LA COPA LPB: ¿LA BOTELLA MEDIO VACÍA O LA BOTELLA MEDIO LLENA?

Tres días después de que el Expreso Azul se coronase campeón de la primera edición de la Copa LPB, segundo torneo que termina este año en el baloncesto venezolano tras la Serie A y que debería ser el precedente de una LPB a arrancar (o no) en octubre. Mucho que analizar desde este torneo y del presente y futuro a medio plazo del baloncesto venezolano.

Tres días después de que el Expreso Azul se coronase campeón de la primera edición de la Copa LPB, segundo torneo que termina este año en el baloncesto venezolano tras la Serie A y que debería ser el precedente de una LPB a arrancar (o no) en octubre. Mucho que analizar desde este torneo y del presente y futuro a medio plazo del baloncesto venezolano.

La Copa LPB finalizó con la consagración de Trotamundos de Carabobo poniéndole fin a la hegemonía que había impuesto Guaros de Lara al titularse en las zafras 2017 y 2018 del circuito rentado nacional. Con el éxito el conjunto dirigido por Néstor Salazar se ganó el boleto para afrontar una nueva participación internacional en la historia de la franquicia, cuando asistan a la venidera edición de la Liga Sudamericana.

Vale recordar que el Expreso Azul colecciona títulos en el Campeonato Sudamericano de Clubes en 1988, 1989 y 2000. Ahora bien en lo positivo el torneo que recién culminó permitió darle participación a varias figuras de la selección nacional que participará en la Copa del Mundo FIBA de China 2019 (31 de agosto al 15 de septiembre) y a las figuras experimentadas y jóvenes que no forman parte del elenco patrio. Sin embargo el torneo fue una improvisación y una opción que sirvió al no poder efectuar un torneo con un calendario con una cantidad de partidos considerables, al tener en cuenta la situación actual del país, incluyendo el aspecto económico.

El nivel de la competición. Podríamos definir que el nivel se mantuvo moderado, hubo una gran cantidad de importados que desfilaron por los diferentes equipos, los cuales no dieron la talla para el nivel de la liga criolla y en oportunidades muchos de ellos de bajo renombre o simplemente desconocidos no nada más en Venezuela. Como siempre y para la prueba un botón, los criollos resaltaron como el caso de Marinos, quienes por las nefastas razones que ya sabemos no puede ni podrá traer foráneos debido a la sanción impuesta por la máxima autoridad del baloncesto FIBA. Se comprobó que con una buena base criolla, no es necesario tener hasta cuatro foráneos como pasó en esta Copa.

Los cambios en el calendario. Claramente sabemos que por razones ajenas a la voluntad, siempre se producen cambios. Los más notorios fueron en las serie Guaiqueries-Toros y Guaros-Gigantes, donde las aficiones taurinas y guayanesas no pudieron apoyar a su conjunto en esta instancia, ya que fue cambiado lo estipulado inicialmente del 2-2-1 al 3-2 tras lo que Toros y Gigantes fueron barridos por sus contrincantes en tres juegos consecutivos efectuados en Margarita y Barquisimeto respectivamente.

Como contrapunto, el Final Four podría resultar como un formato interesante para definición de los venideros torneos del baloncesto rentado nacional, ya que le da mayor atractivo al cierre de una temporada.

Escasa participación de los criollos. Este nuevo formato se creó para mantener el baloncesto venezolano durante todo el año y cumplir así el calendario que FIBA mandó a que todas las federaciones lo implementen. Una de las máximas en la implementación de esta Copa LPB era que los jugadores venezolanos se mantuvieran activos con miras a la participación de la selección vinotinto en el Mundial. Sin embargo, la importancia de los criollos dentro de los equipos ha estado muy alejado de lo que podrían ser unos parámetros normales y más tras la ampliación del refuerzos a los tres importados y el jugador comunitario.

En lo estadístico, la presencia de posibles internacionales quedó reducida en los Top 10 de las diferentes clasificaciones a David Cubillán, Gregory Vargas y Heissler Guillent como 1º, 2º y 4º en asistencias, Pedro Chourio como 8º en robos, Michael Carrera como 8º en tapones. Otros nombres criollos que aparecen en los diferentes Top 10 son Edgar Martínez, Edwin Mijares, Emiro Hernández, Harold Cazorla, Humberto Bompart, José Sojo, Jesús Centeno, Miguel Marriaga, Tomás Aguilera o Tulio Cobos, que fue el único representante nacional en el Quinteto Ideal de la Copa LPB elegido por los redactores de Cancha Latina.

