LOS VALORES DE LA GENERACIÓN DORADA SE MANTIENEN

Por Daniel Mérida (@baloncestero)

“El objetivo de buscar y desarrollar talento para
los próximos diez años de Selección estaba cumplido
antes de ganarle a México: logramos identidad
y mantuvimos los buenos valores de la Generación Dorada.
Es para celebrar y para que este día se recuerde por mucho tiempo.
Si no, el árbol nos va a tapar el bosque”

Estas son palabras que Sergio Hernández tras imponerse a México en la final de la AmeriCup. No son unas palabras cualesquiera, son unas declaraciones medidas por el “Oveja” y con la intención de recalcar la consecución de uno de los objetivos con los que Argentina llegaba al torneo: dar un nuevo progreso efectivo en el cambio generacional que siga dando continuidad a un grupo tan exitoso como ha sido la Generación Dorada.

La noticia a última hora de la baja de Luis Scola por una lesión muscular rompió el único nexo que unía a este grupo de la AmeriCup con el núcleo primigenio de la Generación Dorada que formaron el ala-pívot, junto a Manu Ginobili, Andrés Nocioni, Carlos Delfino, Fabricio Oberto, Pepe Sánchez o Pablo Prigioni.

Sin la presencia del gran capitán, se veía necesario un paso adelante de todos los jugadores tanto en lo puramente ofensivo como en el liderazo que “Luifa” iba a dar al equipo. En ambas métricas, el que dijo presente (y de qué forma) fue Facundo Campazzo, echándose al equipo a la espalda y siendo uno de los mejores jugadores del torneo, haciendo mejor a sus compañeros y jugándose los tiros calientes… y convirtiéndolos.

Se nota que el cordobés ya convivió con la Generación Dorada y ha bebido de ese espíritu ganador de carácter y garra de la albiceleste. Su triple ganador en la prórroga ante Canadá, el tapón sobre Marshall Plumlee, las estadísticas que muestran que Argentina fue mejor con él en la pista, su nominación como base en el quinteto ideal de la AmeriCup y sus promedios de 14,0 puntos, 2.8 rebotes, 6.6 asistencias y 2.2 robos son parte del legado de Campazzo en el torneo.

No todo es Campazzo. Hay varios ejemplos más de jugadores que subieron sus prestaciones durante el torneo. Patricio Garino y Gabriel Deck superaron sus problemas físicas antes y durante el torneo y fueron dos de las referencias del equipo en ataque y defensa.

El nuevo jugador baskonista fue uno de los más sólidos del equipo y dejó muestras de un amplio abanico de opciones ofensivas que a buen seguro va a deleitar la afición de la ACB en esta próxima temporada. Por su parte, el todavía jugador del bicampeón San Lorenzo sigue dando muestras de que es uno de los jugadores de más proyección de esta generación que se viene en Argentina. La mejor definición que se puede dar de él es que es una versión rejuvenecida del “Chapu” Nocioni. El marplatense dejó promedios de 13.4 puntos, 4.8 rebotes, 2.4 asistencias y 2.0 robos y el de Colonia Dora hizo 12.8 puntos, 6.4 rebotes y 2.2 asistencias en casi 30 minutos por partido.

Para completar un quinteto base del combinado argentino, un Nico Brussino que ha ido de menos a más y un Javier Saiz que ha sido el jugador revelación de los del “Oveja” en esta AmeriCup. El alero mostró su mejor nivel en los momentos clave y dejó señales de por qué la NBA se fijo en él para que diera el salto directamente desde Peñarol. La llegada del torneo a Córdoba para la Final Four significó el punto de inflexión del jugador de Atlanta Hawks y mostró un Brussino que se sintió cómodo y anotó con fluidez y seguridad en cada partido. Sus números al final: 12.0 puntos, 5.4 rebotes, 2.6 asistencias y 38% en triples

Por su parte, el interior de Regatas fue uno de los “grandes favorecidos” de la baja de Luis Scola. Saiz tomó esos minutos y fue efectivo tanto de ala-pívot como de pívot, aprovechando el juego de pick con los bases. Su envergadura fue importante en defensa y sus movimientos cerca del aro hicieron que se adelantase en la rotación a Tayavek Gallizi y Marcos Delía. Sus promedios en el torneo fueron de 8.4 puntos y 3.6 rebotes.

Javier Saiz (Foto: FIBA)

Más allá de eso, Nicolás Laprovittola no tuvo su mejor torneo, Lucio Redivo demostró que es uno de los hombres del futuro de esta selección cuando estuvo en pista y otros como Luca Vildoza y Máximo Fjellerup no tuvieron muchos minutos pero sumaron una experiencia clave que será importante en su desarrollo en el futuro más inminente.

Viendo todas estos aspectos positivos, la selección argentina se marcha de esta AmeriCup con el sabor amargo de haber tenido en sus manos el título continental hasta los últimos diez minutos de la final, pero queda el regusto dulce de haber trabajado con éxito para el futuro de este equipo.

“La posibilidad que tuvimos fue grande y el resultado nos deja una sensación muy fea, con mucha calentura y mucha bronca encima”, explicaba de una manera muy acertada Patricio Garino minutos después de concluir la final ante Estados Unidos. “Pensando con la cabeza fría, lo que hicimos en el torneo fue muy valioso como equipo y hay que rescatar también eso positivo. Tenemos capacidad de crecer y mantener hacia esa consistencia. Hicimos un trabajo increíble y se puede aprender mucho de esta derrota”

Artículo publicado originalmente en Fullbasket

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