🇻🇪 PACO DÍEZ: “EL BALONCESTO EN VENEZUELA ERA UN ESPECTÁCULO DE LA FAMILIA”

La leyenda Francisco “Paco” Diez hizo disfrutar a los fanáticos de la LPB con las experiencias, en su dilatada trayectoria en el deporte nacional.

La leyenda Francisco “Paco” Diez hizo disfrutar a los fanáticos de la LPB con las experiencias, en su dilatada trayectoria en el deporte nacional.

“Esa fue una fecha muy importante para el baloncesto nacional. Estamos de acuerdo cuando se habla antes y después de la Liga Especial (de Baloncesto). Honestamente antes de la Liga Especial yo decía que era un baloncesto pueblerino. Durante muchos años estuvo ausente de la verdadera tecnificación que ya existía en el mundo. Nuestro baloncesto era correr mucho sin orden. Se defendía solo 2-3, y ese era el baloncesto que jugábamos. A partir del año 1974, un grupo de personas liderados por Leonardo Rodríguez, crea la Liga Especial con cuatro equipos con Beverly Hills, Toyotas de Aragua, Legisladores de Carabobo y Ahorristas del Caracas. Se convirtió en un boom la presencia de los jugadores importados que cambiaron el estilo de juego y la presencia de técnicos extranjeros que cambiaron nuestro baloncesto”, cuenta el para entonces entrenador de Beverly Hills.

“Los medios y la televisión fueron un soporte importantísimo, porque hicieron llegar los resultados a diario a todo el país. Un soporte que en 60 años no se le había dado al baloncesto. Allí se prendió la mecha que no se ha detenido. No he visto a nadie que deje el baloncesto. Uno se retira cuando fallece. El viejo Gastón Portillo me decía que el baloncesto era como una droga”, subraya Diez en la conversación con Geisha Torres a través de la cuenta de Instagram @lpb_aldia.

“Paco” compartió su viaje a Estados Unidos para formarse en Springfield College en la Universidad de Massachusetts, la cuna del baloncesto: “En aquella época nosotros participamos como país en una organización universitaria. Allí invitaron los países latinoamericanos. Vinieron a Venezuela y todos aspirábamos poder estudiar afuera. Presenté mi prueba y fui seleccionado para hacer los postgrados. A nivel de Venezuela fuimos seleccionados unas 30 personas de distintas universidades. Solicité ir a Springfield College porque estudié mucho sobre el programa de esa universidad. Y segundo, porque allí nació el baloncesto, que es mi deporte, y me dijeron que iría allí. Todavía estoy muy unido a esa escuela. La conexión de Venezuela con Springfield fue muy importante”.

El también egresado del Instituto Pedagógico de Caracas rememoró el equipo estadounidense que compitió en los Juegos Panamericanos Caracas 1983: “En ese equipo por supuesto que destacaba (Michael) Jordan. Que era la vedette de esa selección. Allí estuvo Pat Ewing, John Stockton. Todos firmaron profesional. Fueron varios años a los Juegos de las Estrellas. Además de ingresar en la NBA. En ese torneo nosotros teníamos un equipo en reconstrucción. Mantuvimos seis jugadores de experiencia con seis jugadores nuevos. Allí aparece Yván (Olivares), Gabriel (Estaba), Martin Escobar, Carl Herrera, Felice Parisi. También Armando Palacios”.

Como era de esperarse, “Paco” hizo un recorrido por los equipos que dirigió en la LPB, destacando su paso por Guaiqueríes de Margarita, luego de su paso forzado por Lara, como sede momentánea en 1992: “En Barquisimeto, el año anterior ganaron dos juegos y perdieron 38. Un récord difícil de superar. Ese equipo nosotros lo reestructuramos. Lo llamamos los “12 del Patíbulo” en la primera reunión que hicimos. Nos fuimos ubicando con jugadores que ya habían dejado de ser reservas de otros equipos: Richard Medina, Armando Becker, Rubén Rada, Yamal El Hawi, Pedro Conde, Alfredo Caraballo, Hely Rondón y por supuesto Byron Larkin y Keith Hill, Octavio Contreras, y se incorporaba al baloncesto profesional Alexander Quiroz. Y clasificamos de últimos para semifinales. Nos eliminó Trotamundos. Pero fue una experiencia muy satisfactoria”.

“La experiencia en Gaiteros (del Zulia) fue una de las mejores de mi familia. El pueblo marabino y zuliano en general me demostró mucha identificación y compromiso. No me lo imaginé en ninguna otra cancha. Los recordaré para siempre”, suscribió el estratega que dio al equipo furrero su hasta ahora, último título en la LPB en 2001.

Con Panteras de Miranda, Diez ha tiene una relación especial. Hasta cuatro veces se ha sentado en el banquillo de Parque Miranda: “La afición mirandina es muy comprometida, pero ha tenido mucha mala suerte. Los equipos tienen derecho a vivir del pasado también”.

“Lo de Marinos (de Anzoátegui) fue de verdad caer bien. Yo discutía mucho y a la gente le gustaba mucho como reaccionaba. Desde el apartamento, que estaba al frente del gimnasio (Luis Ramos) hasta la cancha iba una delegación de como de 30 personas que nos acompañaban ida y vuelta. Público extraordinario”, confesó Diez sobre su paso por la caliente “Caldera del Diablo” en Puerto La Cruz.

Diez concluyó su escrutinio a su legado en los banquillos de la LPB con una sólida frase: “Venezuela pasó muchos años contagiado con su baloncesto profesional. Era un espectáculo de la familia”.

Finalmente, el nativo del barrio caraqueño de Sarria, se explayó en la historia de cómo se formó el equipo campeón suramericano de 1991: “La Federación de (Baloncesto de) Venezuela estaba desafiliada. Por una mala experiencia que venía del Mundial de Argentina. A Venezuela le habían dado la sede del (campeonato) suramericano por primera vez en 50 años de torneo. No había federación pero si gente del baloncesto. Hicimos una reunión con el equipo y ellos nos dijeron: ‘Nosotros los jugadores de Venezuela queremos un entrenador que no tenga amistad con ninguno de nosotros”.

Decidimos que un (entrenador) americano faltando un mes no nos servía. No conoce Venezuela. Teníamos que traer un entrenador latinoamericano, que hable español y que no tenga trabajo. Hablé con Flor Meléndez, un técnico de Puerto Rico con quien me une una relación de muchos años y me dijo, ‘como yo no voy aceptar ese lomito’. Quiso dirigir a Venezuela, pero no le dieron el permiso en su equipo en Puerto Rico. Me recomendó a Julio Toro. Fui a San Juan, y hablé con Julio en el balcón de su apartamento y con un café en la mano, fui al grano. No le había hablado de las condiciones del contrato y me dijo: ‘ya acepté’. Me dijo yo voy a Venezuela asi no tengan con qué pagar. ‘Lo que le den a los jugadores, me lo dan a mi’, me dijo en relación con los términos económicos del contrato.

Como suele suceder con personajes como Francisco “Paco” Diez, el tiempo siempre será poco para disfrutarlo.

Texto: Prensa LPB

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