🇵🇷 TYLER POLO: “SIEMPRE ME HE CONSIDERADO UN GANADOR”

Hace frío allí. El banco de cualquier equipo puede llegar a ser un lugar tenebroso, solitario, oscuro y frustrante. Tyler Polo ha estado sentado en ese calabozo más de una vez y ha paseando en la montaña rusa de emociones que brindan esos últimos asientos justo en el borde la cancha.

Hace frío allí. El banco de cualquier equipo puede llegar a ser un lugar tenebroso, solitario, oscuro y frustrante. Tyler Polo ha estado sentado en ese calabozo más de una vez y ha paseando en la montaña rusa de emociones que brindan esos últimos asientos justo en el borde la cancha.

Sorprendemente, Polo ha podido gestionar una carrera como baloncelista profesional sin ser la figura estelar. Ha sido capaz de impactar juegos desde la banca con sus buenas vibras, teniendo la sapienza para entender el momento y el temple para reconocer qué necesita el equipo para ganar ese día, aunque él no sea parte del plan.

Durante sus ocho temporadas en la liga, Polo, de 32 años, nunca ha sido la estrella del equipo. Pocas veces ha iniciado como titular, no tiene trofeos de Jugador Más Valioso [MVP] en los armarios de su casa ni títulos de anotación en sus paredes. Lo que sí tiene es el respeto de sus compañeros así como el de cada dirigente para el cual ha jugado y, más importante aún, el de cualquier otro ser humano suficientemente afortunado de compartir cinco minutos junto a él.

Jugando para su cuarta franquicia en el BSN ahora en Quebradillas, y luego de su paso por Santurce, Bayamón y San Germán, Polo reconoce que cada minuto que reciba debe venir acompañado de todo su esfuerzo y sudor. Los minutos no sobran en Quebradillas, más bien escasean y él lo sabe.

Durante los 10 partidos de serie regular en los que Polo participó esta temporada, sumó solo 55 minutos de juego, eso equivale a una ventana de cinco minutos cada noche para probarle al dirigente que merece más oportunidad y probarse así mismo -como otras miles de veces- que pertenece a este lugar.

Habría que redondear y extrapolar los promedio de Polo para hacerlos mensurables. Pero su aportación no se mide en números sino en una unidad subjetiva que sólo los intelectuales del basket pueden entender. Porque Polo es la pega que mantiene al banco de los Piratas unido. Es ese espíritu positivo que calma las aguas del desespero y contagia paz.

Así llegamos a momentos como el del pasado viernes durante el descanso de medio tiempo del partido de semifinales entre Quebradillas y Guayama. Justo fuera del camerino está Polo recostado frente a la pared. Hoy es un juego grande y él ha tenido minutos extra en la cancha gracias a las lesiones de Luis Hernández y Alexander Franklin. Sus brazos soportan el peso de su cuerpo y no se le ve la cara. Parece estar llorando o quizás en un trance, absorbiendo el momento o peleando con un ‘yo’ interior que amenaza con abandonarlo justo en el medio del camino. Le pregunto, ¿estás bien? Me dice que sí y regresa al juego para anotar 13 puntos, recolectar dos rebotes, propinar un bloqueo, cortar un balón y así clasificar junto a los Piratas, a su tercera Serie Final del BSN. Típico Polo.

“Honestamente creo que a veces no me doy el crédito que merezco”, dijo Polo antes del comienzo de la Serie Final. “Estás trabajando tan duro para ese momento que olvidas todo lo demás. Cuando ayudo al equipo [así] es algo surreal porque es algo que todo el mundo puede hacer. Que ellos me digan que los estoy ayudando o que soy un factor en un equipo como este es algo grande porque tenemos muchos talentos que pensamos que podemos jugar todo el tiempo. Pero no se trata de eso, es enfocarte en tu tiempo y hacer a tu equipo mejor. Ese tiempo para mí es muy especial porque es un momento que he estado esperando por un largo rato”.

Cuando Polo vence a los demonios en su cabeza es capaz de muchas cosas. Es un escolta/ala de 6’ 6’’ con excelente atleticismo que puede lanzar el triple eficazmente cuando tiene el tiempo y el espacio suficiente. A Polo nunca le falta la energía o la intensidad por lo que muchas veces recibe la asignación más difícil en defensa y se acata a ella como orden militar. Es un buen jugador de baloncesto, sin el ‘frosting’ ni el glaseado de los demás.

