de las bajas o algunos de los resultados abultados de los días anteriores, el baloncesto nos dio una lección de emoción a todos.

La forma en que Néstor García ha transformado a la selección dominicana en sólo unas semanas es más que destacable. La intensidad propia de los buenos tiempos de Guaros de Lara, la selección de Venezuela o la primera etapa de Fuenlabrada se pudieron ver reflejados en el combinado quisqueyano que se vio hoy.

Una selección que otrora no destacaba por su capacidad defensiva y que sigue sin tenerla, pero el Che la ha revestido de una intensidad digna de selecciones varios escalones por encima. Mención especial para la forma en que Gelvis Solano bajó las revoluciones del juego en varios momentos del cierre y cómo paró en varios ocasiones en defensa a todo un NBA como Dennis Schroeder. ¡Segunda victoria y pase a la segunda ronda!

Foto: FIBA

“Una palabra para definir la victoria de hoy: grupo. Unidos, siempre, nadie gana solo, nadie pierde solo, los logros son el resultado de la complicidad y la confianza que tenemos unos con otros”, era lo que twitteaba Anderson Varejao tras el triunfo brasileño ante Grecia que también lo mandaba a la segunda ronda. Una imagen de conjunto y equipo que por años ha faltado en la selección brasileña, a lo que añadir esa pizca de emoción final como condimento a otra gran foto para guardar en este Mundial. El gran cierre de un jugador de mucho oficio como Kostas Sloukas, opacado por ese barrido del aro de Didi Louzada para evitar que el tiro libre del base griego mandase el encuentro a la prórroga.

Por último y por ello no menos importante fue el golpe de realidad de Estados Unidos contra Turquía. La forma en que el equipo otomano tiró el partido con una falta tonta al filo del tiempo regular y los errores en los cuatro tiros libres que cerraron el tiempo suplementario harían llorar al más duro de los aficionados.

Paralelamente, el equipo improvisado de Estados Unidos vio cómo no es invencible y este partido ante Turquía le puede hundir o quizás elevar la moral para que no se dejen llevar y permitan remontadas como la de hoy cuando tenían el partido medio encarrilado en el segundo cuarto.

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