🇨🇴 MABEL MARTÍNEZ: “ESTAR CON LA SELECCIÓN OTRA VEZ ME MOTIVA DEMASIADO”

Mabel Martínez se encuentra en Medellín entrenando junto a la Selección de Colombia en doble turno, ya preparándose para lo que será la cita más importante del baloncesto femenino en junio, la FIBA Women´s AmeriCup 2021. “Para mí es como haber vuelto a vivir”, reflexiona sobre el regreso a la actividad dentro de la pandemia.

La jugadora de 34 años compite en la Selección Mayor desde el 2007. En su presente inmediato está la AmeriCup y afirma que con el plantel “están entrenando fuerte, concentradas en el objetivo”. “Por el momento todas estamos sanas, cada una se cuida y somos conscientes de la importancia de la salud”, manifestó.

A Mabel el inicio de la pandemia la encontró en Argentina. Estaba a punto de comenzar la Liga Femenina 2020 y ella iba a disputarla con los colores de Quimsa de Santiago del Estero, equipo del que ya había formado parte en el 2019. “Ha sido muy complejo, para todo el mundo creo. Para mí fue muy especial porque nuevamente Quimsa me contrató. Yo llegué en febrero a Santiago del Estero. Empezamos a entrenar y tuve una molestia muscular, así que comencé a practicar de manera individual y a los ocho días nos dijeron que teníamos que suspender los entrenamientos porque el virus ya había llegado a Argentina. Entonces ahí cada una debió permanecer en su departamento, teníamos que tratar de no salir. Luego llegó la noticia de que iban a cerrar las fronteras. A mí me daba mucho miedo quedarme varada en un aeropuerto, si me cancelaban el vuelo no sabía qué iba a hacer, entonces hablé con el club y me quedé en Argentina, en Santiago precisamente, desde febrero hasta julio, mes en el que recién pude volver a Colombia”, rememora.

“Estuve en el apartamento que me dio la institución ese tiempo. Sola porque mi compañera era argentina y se volvió a su casa. Todos esos meses me cuidé, el club estuvo pendiente de mí. Pero fue muy duro, el departamento era muy cerrado, y a mí no me gustan los lugares así, no tenía balcón, ni una ventanita para ver a la gente pasar o mirar hacia la calle. Igualmente no me hizo mal estar sola, buscaba qué hacer, entrenaba, me conectaba por zoom con el preparador físico del club, con mis compañeras, hacía videollamadas con mi familia, pero me desesperaba el encierro. En el departamento había una bicicleta que era de una de las chicas del equipo, y antes de volverme a Colombia, cuando se podía salir ya en Santiago, empecé a recorrer la ciudad con la bici, me iba para la costanera, que es una de las partes más lindas que tiene. Por suerte nunca me sentí mal, tenía incertidumbre. Tuve que realizar sesiones de psicología con una terapeuta de la Selección de mi país, porque se me quitó el sueño, dormía muy poco solo tres horas por día pero era por el encierro y por no saber qué iba a pasar. Cuando llegué a Colombia estuve súper feliz. Lo que más me gusta de acá es el clima y la comida, lo primero que hice fue ir a comer a todos lados”, Mabel cuenta esto último entre risas cuando recuerda la vuelta a su querido país.

“En un momento creí que el baloncesto se iba a acabar, que nadie iba a poder mirar al otro o estar cerca, que todo iba a ser virtual. Pensé que ningún deporte se iba a poder realizar, porque todo implicaba contacto”. Aquellos pensamientos invadieron su mente en los momentos difíciles, sin embargo Mabel trató de ocupar su cabeza para detener esos sentimientos y emociones negativas. “Me gusta aprender muchas cosas. Hice cursos virtuales que ofrecían entidades educativas de aquí de Colombia de manera gratuita. Realicé uno de inglés, otro de creación de empresas e iba a hacer uno que era respecto a los animales, porque los amo”, declara sobre cómo invirtió su tiempo durante la pandemia. Mabel tiene cuatro perros y asegura que “los animales, la naturaleza y el deporte le dan tranquilidad”.

Los sueños y objetivos de la jugadora colombiana abarcan también otras ideas y futuros proyectos que van más allá del baloncesto: “Ahora mismo estoy realizando un curso que está brindando el Ministerio del Deporte para todos los atletas de alto rendimiento. Es sobre emprendimiento y creación de empresas. Quiero crear una para el cuidado de los animales, para darles alimentos, medicina y que sea también para los de granja y silvestres”.

Recomenzar, renacer y vivir este presente lleno de desafíos por delante. De eso se trata. “Primero estoy agradecida por la oportunidad que me dieron en Quimsa de volver a jugar en este 2021. La verdad que estar tanto tiempo fuera de una cancha me entristeció mucho. Volver a entrenar, estar con mis compañeras y competir fue como cuando uno juega su primer torneo importante, y así me sentí. Ahora estar con la Selección otra vez me motiva demasiado. Para mí es como haber vuelto a vivir la verdad”.

Aquella pequeña niña de El Socorro, municipio ubicado en el Departamento de Santander, se inició en el baloncesto durante el colegio cuando tenía 11 años. A Mabel le encantaba el fútbol, no quería hacer otros deportes pero no encontraba equipo para mujeres, allí fue cuando decidió comenzar con el básquet. “Todo me lo fui ganando. Sabía que para crecer me tenía que ir del pueblo, cuando tenía 16 me llegó la oportunidad de ir a Cali a estudiar en una Universidad, donde me daban la beca y el hospedaje. Estuve sola porque mis papás se volvieron. A uno le pasan cosas buenas y malas y va aprendiendo. Mi entrenador era europeo y también me enseñó un montón y le estoy agradecida. Jugaba para el Departamento del Valle y allí fue mi primer llamado a la Selección, para los Panamericanos en Río. Lo recuerdo y me sonrío. Antes yo salía en la lista de preselección y siempre me bajaban y me preguntaba por qué. Me frustraba muchísimo. Empecé a entrenar más y más duro hasta que llegó mi momento. Y cuando estaba ahí decía ´voy a llegar a ser titular´ y lo logré. Desde el 2007 estuve en la Selección y siempre aspiré a superarme y a ser mejor. Todo eso me llevó a competir en Ecuador también, y en Argentina, primero en Ameghino de Villa María y luego en Quimsa de Santiago del Estero”. Mabel resumió brevemente su gran trayectoria dentro del baloncesto. Además en la Universidad de Cali se graduó en Deporte y Actividad Física, y tuvo su tiempo para ejercer su profesión en la misma universidad como profesora de básquet y en un colegio como entrenadora del equipo femenino.

“Mi familia siempre me apoyó y eso fue sumamente importante. Siempre hubo situaciones difíciles. Por ejemplo, cuando empecé a estudiar no tenía computadora, porque mi familia no me podía comprar una. Todo te va haciendo fuerte. En un deporte tienes que competir para estar dentro de la cancha y eso forja mucho el carácter, lo mismo que los entrenadores que te meten presión. Todos son desafíos. Mi mamá nunca ha dejado que me rinda, siempre me daba ganas de seguir, cuando yo a veces quería rendirme. Siempre me daba fuerzas para seguir luchando. En la pandemia uno tuvo que ser muy fuerte mentalmente también. Creo que la vida te moldea”. Así reflexiona la campeona de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en 2018, quien luchó por construir este gran presente. A Mabel le quedan muchos sueños por cumplir y en el horizonte más cercano, la AmeriCup espera por ella.

Texto y Fotos: FIBA

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