Teniendo en cuenta los 15 convocados en la preselección que dio Fernando Duró para los Juegos Panamericanos, veamos sus números en su participación en la Copa LPB:

JUGADOR PUNTOS REBOTES ASISTENCIAS EQUIPO
José Vargas 10.4 3.0 2.7 Guaros
David Cubillán 14.0 2.3 5.3 Trotamundos
Heissler Guillent 12.9 4.0 5.5 Guaros
Gregory Vargas 5.6 2.3 4.9 Guaros
Pedro Chourio 10.3 3.6 3.1 Trotamundos
Jhornan Zamora 8.9 3.6 2.8 Trotamundos
Yohanner Sifontes 9.1 2.1 1.9 Guaros
Dwight Lewis 9.7 2.6 1.6 Trotamundos
Luis Bethelmy 8.0 5.3 1.9 Guaros
Michael Carrera 12.2 6.1 2.1 Trotamundos
José Ascanio 4.3 2.3 0.5 Guaros
Miguel Ruiz 3.8 6.4 1.7 Trotamundos
Windi Graterol No jugó Copa LPB
Néstor Colmenares 13.1 6.8 1.9 Guaros
Anthony Pérez 11.8 4.6 1.7 Trotamundos

La difusión en prensa y televisión. Uno de los aspectos que llamó mucho la atención fue (salvo contados casos) fue la escasa difusión de la Copa por parte de la prensa escrita y la televisión. Como nunca antes visto en la historia del baloncesto criollo, la difusión del torneo recayó casi en su totalidad en la planta privada DirecTV, que fueron los únicos que trasmitieron en todas las plazas de Venezuela con las limitantes características por la situación del país, que no les impidió cumplir a cabalidad lo prometido. En el caso contrario, LaTeleTuya, que transmite en señal abierta en Venezuela y IVC y que prometieron hacerlo a nivel internacional con un incumplimiento fue notorio. A todo ello, hay que añadir la molestia de los aficionados, que por una u otra razón no cuentan con los servicios de la suscripción satelital de Directv.

Afortunadamente para suplir esas carencias varios equipos se montaron en las transmisiones vía YouTube. El canal de Cocodrilos fue uno de los que mejoró un 100%, con la nitidez como una de sus banderas para esta temporada, cumpliendo a cabalidad y con un acertado dúo de narrador y comentarista. Otros equipos que se sumaron a esta iniciativa fueron Trotamundos, Guaros y Bucaneros, quienes también hicieron esfuerzos para sus respectivos fanáticos. Ejemplo a seguir por los demás equipos que conforman nuestro circuito rentado.

En cuanto a la prensa escrita también se vio un descenso pronunciado de líneas en los tabloides llamados “Grandes”, Meridiano, Líder y Últimas Noticias, redujeron significativamente la cobertura baloncestera.

La prensa LPB sigue trabajando con las uñas, sin contar aún con la activación de su portal web, le dieron cobertura a la temporada pos las redes sociales Twitter e Instagram, para muchos, es importante que se reactive el sitio oficial de la LPB donde en otrora se podían encontrar datos estadísticos de la temporada actual y las anteriores, un aspecto al cual no se le tomo en cuenta desde hace más de un año.

Las deudas y los retrasos de pagos. Tras la imposibilidad de Llaneros, Marinos y Bucaneros para firmar importados en el inicio del torneo y que en el caso del Acorazado Oriental volvió a durar hasta la conclusión del mismo, el viejo tema de los impagos volvió a hacerse presente en la Copa LPB.

Es preocupante que los equipos reciban las divisas y no hagan el más mínimo esfuerzo por saldar deudas de temporadas anteriores, sino que además caen en el mismo error de repetir en sus retrasos e impagos, como ocurre con los casos de Marinos y Bucaneros que contamos en Cancha Latina o la denuncia de Gustavo García sobre una deuda impagada desde 2017 por Gaiteros del Zulia, tanto a él como a gran parte del plantel del equipo musical en ese torneo.

