🇨🇺🇲🇽 UN TRÍO CUBANO PARA CRECER EN LEÑADORES DE DURANGO

Por Henry Morales (@henrysoyyo86)

La cuidad de Durango cuenta con uno de los equipos más populares de La Liga Nacional de Baloncesto Profesional de México, los Leñadores de Durango. Un equipo verdaderamente popular, al cual su aforo de capacidad para 3.500 aficionados le queda pequeño. Esta temporada la institución cuenta en sus filas con sangre cubana que corre por las venas de la organización. Los capitalinos Reynaldo García, Darol Hernández sumados al búfalo avileño Enrique Ramos, conforman un trío de cubanos que pretende hacer historia en esta temporada.

La cuidad de Durango cuenta con uno de los equipos más populares de La Liga Nacional de Baloncesto Profesional de México, los Leñadores de Durango. Un equipo verdaderamente popular, al cual su aforo de capacidad para 3.500 aficionados le queda pequeño.

Esta temporada la institución cuenta en sus filas con sangre cubana que corre por las venas de la organización. Los capitalinos Reynaldo García, Darol Hernández sumados al búfalo avileño Enrique Ramos, conforman un trío de cubanos que pretende hacer historia en esta temporada.

Reynaldo García es un base más que consagrado en el baloncesto de América y por estos días es una de las piezas claves en el quinteto titular del DT argentino Juan José Pidal. Salido de Cuba en el año 2012, su trote por el basket del nuevo continente lo llevó a dejar su valía en naciones como Ecuador, Argentina y por estos días luce su dorsal número 2 en tierras aztecas, donde ya defendió la franela del Fuerza Regia en temporadas anteriores.

Sus habilidades como director de orquesta le han valido para adjudicarse el cargo de peso pesado en los Leñadores, con una contribución estable de puntos equivalentes a más de una decena de cartones por partido, le podemos sumar la repartición de sendas asistencias y su demostración de virtuosas habilidades técnicas cuando penetra en cancha ofensiva.

El pívot Darol Hernández es un gigante habanero que llegó a la institución procedente del viejo continente, acapara unos 2.06 metros de altura más unas largas extremidades que le hacen con cada salto colocarse más cerca del cielo. Recordado en su natal Cuba por su participación con los equipos de Metropolitanos y Capitalinos, Darol busca asentar raíces en el basket mexicano. Cuenta con un currículum que le avala por el baloncesto europeo, específicamente en la liga de Bielorrusia donde militó en par de organizaciones además de una fugaz aparición por la clasificación a la FIBA Europe Cup de este mismo año.

Para la campaña en curso, vuelve a América por segunda ocasión, ya que la tuvo un breve paso por el Icann de Macas de Ecuador el pasado curso y parece haberle tomado el gusto a este lado del mapa. Su adaptación al circuito azteca va siendo de a poco, si bien su capacidad reboteadora es muy buena la producción ofensiva del habanero es uno de los puntos a trabajar para consolidarse, algo que no dudo que consiga pues talento y experiencia tiene para ello.

Enrique Ramos fue el último en incorporarse a la disciplina Duranguense. El muchacho de Ciego de Ávila vio recompensado su esfuerzo y perseverancia en el mundo de las canastas al confirmarse su fichaje por los Leñadores en el recién finalizado mes de noviembre. Para los que desconozcan de su persona, fue uno de los cinco jugadores criollos que abandonó la Selección Nacional de Cuba en el Centrobasket de Puerto Rico 2012 y estuvo “inactivo” de los torneos oficiales por casi tres años. En 2015 se incorporó a la organización de los Brujos de Guayama pertenecientes al BSN boricua y confirmaba de esta manera su regreso al deporte activo. Con una trayectoria destacada en el campeonato profesional de la Isla del Encanto, llega para tratar de aportar defensa y fortaleza física en la zona pintada de Leñadores. A sus 30 años, el veterano de 2.03 metros posee un corpulento cuerpo que roza los 95 kilos de masa muscular que le valdrán junto a su experiencia para enfrentarse a un campeonato en el cuál se desempeña como novato como novato y espera destacar en su papel en la rotación.

Este año no deja de ser increíble para el baloncesto cubano y desde Durango se escribe parte de las líneas de esta curiosa historia. Rey, Enrique y Darol llevan la bandera de la estrella solitaria dentro de sus pechos conscientes de que no solo representan sus carreras personales, sino que también llevan consigo la esperanzas y el renacer del basket masculino cubano.

Artículo publicado en El Palco

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