Polo fue por primera vez al baile grande del BSN en 2016 cuando pertenecía a los Vaqueros de Bayamón en un rol más limitado que el que tiene ahora. Con eso en mente, el jugador espera que este sea el año donde por fin consiga un título.

“Es algo grande, algo con lo que llevo soñando toda mi vida”, explicó Polo. “Siempre me he considerado un ganador. Pero desde que llegué al deporte competitivo luego de la escuela superior, ha sido un camino bien duro para mí. Estando ahí en dos o tres ocasiones y no poder ganar, ahora puedo decir cuán especiales son estos momentos porque no se dan tan a menudo. Siendo ahora uno de los veteranos en el equipo con ocho temporadas no hay nada que quiera más. No me imagino cómo será ese sentimiento [de ganar el campeonato] porque solamente me dará más hambre de mostrar que cualquier cosa es posible. Puedes lograr lo que quieras si te mentalizas”.

Luis Rafael Polo, padre de Tyler, jugó baloncesto para Puerto Rico en las categorías juveniles durante los años setenta antes de conocer a una mujer de Alaska que se encontraba de vacaciones en la isla y que poco tiempo después daría a luz a Tyler en California.

Aunque se crió fuera de Puerto Rico, la conexión de Polo con el país es especial. Disfruta de las ruidosas caravanas, el reggaeton retumbando en los carros y los abrazos con extraños que a veces no tienen sentido. Pero no siempre fue así, Polo admite haber vivido con miedo en sus primeros años en el BSN más que nada por desconocimiento de la cultura, algo que su padre reciente aún hoy día.

“Puedo decir que la razón por la que la he abrazado es porque le tenía miedo por tanto tiempo mientras fui niño. Al no criarme aquí y no crecer junto a otros puertorriqueños, no entendía cuán especial es ese sentimiento de ser boricua, de bailar por cualquier cosa, de tener esa conexión con todo el mundo, ese orgullo. No poder hablar español cuando era más joven, mi papá se lamenta eso todavía, pero teniendo todo eso en contra siempre quise que llegara el día en el cual pudiera mantener una conversación en español, o hablarle a un fanático o comunicarme con una chica”.

Polo ha sido exitoso en esa misión, su español mejora cada día y actualmente mantiene una relación estable con una chica puertorriqueña . Él ha querido ir más allá creando la fundación “Dap a Friend” que promueve el positivismo, optimismo, confianza y un estilo de vida saludable a través del baloncesto. El organismo brinda una plataforma donde la juventud pueda utilizar su voz mediante clínicas y otras actividades deportivas en el área noreste de la isla.

Solamente amando el deporte más que otra cosa en el mundo se puede perseverar en una camino tan accidentando. Polo no lo hace por el dinero, ni por la gloria sino por una pasión ardiente que aleja cualquier noción de que esto es un trabajo. Con todo lo que ha pasado, sino quisiera estar aquí ya se hubiera ido.

“En este momento, considerando que vengo del banco, siento que ese es mi trabajo cuidar a todos lo que están en el banco y a los que salen de la cancha y van al banquillo porque es un lugar donde surgen muchos pensamientos oscuros”, dice Polo con ese tono de voz grueso que le asegura un futuro como locutor si en algún momento se lo propone”.

Polo tomó un paso adicional y reveló lo que es un secreto a voces en la sociedad y el mundo deportivo que no fue sino hasta ahora que enseñó su rostro en la NBA. “No se dice mucho en esta industria, pero ese banco te hace muchos trucos pensando en la vida normal, la muerte, por qué estoy aquí, y entonces entras al juego y te das cuenta que estás en el momento. Tienes que tomar ventaja de cada momento, eso es básicamente lo que he hecho desde que soy un niño”, cerró Polo.

¿Puede un jugador aportar a su equipo desde el banco? Le pregunto a Eddie Casiano, dirigente de los Piratas. “Sí, claro, Tyler” responde. “Polo es el líder emocional de este equipo. Todo el mundo lo quiere”.

Polo ya tiene el respeto máximo de los que lo rodean. A veces, eso es mejor que anotar un montón de puntos.

Texto: Emmanuel Márquez / Prensa BSN
Foto: Prensa BSN

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