Los equipos uno por uno:

  • Trotamundos de Carabobo: Los grandes vencedores de este torneo y no sólo por levantar el título, sino por demostrar que los larenses no son invencibles en el marco actual del baloncesto venezolano. La “otra mitad” de la selección mostró que está lista para dar batalla en la próxima cita mundialista
  • Guaros de Lara: La derrota en la final fue una decepción tras dos títulos consecutivos en un plantel que tiene un año más en las piernas y que no encuentra renovación. Aún así, hay mucho que confirmar en unos muchachos que tantos éxitos consiguieron en años anteriores tanto como los de Barquisimeto como con el uniforme de la selección.
  • Guaiqueríes de Margarita: Óscar Silva volvió a la Tribu para devolverlos a la parte alta y lucharon hasta el final con Guaros para acceder a la final. Unos refuerzos de primer nivel para formar quizás el mejor cuarteto importado del torneo y un buen papel en los criollos, que quizás habrían merecido más minutos.
  • Panteras de Miranda: Los felinos llegaron para quedarse entre los equipos ilustres del torneo desde la llegada de Manolo Povea. Un firme núcleo criollo y un gran acierto con la llegada de Daquan Brooks, MVP del torneo para Cancha Latina, los puntos positivos de los mirandinos en un torneo donde alcanzaron de forma meritorio la Final Four.
Daquan Brooks
  • Cocodrilos de Caracas: Pasaron de la irregularidad en el juego durante la fase regular a llevar a Panteras a un quinto juego en su serie de playoffs. Un tiempo de cambio en los de la Cota 905 que se vivió desde el banquillo con la llegada de Kako Solórzano, pero que no se transmitió en el tabloncillo más allá del bueno año de criollos como José Rodríguez o Nelson Palacios.
  • Gigantes de Guayana: Que un equipo joven e inexperto como Marinos estuviese a un único triunfo de sacar a los Colosos del Sur de los playoffs y la forma en que entregaron la serie de postemporada con los tres partidos como visitantes es un buen reflejo de lo que hicieron los de Guayana en el torneo
  • Toros de Aragua: Los astados cambiaron hasta por tres veces de entrenador y lo pagaron en lo deportivo, más si cabe cuando pasó por tramos de buen juego a los que le faltó regularidad. El gran torneo realizado por Tulio Cobos, lo mejor de lo que ocurrido en los de Maracay
  • Bucaneros de la Guaira: Los minutos para Emiro Hernández y la presencia en la pintura de Miguel Marriaga, las notas positivas de un equipo que pasó sin pena ni gloria por la Copa LPB sin difusión informativa y con un constante cambio de importados durante el torneo.
  • Marinos de Anzoátegui: Un 0 en lo dirigencial por no saber salir de la situación en que está hundida en la franquicia, un sobresaliente en lo deportivo con un grupo de jugadores jóvenes que han dado un paso adelante por segunda temporada consecutiva
  • Llaneros de Guárico: Cuatro triunfos para un decepcionante estreno en la LPB. Mucho público en las gradas, pero poco talento en la cancha para un equipo basado en los importados y con nulo desarrollo del jugador venezolano
José Sojo y Edgar Martínez

Los siguientes pasos que se vienen en de la LPB. Debido al recorte que sufrió el calendario de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, que es el deporte número 1 en Venezuela, sumado a las recientes declaraciones de quien aun permanece en el cargo de presidente de la LPB Allinson Chacón, al parecer se está posando la misma nube negra que cubrió el inicio de la recién finalizada Copa LPB, cuyo inicio se especuló desde enero y no fue sino hasta mayo que se dio el tal anhelado salto entre dos. Esperemos que las declaraciones emanadas por las autoridades del deporte venezolano no se queden en solo eso “Declaraciones” y se le haga honor a la adecuación del calendario como emana la FIBA.

Con todo esto dicho, podríamos aventurarnos a que luce complicado a que se concrete el inicio de la LPB en octubre y se abre la posibilidad de que que se lleve a cabo una segunda edición de la Copa LPB. En este caso, la LPB seguirá en deuda tras el mandato dado por FIBA en 2017 de que las ligas de cada nación debían tener un calendario que iniciará en octubre de un año en ejercicio para finalizar a finales del primer trimestre del año posterior, como ya ocurre en diferentes circuitos de América y del resto del mundo.

De momento, habrá que esperar y fijar la mira en lo que será la etapa final de preparación del combinado nacional al mando del coach Fernando Duró para afrontar la cuarta posición del país en una contienda mundialista tras los recorridos en Argentina 1990, Estados Unidos 2002 y Japón 2006. De forma paralela, habrá que mirar de reojo a lo que ocurre con la FVB, cuya junta directiva mantiene el reconocimiento provisional por parte de FIBA, que fue otorgado el 18 de junio del año pasado con una duración de doce meses que aparentemente debería haber expirado ya.

Un artículo-editorial escrito por nuestros redactores
Tomás Rincón, Raúl Cedeño y Daniel Mérida

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